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Brassaï llena de graffiti el Círculo de Bellas Artes de Madrid

20 noviembre, 2008 | Por | Categoría: Exposiciones | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

“Graffiti. Brassaï”

Del 20 de noviembre al 25 de enero

Brassaï convirtió el graffiti del muro en arte

El fotógrafo húngaro Brassaï (1899-1984), cuyo nombre original era Gyula Halász, se dio a conocer con este pseudónimo haciendo alusión a su lugar de nacimiento (Brassó).

La exposición, una de las pocas tras la dedicada en el MOMA en 1956, reúne las series realizadas por el fotógrafo: “Animales Magia”, “Amor”, “El leguaje de los muros”, “Nacimiento de rostros y Máscaras y rostros”, “La muerte”, “Imágenes primitivas”, “Pompeya” y “La guerra”.

En 1907 el Museo de Etnografía en el Palacio de Trocadero de París organizó una exposición sobre arte primitivo, muy influyente en los artistas vanguardistas como Picasso, apasionado de Brassaï.

El artista empieza a fotografiar los graffiti en las calles de París a comienzos de la década de 1930 y continúa haciéndolo hasta finales de la década de 1950. La continuada obsesión y curiosidad de Brassaï por los Graffiti hace que todavía en un artículo publicado en 1958, el autor se preguntara sobre qué especie de curiosidad le había impulsado desde hacía 25 años y le seguía impulsando a investigar en los barrios de Paris, a rastrear, captar y revelar esas obras anónimas. Una obsesión que le llevó a partir de 1950 a llevar consigo cuadernillos en los que anotaba breves esquemas de los graffiti e incluso sus direcciones con el fin de poder fotografiarlos con mejores condiciones de luz o para reencontrarlos años después y seguir su evolución. Y es que Brassaï estaba convencido de que esas manifestaciones “de tan poca importancia”, eran de hecho una emanación del mundo de los sueños, una verdadera esencia de realidad.

La exposición que han presentado Juan Barja, director del Círculo de Bellas Artes y Oliva María Rubio, comisaria, reúne las fotografías realizadas por Brassaï propiedad de la Sucesión Brassaï. La muestra se completa con textos originales del autor y páginas de los croquis de los graffitis a fotografiar.

El interés de Brassaï por el graffiti comenzó en los años 30, paralelamente el ambiente artístico se apasionaba por el primitivismo y el tachismo, corrientes contenidas en su obra como explicó la comisaria: “Con el graffiti ha regresado a las artes arcaicas y a su trascendencia como signos primordiales”.

Brassaï descubrió el muro y reivindicó su enorme valor como una de las corrientes plásticas e históricas más importantes del momento. “El graffiti nació como reivindicación del arte, como una revolución del momento”, dijo el presidente del Círculo.

“La fotografía es uno de los medios de expresión de nuestra época”, pronunció Brassaï en algún momento. La fotografía se convirtió en la técnica empleada para documentar los graffitis como marcas del tiempo. Esta exposición reúne las fotografías de los graffiti, los textos originales de Brassaï y páginas facsímiles de los croquis que el fotógrafo hacía de los graffiti en su cuaderno.

Recorría las calles de París buscando en los barrios obreros las huellas del paso del tiempo, el otro testimonio de la historia. Un trabajo de minuciosa selección, elegía cuidadosamente el graffiti y esperaba el momento de luz perfecto para fotografiar. “Le gustaba la luz de gas, que le daba mayor relieve”, añadió la comisaria. Incluso estudia la evolución del graffiti, su transformación y alteración en las paredes.

La selección de fotografías vintage recorren toda su trayectoria, la mayoría ni siquiera están datadas. Una de las más relevantes es la que ilustra su primer texto sobre el grafitti en la revista Minotauro en 1937. Por estas fechas mostró cierto interés por el surrealismo, considerando estas manifestaciones como una emanación del mundo onírico, una esencia de la realidad.

Entre sus trabajos fotográficos más destacados se encuentra la serie Paris de Nuit (1993), instantáneas de sórdidas escenas de la vida nocturna parisina. Además de fotos del lado oscuro de la ciudad, también produjo escenas de su vida social, sus intelectuales, su ballet y grandes óperas. Fotografió a muchos de sus amigos artistas, incluidos Salvador Dalí, Pablo Picasso, Henri Matisse, Alberto Giacometti y a muchos de los escritores de la época como Jean Genet y Henri Michaux.

Entre 1936 y 1963, ejerció como fotógrafo en la revista Harper’s Bazaar. Brassaï fue además autor de numerosos artículos y de casi una veintena de libros, entre ellos, Histoire de Marie, novela publicada en 1948, y Graffiti, editado en 1960, y en el cual, tras varias investigaciones, atribuía al muro pintado la categoría artística. En 1956, su película Tant qu’il aura des bêtes ganó el premio al film más original en el Festival de Cannes y en 1978, el Gran Premio Nacional de Fotografía de París. Murió el 8 de julio de 1984 en Eze, al sur de Francia

El fotógrafo Edgard Steichen señaló que “si no fuera por Brassaï las manifestaciones del espíritu habrían desaparecido y no las podríamos recuperar”.

Beatriz García Moreno

Datos de interés:

Círculo de Bellas Artes
Sala Goya
Alcalá 42, Madrid

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2 comentarios a “Brassaï llena de graffiti el Círculo de Bellas Artes de Madrid”

  1. mary carmen condori dice:

    ps esa buena

  2. Javier Swift dice:

    La exposición es interesantisima; el discurso del artista mucho más. Nos comenta que en vez de acciones vandálicas de gente anónima que “destruye” las paredes pintando sobre ellas o realizando escarificaciones en los árboles, o pintadas sobre los muros de la ciudad, lo que se ha dado en llamar vandalismo de las clases populares en la ciudad, no es más, ni menos, que el lugar común de los que no tienen voz ni parte habitual en esto que se llama Arte. Lo podremos llamar y categorizar como arte-infantil o “arte vandálico”, pero habría que ir más allá y expresarlo en términos de magia y de protección contra algo que se nos escapa. Un nueve a la exposición; un uno o un dos a la librería del Círculo y a todas las otras librerías de arte que venden a precios exhorbitados los libros de los artistas; menos mal que siempre nos quedarán las bibliotecas.

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