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El Jueves

24 julio, 2007 | Por | Categoría: Arte, Educación y Política | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Flaco favor le ha hecho el juez del Olmo a la Familia Real y a la libertad de expresión con el secuestro de la revista El Jueves. Creo que jamás había leído esta revista hasta ahora y con motivo del secuestro de la publicación decenas de miles de personas hemos encontrado en Internet la portada objeto del supuesto delito y no en páginas de dudosa moralidad sino en las de El País, El Mundo o El Confidencial. El Gobierno que lanzó la piedra a través del Fiscal General del Estado esconde hoy la mano y la propia vicepresidente María Teresa Fernández de la Vega se cuestiona sobre la oportunidad de la medida y lanza un globo sonda para suprimir el artículo que posibilita a los jueces el secuestro de publicaciones. Sorprende también la diligencia del juez cuando los atentados al honor de las personas se han convertido en una práctica habitual y nadie les presta amparo ya que en la mayoría de los casos prima el derecho a la libertad de información sobre el derecho al honor y en el peor de los casos, si son condenados, los medios pagan las multas que a la postre les dan mayor notoriedad. A nuestro juicio el comentario más lúcido que se ha publicado estos días sobre el asunto del secuestro de El Jueves corresponde a Luis María Anson en el día de hoy en El Mundo, con el que nos identificamos plenamente. A nadie se le escapa que pocos han hecho tanto por la reinstauración de la monarquía en España como el académico Anson, protagonista además de las 48 horas mediáticas más comprometidas para que la periodista Leticia Ortiz fuera asumida con normalidad como la futura esposa del Príncipe de Asturias en la jornada anterior y posterior a la comunicación oficial de la noticia por la Casa del Rey. Pues bien escribe Anson: “O se está con la libertad de expresión o se está contra la libertad de expresión. Si se está con la libertad de expresión hay que hacerlo con todas las consecuencias. Las veladuras y las medias tintas, en este caso cuartean la verdad. La libertad de expresión es el cimiento sobre el que reposa el entero edificio de a democracia pluralista. Si se fragiliza la libertad de expresión, la construcción democrática terminará derrumbándose.” Y termina Anson con este párrafo: No estoy de acuerdo, en fin, con lo que ha publicado El Jueves. Pero lucharé como he hecho toda mi vida para defender el derecho de los periodistas que hacen esa revista a publicar lo que consideren conveniente. Y como ni ellos ni yo ni ningún periodista somos ciudadanos impunes, que la ley descargue su peso sobre nosotros, si cometemos un delito, no sobre el medio en el que trabajamos. El secuestro o el cierre de una publicación atenta gravemente contra la libertad de expresión”.

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