El Ministerio de Cultura y Deporte ha concluido las obras de restauración en el Castillo de Morella (Castellón) promovidas por la Dirección General de Bellas Artes a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), cuya subdirectora general, Ana Cabrera, ha visitado el conjunto, acompañada por el alcalde de Morella, Rhamsés Ripollés.

La intervención se ha centrado en la zona de la Torre de Sant Francesc, la muralla aspillerada y la Torre de la Pardala. Con una inversión de 1.511.895 euros, supone un paso más en la puesta en valor de la edificación histórica más relevante de la capital de la comarca de Els Ports.

Concluye, por tanto, una actuación de emergencia que comenzó en diciembre de 2019. Ha sido ejecutada por la empresa constructora Urcotex, siendo el jefe de obra Josep Brazo i Ramírez, bajo la dirección técnica de Carlos Peinado Madueño (Carquero Arquitectura) y Fermín Font Mezquita, con seguimiento arqueológico de Novarint y asesoramiento del arquitecto Carlos Quevedo Rojas, autor del proyecto.

En el ámbito de la muralla aspillerada, de unos 70 metros de longitud y unos 14 metros de altura en extramuros, el trabajo principal se ha centrado en la consolidación estructural, al encontrarse en riesgo de colapso, así como su limpieza y restauración. En extramuros, se han colocado cuatro contrafuertes, reforzando la cimentación mediante la recuperación de terreno exportado, así como el sellado y la consolidación de grietas.

En intramuros, se ha retirado un volumen importante de rellenos de periodo carlista que afectaba estructuralmente a la muralla, apareciendo numerosos restos arqueológicos, como los paños de tapial de la muralla que quedaban ocultos o tres hornos de cal. Para la recogida de aguas pluviales, principal causa de las patologías ocasionadas en las fábricas del castillo, se ha dispuesto un sistema de canalizaciones y pavimentos que dirigen las aguas a una piscina exterior existente.

En la Torre de Sant Francesc, se ha recuperado el acceso mediante la ejecución de la cubierta en su adarve anexo, su peldañeado, y el recrecido del muro exterior semiderruido y su atirantado. Asimismo, se han restaurado todas sus fábricas, incluidas las de la rampa de acceso a su edificio anexo.

En la zona de la Torre de la Pardala, se ha realizado el vaciado de todo el relleno hasta su cota original para poder impermeabilizar y sistematizar la recogida de aguas en todo su ámbito, ejecutando la cubierta perdida. También se ha procedido a la restauración de las fábricas exteriores, con curiosos hallazgos como bolas de cañón incrustadas en la torre o una cañonera oculta.

En el mismo área, se ha realizado una puesta en valor de las letrinas al vuelo que quedaban poco visibles, ejecutando una carpintería que permite acentuar y dejar visibles las ménsulas de este importante elemento histórico, al ser el punto de entrada en 1838 de las tropas carlistas.

Criterios de intervención

El criterio general de intervención ha sido el de restaurar y consolidar las fábricas existentes, manteniendo la fisionomía de las fábricas en el estado en que se han encontrado, principalmente en sus coronaciones, oquedades y superficies, evitando la reinterpretación de su estado original.

Para los elementos estructurales necesarios añadidos se ha recurrido a materiales compatibles como el hormigón de cal, con armaduras de acero inoxidable y fibra de vidrio, con tonalidades y texturas que se integran con el resto de la estratigrafía histórica de las fábricas existentes y descubiertas. De la misma forma, para los elementos funcionales necesarios añadidos como las carpinterías, se ha recurrido a acero inoxidable con tratamiento al vapor de titanio, dotándolo de un acabado que se integra con el resto de la intervención.

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