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Obras de PICASSO, MIRO Y DALI pueden contemplarse en la exposición “PICASSO. MIRÓ. DALI. Grabados de un siglo” que a partir del día 18 de mayo puede contemplarse en la Sala Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión de Valladolid. La exposición permite al visitante ampliar conocimientos sobre la obra de algunos de los tres maestros creadores del arte español del siglo XX, como fueron Salvador Dalí, Pablo Picasso y Joan Miró, con series de grabados de importancia trascendental en el arte del siglo XX. También nos permite ampliar conocimientos sobre la obra de estos maestros grabadores del arte español del siglo XX. Y asistir a un recorrido fiel por lo mejor del arte calcográfico español de los últimos tiempos, en el que las distintas técnicas de grabado están presentes de forma sorprendente.

SERIES QUE SE EXPONEN

De PABLO PICASSO podremos ver la Serie completa de 45 grabados al linóleo en color “Pablo Picasso”, además de 10 litografías a color de la serie “Picasso le Goût du Bonheur”

De JOAN MIRÓ, podrá contemplarse la Serie completa de 20 litografías a color pertenecen a la “Maravillas con variaciones acrósticas en el jardín de Miró”, con los textos que acompañan las suites de Rafael Alberti

Y de SALVADOR DALÍ las series completa de “la Vida es sueño “ además de los grabados de “Faust (La nuit Walpurgis)

SOBRE LAS SERIES

Maravillas con variaciones acrósticas en el jardín de Miró

A finales de 1971 Rafael Alberti escribe desde Roma a Joan Miró en los siguientes términos “(…) Creo tener noticias de que te gustó mi carpeta dedicada a Picasso y de que estás dispuesto a hacer algo parecido conmigo. Sino que yo haría unos poemas especiales para ti, que caligrafiaría también, y tú los grabados…”. Tras la aceptación de Miró, se sucede numerosa correspondencia entre ambos para tratar de definir mejor su proyecto conjunto que va más allá de ilustrar una poesía con un grabado. Miró habla de hacer un acompañamiento musical para rematarlo al fin con una nota fuerte, casi brutal mientras que Alberti no puede dejar de dedicar su texto al maravilloso impulso juvenil tan ejemplar y único de Joan Miró, un poema que se prestará a cierto movimiento tipográfico que podría entrelazarse con las litografías. En 1973 Alberti ya ha decidido el título de su libro: Maravillas y variaciones acrósticas en el jardín de Miró (aunque este sufrirá todavía una pequeña variación) y envía a Miró un ejemplar manuscrito completo. Durante el año 1975 se publicará Maravillas con variaciones acrósticas en el jardín de Miró de Rafael Alberti, que presenta veinte litografías de Joan Miró.

Picasso. le Goût du Bonheur

Le Gôut du bonheur, con texto de Jean Marcenac, que reproduce tres cuadernos eróticos de 1964 (publicado conjuntamente en 1970 por Cercle d’art, de París, H.N. Abrams, de Nueva York, y C. Schunemann, de Bremen).

La vida es sueño, ilustrada por Dalí

La vida es sueño de Salvador Dalí, está compuesta por una serie de grabados que el artista surrealista realizó en 1962 para ilustrar La vida es sueño del escritor Calderón de la Barca. Dalí tiene amplias referencias ilustrando grandes clásicos de la literatura universal, como Don Quijote de La Mancha y La Divina Comedia. Según Federico Hernández, curador de la exposición: “Dalí ha ilustrado grandes obras de la literatura con sentimientos universales, y todas tienen que ver con su vida. Casi siempre las recrea a su manera, haciendo una transformación creativa de fantasía y casi quitándole un poco el sentido para hacerlas surrealistas”.

La vida es sueño es una de las obras de Calderón de la Barca más conocida y estudiada. Dicho interés reside en su complejidad filosófica, pero también en el notable armado dramático. Sin embargo, desde que Marcelino Menéndez y Pelayo (1910) clasificara a la obra como drama filosófico, la crítica ha hecho hincapié en los problemas existenciales de la obra, desatendiendo a veces sus características específicamente formales, dramáticas. En relación con el primer punto, se pueden señalar algunos ejes que constituyen los temas filosóficos centrales; la oposición entre destino y libertad, el tópico de la vida como sueño y la tematización del autodominio. Estos temas centrales subordinan otros como la educación de los príncipes, el modelo de gobernante, el poder o la justicia.

Fausto

Gran encuentro entre viajeros el de Goethe y Dalì. Dalì sigue al Fausto (y a Goethe) a lo largo de sus sentidos físicos y espirituales, ilustrando la gesta con veintiún puntassecas realizados sobre cobre con un rubí. El trazo es vivaz, escurridizo, nervioso, como queriendo subrayar la agitación espiritual que anima toda la gran obra de Goethe.

La realización de las imágenes aparece invadida de una posesión creativa. Las representaciones se suceden vertiginosamente, en un alternarse frenético de vacíos y llenos de luces y sombras. Las invenciones gráficas son extraordinarias y pertenecen a los momentos más altos del surrealismo de Dalí.

Si bien este conjunto de obra aglutina varias técnicas en el arte del grabado, además cabe resaltar que la serie de Faust los grabados al buril se utilizan distintas puntas la de diamante la de rubí para la precisión del más minúsculo detalle.

VIDAS ENCONTRADAS

Picasso apareció en la escena artística en la primera década del siglo XX, Miró en la década de 1910, y Dalí a comienzos de los años veinte. La modernidad fueron ellos. Les separaba la edad, pero les unían muchas cosas. Sobre todas, la idea de que el arte genuinamente moderno no puede renunciar a las raíces y a la tierra. Picasso y Dalí vivieron su etapa madrileña. Y aunque Miró fue quizá el más catalán, los otros también se empaparon de ese aroma. Picasso fue maestro, pionero; Miró y Dalí le siguieron por los ismos y vanguardias hasta el más allá, los sueños y el surrealismo. Los tres fueron grandes buscadores de lenguajes nuevos.

Se sitúa la entrada definitiva de Picasso en la modernidad en 1907. La de Miró a partir de 1923. Y la de Dalí en 1929. Con anterioridad, sus búsquedas, hallazgos y experimentaciones fueron continuas y comunes.

Dalí viaja a París y visita a Picasso en su casa, o al menos eso contó en su biografía La vida secreta de Salvador Dalí. Ese encuentro real o supuesto, muestra las obras de un Dalí mestizo, neoclásico, neocubista y freudiano, que acaba de dejar atrás el clasicismo y se debate entre dos mundos, el vicio de lo clásico y la virtud de lo moderno que luchan en Composición con tres figuras. Academia neocubista .

Dalí es aún muy joven -nació en 1904- pero ya refelxiona sobre Picasso y habla de Miró, que andan todavía en sus propias luchas. Miró y Dalí, tienen vivencias madrileñas, catalana y parisinas entre 1915 y 1924. Épocas de ismos, de paisajes, retratos y bodegones en las que ambos, reflexionan sobre “la exigencia de la identidad, la pervivencia del clasicismo, el arte figurativo y la relación entre el arte nuevo y el arte de los museos.

En 1917 el genio malagueño ha vuelto de un viaje a Roma, Nápoles y Florencia impresionado por las esculturas de Miguel Ángel en la Capilla de los Medici de la capital toscana, y se dispone a hacer la escenografía para Parade, de Los ballets rusos de Dhiagilev. Picasso tiene 36 años, y Miró 24. El primero es cubista y neoclásico a la vez; Miró está empezando a ser, pero pinta su Autorretrato y unos estupendos paisajes catalanes.

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