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El 20 de diciembre de 2017, durante su 74ª Reunión Plenaria, la 72ª Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó 2019 como el Año Internacional de la Tabla Periódica de Elementos Químicos (IYPT 2019). De esta forma, la ONU ha querido reconocer la necesidad de desarrollar una creciente conciencia global sobre el papel clave que juega la química en el Desarrollo Sostenible al proporcionar importantes soluciones a desafíos globales tales como la energía, la alimentación, la salud o la educación, entre otros. De hecho, la resolución fue adoptada como parte del Programa sobre Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la ONU.

Para celebrar este Año Internacional de la Tabla Periódica de Elementos Químicos (IYPT 2019), la Facultad de Ciencias Químicas de la UCM quiere instalar una, o varias, esculturas que representen a los elementos descubiertos por científicos españoles. Las piezas serán realizadas por alumnos de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid (ver localización de situación monumentos) La financiación total es de 9.000 €, repartidos en 2.000 € en concepto de premio y 7.000 € para la realización. La escultura ganadora se inaugurará en la festividad de San Alberto Magno de 2019. Más información Vicedecanato de Cultura, Facultad de Bellas Artes UCM: vdart@ucm.es y Coordinador del concurso: Prof. Pedro Terrón, Facultad de Bellas Artes: paterron@ucm.es.

La conmemoración, que coincide con el 150 aniversario del descubrimiento del Sistema Periódico por Dmitry Mendeleev en 1869, reunirá a diferentes grupos de interés, entre ellos UNESCO, sociedades científicas y sindicatos, instituciones educativas y de investigación, plataformas tecnológicas, organizaciones sin ánimo de lucro y representantes del sector privado para promover y celebrar durante 2019 la relevancia de la Tabla Periódica de Elementos y sus aplicaciones y contribución a la sociedad.

El desarrollo de la Tabla Periódica de los Elementos es considerado como uno de los logros más significativos de la Ciencia, que vincula estrechamente diferentes campos de conocimiento como la Astronomía, la Química, la Física, la Biología y otras ciencias naturales. Se trata de una herramienta única que permite a los científicos predecir la apariencia y las propiedades de la materia en la Tierra y en el Universo.

Asimismo, muchos elementos químicos son cruciales para la fabricación y desarrollo a escala industrial de numerosos productos presentes en nuestra vida cotidiana, y necesarios para mantener nuestro estilo de vida actual y preservar el planeta.

En la tabla periódica existen 3 elementos que fueron descubiertos por españoles: platino (Pt), vanadio (V) y el tungsteno o wolframio (W)

a) Platino. En 1735 Antonio de Ulloa y de la Torre Giral (1716-1795), astrónomo y marino, fue quien describía en Relación Histórica del viaje a la América Meridional, un mineral denominado platina (plata de baja calidad) ya que antiguamente no se consideraba como metal precioso, en Esmeralda (actual Ecuador). Ulloa llevó a Madrid el primer ejemplar de dicho mineral y los gobernantes de España comprendieron la trascendencia de tal descubrimiento. Si bien el marino no tuvo oportunidad de dedicarse a su estudio, tuvo la certeza de que se trataba de un metal nuevo.

Mientras, en 1741, Charles Wood trajo a Inglaterra las primeras muestras del metal y siguiendo la publicación de Ulloa, se empezaron a estudiar sus propiedades en Inglaterra y en Suecia. Se le empezó a conocer como “oro blanco” (ese término se usa hoy día para describir una aleación oro-paladio), pero hubo muchas dificultades para trabajarlo debido a su alto punto de fusión y su carácter quebradizo (debido a impurezas de hierro y cobre). Por lo que, algunas bibliografías afirman que el platino fue descubierto por el Reino Unido en honor a Wood, olvidando a Ulloa.

Aunque para ser justos, ninguno de los dos fue el descubridor original ya que parece que el primer europeo que menciona platino en un documento escrito y no se le atribuye el descubrimiento del elemento fue Giulio Cesare Scaligero (1484 – 1558) médico, filósofo, botánico y humanista italiano. Quien en 1557 describe a los nativos de América Central utilizando platino para crear joyas. Por lo que podemos deducir que los indígenas americanos hacía mucho tiempo que conocían el platino y trabajaban con él.

b) Tungsteno o wolframio. En 1781 Carl Wilhelm Scheele (1742-1786) que tiene en su haber el descubrimiento del oxígeno, nitrógeno, cloro, bario, manganeso y molibdeno, describió el tungsteno, pero de este último no aisló el elemento sino su óxido, WO2, a partir de un mineral llamado hoy en día scheelita en su honor. El elemento puro lo aislaron los hermanos Elhuyar dos años más tarde de la wolframita. Por lo tanto, el único elemento químico aislado en suelo español fue el wolframio, en 1783 por los hermanos riojanos Juan José (1754-1796) y Fausto de Elhuyar (1755-1833) que trabajaban en el Real Seminario Patriótico de Vergara (Guipúzcoa).

Este es el único elemento de la tabla periódica para el que la IUPAC admite dos nombres: wolframio y tungsteno. Del origen etimológico del wolframio se dan las siguientes explicaciones: los hermanos Elhuyar llamaron al nuevo metal volfram, en función del nombre del mineral a partir del cual se había aislado (la wolframita). Por su parte, el origen de la palabra tungsteno está en Tungsten que significa (“piedra pesada”), en sueco: tung (“pesado”) y sten (“piedra”).

A pesar de los esfuerzos españoles, la IUPAC a partir de 2005 denominó definitivamente a este elemento por el nombre de tungsteno, a pesar de que el símbolo es W y sus sales se llaman wolframatos.

c) Vanadio. En 1801 el profesor de Mineralogía Andrés Manuel del Río (1764-1849) dijo haber descubierto este elemento, del Río que trabajaba en la ciudad de México recibió unas muestras de un mineral de plomo encontrado cerca del pueblo de Zimapán, después de un detallado análisis, llegó a la conclusión de que contenía un nuevo elemento metálico. Preparó varios compuestos con él y al observar la variedad de colores que presentaban denominó pancromio, del griego (“todos los colores”), al nuevo elemento. Poco después, al comprobar que calentando los compuestos coloreados cambiaban su color al rojo, lo denominó eritronio, también del griego, erythrós (“rojo”). Cuatro años más tarde el francés Hippolye Victor Collett-Descotils afirmaría que lo que había aislado del Río era en realidad cromato básico de plomo, lo cual condujo al español a retirar su revindicación.

En 1830 el elemento fue redescubierto por el sueco Nils Gabriel Sefström, quien al ver los colores de sus sales en disolución le asignó el nombre de vanadio en honor a Vanadis, diosa de la belleza en la mitología escandinava. En 1831 Friedich Wohler demostró, analizando muestras del mineral estudiado por del Río, que vanadio y eritronio eran el mismo elemento. De ahí que las diversas bibliografías asignen al vanadio un descubrimiento compartido entre España y Suecia.

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