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La Fundación Marcelino Botín muestra las obras de sus becarios “Low Key”

29 julio, 2008 | Por | Categoría: Exposiciones, Fundaciones, No sólo arte | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

La exposición low key: Un nuevo apoyo de la Fundación Marcelino Botín a sus becarios de Artes Plásticas.

Esta producción se mostrará en Villa Iris, en un edificio que la Fundación Marcelino Botín tiene en el Paseo de Pérez Galdós 47 de Santander.

Estará abierta al público del 1 de agosto al 21 de septiembre de 2008 en horario diario de 12 a 14 y de
17 a 21:30 horas, con entrada gratuita.

El próximo jueves, 31 de julio de 2008, se inaugura en Santander low key, formada por obras de Carlos Bunga (Oporto, Portugal, 1976), Jordi Colomer (Barcelona, 1962), Mateo Maté (Madrid, 1964), Santiago Mayo (Tal, La Coruña, 1965), Tomas Ochoa (Cuenca, Ecuador, 1965), Jesús Palomino (Sevilla,1969) y Fernando Renes (Covarrubias, Burgos, 1970) artistas que en algún momento de su trayectoria han podido trabajar o formarse con una Beca de Artes Plásticas de la Fundación Marcelino Botín.

La comisaria, Iria Candela, ha querido seleccionar a un grupo de artistas que comparten una misma sensibilidad, una estética basada en la escasez de recursos (materiales, técnicos, humanos…) Esta exposición se configura como una reivindicación del arte (escrito con minúsculas) La expresión anglosajona low key, traducida del ámbito musical como baja tonalidad, alude a todas aquellas construcciones de formas y discursos que parten de parámetros modestos o intimistas, sencillos y de pequeña escala, en contraposición a propuestas que pueden considerarse más glamurosas, ruidosas o dominantes.

Las creaciones de los artistas seleccionados coinciden en que están hechas con materiales frágiles, con facturas manuales y espontáneas; escalas pequeñas o de miniatura, con referencias al universo infantil del juego; y un acercamiento a la realidad cotidiana y anónima a través de la franqueza documental o de intervenciones urbanas temporales y desapercibidas. En cuanto al tipo de obras, dominan los formatos esculturales, realizados con distintos materiales y en diversas escalas, y los vídeos. También algún dibujo y trabajo sobre papel.

La organización de low key supone una reafirmación de la confianza de la Fundación Marcelino Botín en el trabajo e inquietudes de estos artistas antaño becarios. Además, en los casos que así lo requerían, la Fundación ha colaborado económicamente en la producción de obra. De este modo Santiago Mayo, Fernando Renes, Jesús Palomino y Mateo Maté presentan en Villa Iris obra realizada expresamente para esta muestra.

La Fundación Marcelino Botín inició su programa de becas de artes plásticas en 1993. Esta convocatoria internacional se ha convertido en uno de los mejores indicios para detectar nuevos talentos. Uno de los objetivos era establecer un proyecto común, para lo cual era imprescindible una relación continúa con los artistas.

Con esta finalidad, se han planteado iniciativas como “Registros contra el tiempo”, proyecto colectivo realizado en 2006 con el comisariado de Álvaro de los Angeles, y ahora esta en marcha otra colectiva con la misma intención de conocer sus trabajos recientes, evaluar sus trayectorias y mantener el apoyo de la institución. Iria Candela es la comisaria de la exposición low key que ofrece una nueva perspectiva a través de la cual sus singularidades creativas puedan apreciarse desde una visión de conjunto.

Los artistas que participan son Carlos Bunga, Jordi Colomer, Mateo Maté, Santiago Mayo, Tomás Ochoa, Jesús Palomino y Fernando Renes. Todos ellos presentan obras sumamente originales en la línea de low key, formalmente audaces y ricas en significados. Con el predominio de la escultura y el vídeo, sus trabajos se amplían en muchos casos con otros formatos artísticos como son el dibujo, la performance y la instalación.

Las esculturas de Maté, Colomer, Mayo y Bunga despliegan diferentes aproximaciones a la experiencia de la arquitectura. Mediante la construcción manual y en pequeña escala de maquetas o edificios imaginarios, ésta puede tratarse como un lugar alienante para la vida moderna o como un improvisado cobijo ante la adversidad. Por su parte, las instalaciones precarias de Palomino semejan intrincados laboratorios donde se destilan episodios sociales de marginación, del mismo modo que las secuencias animadas de los vídeos de Ochoa y Renes narran experiencias subjetivas de desarraigo y formación de la identidad.

La mayor parte las obras presentes en la exposición enfatizan el proceso creativo y el contacto con el material sobre el resultado óptico final. Sensibles a las contingencias que imprimen el contexto, el paso del tiempo, o simplemente el azar, las obras acusan una fuerte tendencia hacia la autodisolución o el colapso, funcionando casi como vanitas de la realidad. Mejor que ninguna otra práctica estética actual, el arte low key percibe la vulnerabilidad del objeto, y por extensión del sujeto, como un fenómeno ineludible de la época contemporánea.

Low key se mostrará en Villa Iris, un edificio de la Fundación Marcelino Botín que esta en el paseo de Pérez Galdós 47 de Santander.

Estará abierta al público en horario de mañana y tarde hasta el 21 de septiembre de 2008.

Esta muestra coincide en el tiempo con Jean-Michel Basquiat. Ahuyentando fantasmas, la mejor exposición realizada hasta la fecha en España del artista afroamericano. Son 48 obras procedentes de coleccionistas privados del extranjero (sólo una viene de España, del MACBA) y cerca de una veintena de ellas se muestran al público por primera vez. Puede verse en la sala que la Fundación Marcelino Botín tiene en el centro de Santander, detrás del Paseo de Pereda.

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2 comentarios a “La Fundación Marcelino Botín muestra las obras de sus becarios “Low Key””

  1. Rut Massó dice:

    Es importante ponerles sobre aviso de que esta traducción al alemán es un auténtico desastre.
    Tan penosa que da risa!
    Ofrecer esto como una traducción es una payasada.
    Att. les saluda,
    Rut Massó

  2. Pablo dice:

    Hola Rut:
    Gracias por el aviso. Somos conscientes de que la traducción es, por ahora, bastante pobre; esto es debido a que se obtiene a través de herramientas de traducción automática sin intervención humana directa. Sin embargo, cada 20 días renovamos todas las páginas traducidas de la revista, incluyendo mejoras y correcciones en el texto. Esto supone un trabajo de renovación y publicación de más de 19.000 páginas, 18 veces al año (casi 1.000 páginas al día).
    Confío en que sepas apreciar el esfuerzo que estamos haciendo y comprendas la enorme dedicación que hay detrás de estas traducciones.

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