El Real Jardín Botánico (RJB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha comenzado a renovar sus palmeras que se vieron afectadas por las bajas temperaturas provocadas por las heladas que dejó el temporal Filomena el pasado mes de enero. Las primeras en renovarse, gracias al apoyo de Vodafone, han sido las palmeras ubicadas en la escuela 13, donde se localiza la familia botánica Arecaceae, antes Palmae.

La plantación se ha realizado aprovechando los primeros calores de este inicio del verano, la época y el momento en que se deben plantar las palmeras, y una vez que se ha reconocido qué ejemplares no han sobrevivido al temporal Filomena.

“Las palmeras tienen una única yema y, por tanto, al morir ésta la planta ha muerto. Como la yema se encuentra en el interior de la palmera protegida por varias capas de frondes, se necesitan varios meses cálidos para saber si está muerta o la yema está formando una nueva fronda. Tras estos meses de espera, identificadas las muertas por congelación, se ha realizado la nueva plantación de palmeras que cierra casi por completo la escuela 13”, señala el jefe de Jardinería y Arbolado, Mariano Sánchez.

En esta escuela 13 se han plantado 29 nuevas especies sin repetir ninguna de las cuatro especies que no sobrevivieron a Filomena, en previsión de nuevos episodios de bajas temperaturas.

“La plantación se ha realizado según los nuevos parámetros de plantación de árboles. Se ha hecho un alcorque un 30% mayor del tamaño del cepellón, se ha colocado un tubo de drenaje vertical que va desde el fondo del hoyo de plantación hasta sobrepasar la cota del terreno en 10 centímetros”, indica Mariano Sánchez.

“Y la idea”, -añade el jefe de Jardinería y Arbolado-, “es aplicar el riego por el tubo de drenaje y que se vaya llenando de agua el hoyo de abajo a arriba. El drenaje permanecerá durante su vida útil. Durante el primer verano se realiza un alcorque superficial y se inunda al menos una vez a la semana”.

Del temporal a una plaga

Al ser de origen subtropical, el temporal afectó a algo más de un centenar de palmeras del Jardín Botánico. En un primer momento, más de una decena ya se observó que se congelaron, mientras que el resto sólo presentaba algunas de sus frondas heladas. Éstas no se cortan, a pesar de estar secas, ya que al cortarlas atraen a una polilla denominada Paysandisia archon, una plaga que ha acabado en los últimos años con numerosas palmeras en toda España, incluidas media docena del RJB por lo que es mejor mantenerlas sin cortar a pesar de ofrecer un aspecto descuidado.

En las próximas semanas la Unidad de Jardinería y Arbolado continuará evaluando el estado de las palmeras del Real Jardín Botánico y comprobará aquellas que se pueden recuperar y recobrar su anterior aspecto.

Foto: Imagen de la plantación de las palmeras en la escuela 13. / © MARIANO SÁNCHEZ | RJB-CSIC

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