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Solo un 16,4 por ciento de los autores en España se dedican en exclusiva a escribir, según el Libro Blanco del Escritor, un estudio elaborado por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE), con la colaboración de CEDRO y el Ministerio de Cultura y Deporte, que analiza la actual situación de este colectivo.

«Por lo general, la imagen que los ciudadanos tienen del escritor está muy vinculada a la experiencia del triunfo», explica Manuel Rico, presidente de ACE. Sin embargo, aclara, «nada más alejado de la realidad». En total, el 83,6 por ciento de los autores y autoras de este país tienen que compatibilizar la creación con otro empleo para poder contar con «ingresos suficientes para vivir», como expone el estudio.

Intermitencia e incertidumbre

Carme Riera, escritora y vicepresidenta 1.ª de CEDRO, afirma, en este libro, que una de las principales aspiraciones de todos los que se dedican a este oficio es «la posibilidad de la profesionalización». Y es que, según declara, este trabajo está marcado por la «intermitencia y la incertidumbre». Parte de este problema, insiste Riera, se podría resolver si la cultura fuera tratada como «una cuestión de Estado» y si la sociedad reconociera la autoría y los derechos de los escritores, que, añade, «es una deuda pendiente».

En este sentido, Jorge Corrales, director general de esta Entidad, también participa en este informe y hace hincapié en la necesidad de «cuidar de los creadores», una acción que repercute en el «cuidado de nuestra cultura» y de nuestro «patrimonio inmaterial común, algo que es de interés general».

Corrales describe, además, la labor asistencial que realiza CEDRO, muy necesaria debido a «la idiosincrasia propia del oficio creativo que conduce, en no pocas ocasiones, a la precariedad e, incluso, a situaciones de riesgo». Esta labor se desarrolla mediante dos tipos de ayudas: unas dirigidas a autores que necesitan superar situaciones límites y otras que cubren tratamientos sociosanitarios.

Un espíritu altruista

Pese a esta difícil situación, como asegura Riera, los escritores contribuyen «de forma sostenible y generosa al desarrollo cultural, educativo y económico del país. En este sentido, conviene recordar que el conjunto de su obra pasa a dominio público 70 años después de su fallecimiento».

Un aspecto que sostiene María Eugenia Salaverri, presidenta de Euskal Itzultzaile, Zuzentzaile eta Interpreteen Elkartea (EIZIE): «Y los autores –que son un sensible termómetro de los cambios sociales- están modificando también sus métodos de trabajo para adaptarse a nuevas formas de escribir. Lo que no ha cambiado es el espíritu altruista».

Lo que queda claro en este estudio es que, como afirma Bel Olid, presidenta de la Associaciò d’Escriptors en Llengua Catalana (AELC), «escribir, crear, traducir, publicar es sin duda una de las profesiones más vocacionales que se puedan imaginar».

Radiografía del escritor

El Libro Blanco del Escritor también presenta una radiografía sociodemográfica del autor español, elaborada por el sociólogo Ramón J. Soria. En general, el colectivo autoral está formado por más hombres (63,7 %) que mujeres (36,3 %), con una edad media de 54,2 años. «Los escritores y escritoras de menos de 40 años representan el grupo más pequeño», según el libro, con solo un 14,4 por ciento de la muestra.

Respecto al nivel de formación, un 83,9 por ciento de los entrevistados tiene estudios superiores universitarios, de postgrado o doctorado.

Juan Soto Ivars, escritor y periodista, considera, en su análisis, que la situación de los jóvenes autores españoles, de la que forma parte, es precaria y delicada: «Unos y otros sobreviven como pueden tras la caída del meteorito que pinchó la burbuja editorial española de los años 90».

Aún así, Soto Ivars asegura que este contexto «no ha supuesto una amenaza grave para la creatividad de esta generación», ya que «muy pocos de los autores que empezaron a publicar a partir del año 2005 han abandonado la vocación de forma definitiva, por más que tengan que subsistir con otros trabajos alejados de la creación literaria».

Además, apunta los rasgos más importantes que los diferencian de los más veteranos: solidaridad interna y desinterés hacia generaciones precedentes, más política que experimentación, temas más españoles que extranjerizantes, feminismo y aumento del número de mujeres escritoras y más presencia en las redes sociales.

Derechos de un escritor

En el libro también se subrayan diferentes temas relacionados con los derechos de los escritores. Por una parte, se destaca la aprobación del informe para el Estatuto del Artista, una medida que «supone un antes y un después en los derechos de colectivos de creadores que han vivido en los márgenes o en los limbos de la legalidad», según afirma David Castillo, presidente de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC). Un antecedente para la aprobación, en el mes de diciembre, por parte del Gobierno, del Real Decreto Ley que regula la plena compatibilidad entre la pensión de jubilación y los rendimientos derivados de la propiedad intelectual.

Como explica Cesáreo Sánchez, presidente de la Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega (AELG), «defender los derechos de los/as escritores/as en un sistema literario supone igualmente defender sus capacidades creadoras».

Asimismo, el libro recuerda la importancia de «aplicar de manera rigurosa en España la Directiva Europea de derechos de autor en el Mercado Único Digital y llevar hasta sus últimas consecuencias la trasposición de la Directiva sobre Préstamo Público Bibliotecario».

Por otra parte, este informe recoge las condiciones que algunos autores manifiestan tener con su editorial, como la publicación de obras sin contrato o la falta de transparencia.

Recomendaciones

Impulsar la figura del agente literario (un 90 por ciento afirma no contar con uno), apoyar la necesidad del mecenazgo de empresas e instituciones o estimular el asociacionismo son algunas de las recomendaciones que se destacan en el estudio como prácticas útiles para mejorar la situación de los escritores.

Y es que, la colaboración es fundamental para defender los derechos de este colectivo: «Más que nunca, la única fuerza es la conversación entre nosotros y nosotras, la vieja ayuda mutua, la unión bien articulada en asociaciones entre escritores y escritoras», según J. Soria.

Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), especifica que actualmente, además, el apoyo entre autores no es la única medida necesaria, sino que en esta «época turbulenta con la aparición de nuevos operadores» también es importante la colaboración entre creador y editor.

1 La muestra de entrevistados fue recogida de los más de 22.000 escritores y escritoras asociadas a CEDRO y de los casi 2.000 asociados a ACE, de los cuales salieron 603 entrevistas completas.

© de la fotografía: sebra – Fotolia.com.

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