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El proyecto europeo, que se desarrolla dentro del programa Interreg Mediterranean, cuenta con la participación de tres entidades españolas: Turisme Comunitat Valenciana, Fundación Valenciaport y Fundación Santa María la Real.

Junto a otras empresas y entidades de Croacia, Bosnia y Herzegovina, Francia, Grecia, Italia y Portugal, trabajan desde 2018 en el desarrollo de un sistema que permita medir y reducir el impacto del turismo en ciudades patrimoniales, mediante el uso de las nuevas tecnologías.

Una de las ciudades donde se desarrollará un proyecto piloto es Valencia. Su patrimonio y su posición privilegiada junto al Mediterráneo atraen cada año a más turistas. Tanto es así que entre 2012 y 2018 los turistas internacionales en la ciudad de Valencia han aumentado de 1.080.157 a 2.358.325, según datos de Turespaña y Frontur-Egatur. Muy importante también ha sido el incremento en el tráfico de cruceros del puerto comercial, que ha crecido en un 125% en número de pasajeros en apenas diez años, según los datos estadísticos de la Autoridad Portuaria de Valencia.

Saber cómo afecta este incremento de tránsito de visitantes a la ciudad, medir el impacto real del turismo y establecer pautas que puedan frenar su impacto sobre el patrimonio son algunos de los objetivos del proyecto europeo HERIT-DATA, que cuenta con la participación de Turisme Comunitat Valenciana, Fundación Valenciaport y Fundación Santa María la Real.

Definir espacios y medir impacto

Turisme Comunitat Valenciana realizó análisis previos comparando el impacto del crecimiento turístico en destinos como Valencia, Barcelona, Florencia, Ámsterdam o las regiones de Occitania en Francia y Grecia Occidental. Según Francesc Colomer, secretario autonómico de Turisme y presidente de esta institución, “el estudio nos ha dado una radiografía sobre qué está ocurriendo en las ciudades y destinos mediterráneos que han experimentado un incremento en su actividad turística”.

Colomer destaca “la amplia y reconocida trayectoria en gestión turística inteligente de la Comunitat Valenciana, la única autonomía con una red propia de Destinos Turísticos Inteligentes que trabajan por implementar procedimientos de monitorización y gestión turística a través de las nuevas tecnologías”. Esta experiencia y los análisis realizados han servido para plantear el diseño de las pruebas piloto, definir los lugares de medición y establecer las herramientas necesarias para conocer su impacto real en la ciudad y en su patrimonio.

Así, por ejemplo, Fundación Valenciaport, se encarga ya de la medición del flujo de visitantes. Para ello, está colaborando con la Diputación de Valencia en la instalación de sensores en los principales puntos de entrada/salida de visitantes, tales como el Puerto de Valencia, la oficina de turismo del aeropuerto o la de la estación del AVE. También se controlan los flujos en espacios singulares como el mercado central, la Plaza de Ayuntamiento y la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

La medición se lleva a cabo mediante la instalación de una serie de sensores, basados en la tecnología del Internet de las Cosas (IoT). Dispositivos poco intrusivos, con un impacto visual mínimo, que monitorizan los móviles que llevan activado wifi a la vez que garantizan la protección de datos de carácter personal del usuario a través de un proceso de anonimización irreversible. “Los sensores asignan identificadores únicos para cada dispositivo y, de este modo, será posible medir el flujo de personas que pasan por un determinado lugar en un momento concreto diferenciando, además, entre residentes y turistas”, comentan desde Fundación Valenciaport.

Conteo de visitantes y conservación del patrimonio

Su trabajo se verá completado por el de la Fundación Santa María la Real, que actuará en la cripta arqueológica de la cárcel de San Vicente Mártir y en la basílica de Nuestra Señora de los Desamparados. En este caso, se llevará a cabo, por un lado, un control de visitantes mediante dispositivos de conteo y, por otro, un control de las condiciones ambientales de los espacios monitorizados, para saber cómo les está afectando la presencia de turistas.
“En la Fundación Santa María la Real llevamos más de cuatro décadas trabajando en la restauración, conservación y gestión del patrimonio – explica Daniel Basulto, director del proyecto HERIT-DATA en la entidad – El conocimiento y la experiencia de estos años nos llevaron a desarrollar nuestro propio sistema de monitorización MHS, que se ha aplicado con éxito en más de un centenar de edificios, optimizando su gestión y facilitando su conservación preventiva”.

En Valencia, por ahora, la Fundación ha realizado las pruebas de premonitorización de los espacios. “En este caso, nuestro objetivo será medir aspectos como la humedad, la temperatura o la luminosidad, además del conteo de visitantes, para conocer con precisión y con datos reales cómo afectan las visitas a dos lugares tan significativos como la cripta o la basílica”.

Plataforma de gestión

El proyecto HERIT-DATA, desarrollado dentro del programa Interreg Mediterranean, contempla también el desarrollo de una plataforma para volcar e interpretar los datos que facilitan los sensores instalados dentro del proyecto, así como otros procedentes de fuentes externas.

“Los datos se transforman en conocimiento útil para el gestor”, señalan los responsables del proyecto. La plataforma final se basará en una serie de indicadores establecidos previamente por los socios del proyecto, con los que se tratará de comprender mejor el comportamiento de los visitantes en las ciudades históricas y cómo afecta a su conservación.

“El sistema, basado en big data y open source, permitirá la generación de índices sencillos que faciliten a los gestores un conocimiento rápido y preciso del comportamiento del visitante y de cómo afecta su paso al estado de conservación del bien”, resumen Daniel Basulto.

Durante los próximos cuatro años, hasta abril de 2022, el reto del consorcio que integra HERIT-DATA será desarrollar una gestión sostenible y responsable del turismo en ciudades patrimoniales del Mediterráneo, sirviéndose para ello de la innovación y la aplicación de las nuevas tecnologías a la gestión de destinos turísticos como Valencia, uno de los casos piloto.

En el proyecto, liderado por la región italiana de Toscana, junto a las tres entidades españolas participan la Agencia de Desarrollo de la Ciudad de Dubrovnik en Croacia, el Centro de Investigación Espacial de Bosnia y Herzegonia, la Confederación Europea de Regiones Marítimas Periféricas, la Fundación para la Investigación y la Innovación de Italia, la región occidental de Grecia, la Facultad de Ciencias y Tecnología de Portugal, la región de Occitania y la agencia francesa AVITEM.

“Para el desarrollo del piloto ha sido también fundamental la colaboración de entidades como la Diputación, el ayuntamiento de Valencia o el cabildo catedralicio, a quienes agradecemos su implicación y buena disposición”, concluyen.

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