Compartir

El MACBA presenta la exposición La utopía es posible. ICSID, Eivissa, 1971, que rememora el VII Congreso del International Council of Societies of Industrial Design (ICSID), lugar donde se cristalizó la interdisciplinariedad entre diseño, arte y arquitectura. Aquel encuentro se ha convertido hoy en un hito clave para entender ideas como la sostenibilidad, la participación, el intercambio y el papel liberador del arte.

Entre los impulsores del congreso se encontraban los diseñadores Yves Zimmermann y André Ricard, el filósofo Xavier Rubert de Ventós, el artista Albert Ràfols-Casamada, el arquitecto Antoni de Moragas y el actual cocomisario de la muestra, junto con Teresa Grandas, Daniel Giralt-Miracle.

Confluencia entre diseño y formas
Del 14 al 16 de octubre de 1971 se celebró en Eivissa el VII Congreso del International Council of Societies of Industrial Design (ICSID), un evento concebido como punto de confluencia entre el diseño y las formas más experimentales del arte y la arquitectura. El congreso se convirtió en un banco de pruebas para estudiar la relación entre dichas prácticas y supuso una nueva forma de entender el diseño.

La exposición rememora el evento y subraya las ideas que podemos extraer del mismo para nuestro tiempo, como la sostenibilidad, la participación, la solidaridad, las nuevas relaciones industria-sociedad y el papel liberador de la experiencia del arte. Este ejercicio de memoria está compuesto por material documental, fotografías y películas procedentes de varios archivos y del fondo del MACBA, así como de ejemplos de historia oral.

Creatividad en un contexto clave
El ICSID de 1971 se celebró en la cala de Sant Miquel, lejos de las habituales sedes urbanas. La vanguardia y el cosmopolitismo contrastaban con una cultura rural, muy permisiva, capaz de conciliar las diferencias estéticas y sociales. Como destaca el cocomisario de la exposición, Daniel Giralt-Miracle, el congreso no puede ser entendido sin tener en cuenta el marco histórico en que se celebró. “En aquellos momentos todo el mundo estaba convencido de que había que cambiar el statu quo de una sociedad que había quedado obsoleta”, asegura Giralt-Miracle.

El encuentro se estructuró a partir de salas de reuniones (en los dos hoteles de la cala) donde se llevaron a cabo presentaciones y discusiones sobre cuestiones de diseño, urbanismo, nuevas tecnologías y pensamiento. Entre las aportaciones fundamentales del congreso se encontraba la idea de que el diseño no sirve únicamente para producir determinados objetos, sino también para intervenir en los comportamientos.

Los vestíbulos de los hoteles, donde se ofreció un concierto de Pau Riba, fueron el marco para presentar muestras sobre la artesanía popular ibicenca y el diseño actual, al tiempo que la empresa Olivetti introducía el Implicor, un novedoso sistema audiovisual múltiple. El Museo de Arte Contemporáneo de Eivissa organizó una exposición sobre arte cinético, programado y tecnológico, coincidiendo con el congreso. Así se destacaba el contraste entre lo popular, anónimo y tradicional frente a las propuestas de autor y modernas.

El sueño de la Instant City
Uno de los eventos más celebrados fue la Instant City, creada para facilitar el alojamiento de los estudiantes que asistían al congreso. Se convirtió en el elemento más atractivo del encuentro, ya que recogía el espíritu sociológico de la contracultura, innovando con el uso de nuevos materiales como los plásticos hinchables. La Instant City supuso un gran happening que vinculó las habilidades artesanales, la improvisación y el diseño con la construcción.

El congreso del ICSID en Eivissa dio voz a las distintas tendencias y generaciones del diseño, que ya se habían evidenciado en la década anterior con la escisión de la escuela Elisava y la creación de Eina, entre una visión que la acercaba a la industria y una concepción más humanística asociada al arte. El ICSID de Eivissa fue una experiencia de socialización, un ejemplo de cómo la energía del trabajo en común, la vitalidad, la reflexión intelectual y el ocio pueden ponerse al servicio de proyectos de diálogo, y de cómo pueden generar propuestas imaginativas que estructuren nuevos modelos de comportamiento. Tal y como dijo Prada Poole al hablar de la Instant City, el ICSID de Eivissa fue la constatación de que «la utopía es posible».

La utopía es posible. ICSID, Eivissa 1971
Del 21 de junio al 20 de enero
MACBA. Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona
De lunes a viernes, de 11.00 a 19.30 horas
Sábados, de 10.00 a 20.00 horas
Domingos y festivos, de 10.00 a 15.00 horas
Martes, cerrado

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here