El Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad ha presentado las experiencias de patrimonio y naturaleza que se pueden disfrutar en los 15 destinos con el sello Unesco, en el marco del Festival de Experiencias de Ecoturismo en España, que se celebra en formato online hasta el 12 de marzo organizado por el portal EcowildelifeTravel. Según ha explicado Pilar Amor, coordinadora de la Comisión de Turismo del Grupo, “parte fundamental y complementaria del patrimonio cultural de las 15 ciudades son sus sorprendentes entornos naturales: la flora y la fauna, los parques, los jardines, los huertos, los ríos o el litoral. Una riqueza natural a veces poco conocida y valorada pero que contribuye a hacer únicas a estas ciudades Patrimonio de la Humanidad”.

Bajo el título “Explorando el pasado, la nueva realidad del turismo interior”, la concejala de Turismo del Ayuntamiento de Mérida ha destacado que, “las Ciudades Patrimonio de la Humanidad compaginan su oferta monumental con tramos paisajísticos singulares y hay que destacar que en el caso de Cuenca y de Ibiza, su paisaje natural forma parte de su declaración como Patrimonio Mundial”.

En su presentación ha invitado a descubrir Cuenca, “donde se enlazan el pasado y el presente y se complementan el patrimonio natural y cultural, ofreciendo al visitante oportunidades sorprendentes. La ciudad entera es un paisaje natural levantado sobre piedra en sí misma, bañada por las aguas de los ríos Jucar y Huécar, de tal forma que sus parajes naturales conforman parte de su Declaración como Patrimonio Mundial”.

En el caso de Ibiza, Pilar Amor ha asegurado que “el patrimonio natural, cultural y arqueológico conforman los mayores atractivos de una ciudad que tiene entre sus tesoros la el bosque submarino de Posidónia oceánica: Una selva que oxigena las aguas del Mediterráneo, es responsable de la biodiversidad marina y además protege la costa”. También ha señalado que “la Necrópolis de Puig des Molins, Patrimonio Mundial y considerada la más importante del mediterráneo occidental, es un espacio arqueológico importantísimo y presenta uno valores paisajísticos que poco han variado durante muchas generaciones”.

Al llegar a su ciudad, Pilar Amor se ha referido a la actriz y directora teatral Margarita Xirgu, quien dijo que “Mérida es mucho más que su Teatro y el resto de perennes ruinas romanas que se vuelven paradisíacas para los que amamos el pasado y el arte: Su río, las aves, tanta vegetación alrededor y dentro de la ciudad son otra forma de paraíso”. En este sentido, se referido al patrimonio monumental de la ciudad antes de explicar que “Mérida es un punto ideal para el avistamiento de aves, que se pueden observar desde los puentes de la ciudad. Las condiciones de hábitat natural de Extremadura convierten a la región en uno de los destinos europeos para poder observar más de 340 especies distintas”.

De Cáceres ha destacado que “acercarse a la ciudad es conocer a pequeña escala la Historia de España” y ha recordado que también es un destino para los amantes del avistamiento de aves y ha invitado a conocer recursos naturales, “como la Sierra de la Mosca y las colinas que rodean la ciudad en un paisaje de higueras, olivos, chumberas y aligustres”, ha señalado.

Según Pilar Amor, “la palabra clave es sostenibilidad y la estrategia de las Ciudades Patrimonio es generar sinergias entre entornos naturales cercanos, con referencias comunes, como pueden ser Cáceres y Mérida o también Baeza y Úbeda. El mar de olivos de Jaén suma 66 millones de árboles, cuyo origen milenario ha sido símbolo de la concordia y de la paz. Este gran bosque, junto con sus valores intrínsecos, aspira a ser declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural Agrario”.

La concejala ha contado que el Grupo tiene en su página web mapas del patrimonio natural y monumental de cada una de las ciudades y ha hecho un viaje virtual a cada una de ellas, destacando espacios protegidos de extraordinario valor ecológico “como el parque rural de Anaga, en San Cristóbal de La Laguna, que es Reserva de la Biosfera. En Alcalá de Henares, tenemos el Corredor del Henares, que es zona de Especial Conservación, formando parte de la Lista Mediterránea de la Red Natura 2000. En Ávila tenemos la Ribera del Río Adaja, otro espacio de protección europeo Red Natura 2000, gracias a la notable conservación de sus hábitats de ribera y en Córdoba, además del Real Jardín Botánico, hay que visitar los Sotos de la Albolafia: Fueron declarados Monumento Natural en 2001 y forman parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (RENPA), por su extraordinaria riqueza en aves. La existencia de un espacio protegido de más de 210.000 m2 con altísimos niveles de diversidad en el corazón de una ciudad de más de 320.000 habitantes constituye un hecho insólito de primer orden”.

A lo largo de su exposición se ha referido también a otros espacios de singular valor: “En Toledo, es muy importante el Cerro del Bú: Cuna donde nació la ciudad, en él se localizan los primeros asentamientos (hacia 1800-1700 a.C.) de un castro amurallado. Este promontorio rocoso de paredes graníticas sirve de refugio y nidificación a palomas, a aficionados a la escalada. En el caso de Segovia, la configuración geomorfológica sobre la que se asienta la ciudad amurallada hace que esta emerja sobre un promontorio rodeado de los valles que reciben su nombre de los ríos que la bañan: Eresma y Clamores”.

A todas estas recomendaciones de espacios naturales que hay que visitar, ha añadido otros lugares icónicos en ciudades como Santiago de Compostela, con parada en el Monte do Gozo: “es el mejor lugar para ver la panorámica de la ciudad, ya que es desde donde, los peregrinos ven la silueta de la Catedral”. Y en Salamanca, ha apuntado que “el río Tormes, es uno de los ecosistemas más ricos en lo que a biodiversidad se refiere”. Por último, en Tarragona, ha subrayado que “tenemos zonas que pertenecen al inventario de los humedales de Cataluña y una reserva natural de fauna salvaje, como son el Espacio de Interés Natural de Tamarit; la zona húmeda de la desembocadura del río Francolí y la Reserva Natural de Fauna Salvaje de la Desembocadura del Río Gaià”.

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