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Es Baluard revisa el último arte español con una mirada a su colección en Fragmentos pictóricos, 1980-2010

20 Septiembre, 2012 | Por | Categoría: Actualidad | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Es Baluard, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma, continúa con el ciclo dedicado a las Miradas a la colección y presenta la cuarta lectura, titulada Fragmentos pictóricos, 1980-2010. Esta nueva presentación repasa las tres últimas décadas de la pintura en España y su reflejo en las Islas Baleares a través de los fondos del museo. La selección reúne 18 artistas quienes, a través de 20 pinturas, ilustran el resurgir de la pintura en la década de 1980 y su evolución hasta nuestros días.

El inicio de la década de los 80 conllevó el resurgir de la pintura como soporte después de la preeminencia durante los años anteriores del informalismo, el minimalismo o la corriente conceptual. Si tras la Segunda Guerra Mundial, el centro artístico había residido en Francia y Estados Unidos, ahora se trasladaba a toda Europa gracias, principalmente, a la recuperación del género tradicional por parte de artistas nacidos durante la Segunda Guerra Mundial y la década de los 50 en Alemania e Italia.

Nuevas propuestas a finales de los 70
En España, esta reivindicación de la pintura se asienta sobre una base construida alrededor de las experiencias del resurgir de la figuración acaecida en los años sesenta, que dio pie a manifestaciones que criticaban los problemas de la sociedad, el realismo social, junto con el nacimiento del pop art (Juan Genovés, Equipo Crónica, Eduardo Arroyo, Darío Villalba o Luis Gordillo) y entorno al nacimiento de nuevas propuestas artísticas contrarias a la abstracción en diversos puntos de la geografía española a finales de los 70.

En Madrid surge la “nueva figuración madrileña”, término acuñado por el teórico Juan Antonio Aguirre para identificar la nueva pintura emergente, creada por los artistas Guillermo Pérez Villalta, Rafael Pérez-Mínguez o Carlos Alcolea por ejemplo; sus obras, contrarias a la poética informalista, constituyen una pintura con fuerte carga autobiográfica cuyo referente es el artista Luis Gordillo.

Investigaciones materiales
Mientras, en Barcelona, a pesar del fuerte arraigo de la corriente conceptual, también nacen reacciones en contra, como refleja la creación del Grupo de Trama (1973-1978), integrado por los artistas José Manuel Broto, Gonzalo Tena, Javier Rubio y Xavier Grau y el escritor Federico Jiménez-Losantos. Influenciados por el grupo francés Support-Surfaces (1966-1972) y apoyados por el artista Antoni Tàpies, defendían la proclamación de la pintura-pintura y las investigaciones de los aspectos materiales del cuadro.

Ambas propuestas también tuvieron respuesta en Galicia, cuando en 1980 se crea el proyecto Atlántica con el fin de reivindicar la renovación de la estética gallega, fijando la vista hacia las propuestas procedentes de Alemania e Italia principalmente con Menchu Lamas, Antón Lamazares o Antón Patiño entre sus integrantes.

Todas estas iniciativas a favor de la pintura se vieron impulsadas por diferentes exposiciones que empezaron a organizarse en el territorio español y en el extranjero desde 1979, para dar a conocer el arte español dentro y fuera de nuestras.

Estilo del no estilo
Los jóvenes artistas españoles que surgieron en la década de los ochenta tomaron como referentes artísticos la obra de los nuevos salvajes alemanes y la transvanguardia italiana (Georg Baselitz, Anselm Kiefer, Markus Lüpertz, Jorg Immendorff, entre otros). Estos promulgaban una figuración con una carga crítica ante la realidad social y política que reivindicaba la pintura y la figura, favoreciendo una liberación de las ataduras represivas del intelecto y del concepto, la ausencia de prohibiciones y normas. Además, la “nueva pintura” se caracterizó por el asentamiento del “estilo del no estilo”, una heterogeneidad promovida por S. Polke o G. Richter, entre otros, junto con otra constante, la fragmentación, que Miquel Barceló definió como elemento necesario para su pintura.

El inicio del recorrido plantea las propuestas del pintor mallorquín Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957). Formado en la Escuela de Artes y Oficios de Palma de Mallorca, se traslada en 1974 a Barcelona para estudiar Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Su primera exposición individual tuvo lugar en el Museo de Mallorca en 1976, titulada “Cadaverina 15” y en la cual presentó cajas de madera que contenían materias orgánicas en proceso de descomposición (ese interés por la materia se mantiene constante en años posteriores cuando él mismo mezcla diversos componentes para recrear con una mayor realidad sus obras).

Otros lenguajes plásticos
Si bien todos los artistas representados en este ámbito reivindican la pintura como forma de creación, en algunos casos adoptan al mismo tiempo otros leguajes plásticos como, por ejemplo, Luis Gordillo y la fotografía, Rafa Forteza y Guillem Nadal con la escultura o Miquel Barceló con la escultura y la cerámica, mientras que otros, como José María Sicilia, Erwin Bechtold, Ramon Canet, Miguel Ángel Campano se dedican a la pintura de forma exclusiva.

Ya en la década de los 90 comienza una nueva etapa en la que la figuración está ausente, las texturas y el trazo matérico quedan relegados y trabaja iconografías de carácter circular con un gesto contenido y mínimo. Sin embargo, a partir del año 2000, la obra de Rafa Forteza recupera la materia y el juego de texturas, rasgos plasmados en la obra de gran formato Llum+Llum 1 (2001). Esta obra, abundante en cuanto a materia que deviene en campos de texturas, densas masas e incisiones, recupera a nivel iconográfico dos elementos figurativos constantes en su universo pictórico: los signos escritos y el rostro. Los signos escritos, palabras que va repitiendo constantemente (piedra, en este caso), aparecen junto al rostro humano, esquematizado y concebido como reflejo del propio espectador.

Abriendo el paso al nuevo siglo XXI, la selección recoge la obra de Luis Gordillo (Sevilla, 1934), artista cuya obra ocupa un lugar destacado en la pintura española desde la década de los 60. Como decíamos al principio de este texto, la figura de Luis Gordillo es fundamental para entender el resurgir de la figuración en la década de los sesenta, convirtiéndose en referente de las generaciones posteriores, como por ejemplo, la Nueva Figuración Madrileña. Gordillo, ha sabido asimilar a lo largo de su trayectoria nuevos lenguajes, adelantándose incluso a la implantación de los mismos, formulando un lenguaje propio, rico y complejo cargado de reflexión, humor e imaginación.

Fragmentos pictóricos, 1980-2010. Miradas a la colección de Es Baluard
Del 20 de septiembre al 20 de enero
Es Baluard, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma
Comisarios: Soad Houman, Catalina Joy

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