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El Monasterio de Piedra, enclave singular en la Comarca de Calatayud (Zaragoza), ha acogido abril la Asamblea Anual de La Charte “Carta Europea de Abadías y Sitios Cistercienses”, asociación que aglutina a más de 200 miembros de 13 países europeos y cuyo objetivo es velar por la conservación y puesta en valor del patrimonio cisterciense. En esta edición, la Asamblea coincidió con la celebración del 800 Aniversario del Monasterio de Piedra.

“La celebración de la Asamblea Anual en Piedra ha tenido un buen nivel de participación, nueve países representado y un centenar de participantes”, comentó François Launey, Presidente de La Charte. “Durante este encuentro hemos reflexionado sobre cómo acometer el proceso de transformación en el que nos encontramos sin olvidar los valores, los principios y las reglas que conforman los fundamentos de La Charte. Seguimos siendo una referencia ética para salvaguardar y mejorar el patrimonio cisterciense, tanto el tangible como el intangible.”

El Presidente de La Charte también ha destacado la esencia europea de la asociación “La historia de la Orden Cisterciense es transversal a todo el continente europeo. El Císter está por encima de singularidades locales o nacionales, por interesantes que éstas sean, ya que todas ellas forman parte de este marco global del siglo XII”.

Durante la Asamblea anual también se ha debatido sobre la necesidad de organizar el diálogo intercultural del mundo cisterciense europeo contemporáneo. La pluralidad idiomática de los miembros de La Charte y las distancias geográficas son algunos de los desafíos a los que se enfrenta la asociación.

Un cuarto de siglo velando por el patrimonio cisterciense

En 2018, La Charte celebra su 25 Aniversario, fecha emblemática que ha querido compartir con el Monasterio de Piedra, que también celebra este año su 800 Aniversario.

Actualmente, La Charte está integrada por más de 200 abadías cistercienses, y entre sus miembros se encuentran las cinco abadías catalogadas como Patrimonio Mundial de la Unesco. Su objetivo fundacional es establecer un vínculo estructural entre los propietarios y gestores de las abadías cistercienses y sitios abiertos al público con el fin de organizar la acción colectiva, cultural y turística, representar a sus miembros ante las autoridades o administraciones y poner en valor el patrimonio cisterciense material e inmaterial.

Tal y como confirmó François Launey, “reunimos sin distinciones monumentos pequeños y grandes, sea cual sea el estado en el que la historia los haya legado a quienes están a cargo de ellos”.

Con respecto a los actuales modelos de gestión de los sitios cistercienses englobados dentro de La Charte, Launey confirmó que “no hay un modelo único”. El de Piedra, como Complejo turístico, es compartido por otros monasterios y abadías cistercienses en distintos países y demuestra su efectividad para conservar el patrimonio histórico y cultural a lo largo de los siglos.

Por último, avanzó que el próximo año la Asamblea Anual tendrá lugar en Timadeuc Abbey, abadía habitada por una comunidad de monjes cistercienses, ubicada en la Bretaña francesa.

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