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Las salas 6 y 7 del Museo Patio Herreriano de Valladolid, presenta una nueva exposición con obras de la Asociación Colección Arte Contemporáneo y de la Colección Gas Natural Fenosa. Se trata de “TÁPIES. De Dau al set al Grupo El Paso”, con obras de Rafael Canogar, Martín Chirino, Modest Cuixart, Luis Feito, Alberto Greco, Manuel Millares, Lucio Muñoz, Joan Ponç, Manuel Rivera, Antonio Saura, Pablo Serrano y Antoni Tàpies

Partiendo de obras de Tápies, la muestra recuerda a los principales protagonistas de los dos movimientos que renovaron el panorama artístico español de la posguerra, como fueron Dau al set y el Grupo El Paso. La exposición muestra al visitante una serie de obras representativos del estilo de los artistas que retomaron el pulso de la vanguardia.

La exposición TÀPIES. De Dau al set al grupo El Paso aborda la obra de Antoni Tàpies presente en la Colección depositada en el Museo Patio Herreriano y que forman un total de 4 pinturas y 5 grabados, dichas obras se contextualizan con trabajos de otros artistas como Modest Cuixart, Luis Feito, Manuel Millares, Antonio Saura y Martín Chirino, con los que Tàpies compartió planteamientos artísticos en diferentes momentos.

Ésta selección de obras se puede visitar en las salas 6 y 7 del museo y están dispuestas formando un recorrido cronológico, comenzando por la sala 7 con las obras de Antoni Tàpies correspondientes a la etapa de Dau al Set. En 1947 conoce a Joan Brossa, a través del cual entra en contacto con los artistas que en 1948 fundan la revista Dau al Set: Cuixart, Ponç, Arnau Puig y Tharrats. Su obra está influida entonces por el surrealismo y el magicismo, creando mundos oníricos con personajes y objetos cercanos a la pintura de Paul Klee y Max Ernst.

Unos años más tarde, en 1950 se traslada a París con una beca del gobierno francés, y allí conoce el Art Autre que le hace abandonar en 1953 el surrealismo para conceder una importancia creciente a lo matérico, buscando texturas con barnices, tierras y collages, arañando la materia y construyendo físicamente las superficies. El grafismo aparece por primera vez, siendo otro de los elementos significativos en su obra, En la segunda mitad de los cincuenta se produce una clara evolución hacia un informalismo depurado. El cuadro se concibe como una especie de muro en el que se depositan huellas de incidentes vitales.

Los formatos se hacen mayores. A fines de los años sesenta aparecen puntualmente elementos figurativos en el lienzo: huellas a modo de símbolos, cargadas a veces de matices sociales y políticos, y en la siguiente década cobran mayor importancia al transformarse en objetos reales: periódicos, tela de saco, etc., anunciando aspectos del Arte povera.

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