Vivian Suter. Foto LOGOPRESS

Vivian Suter llena de color el Palacio de Velázquez en el Parque del Retiro de Madrid. La exposición del Museo Reina Sofía es una explosión de color intuición y sensaciones que se muestran ocupando todo el espacio del Palacio. Desde las obras que cuelgan en forma individual a las que se agrupan en forma de collage en las paredes. En el suelo largas telas invitan al visitante a continuar por un bosque de lienzos colgados como si estuviesen secándose o esperando que la naturaleza continúe su proceso creativo. Grandes bloques formados por obras que se exhiben en su interior colgadas en el espacio central del edificio permiten jugar con la idea del plano del lienzo al volumen grupal y ofrecen una magnitud escultórica a la exposición.

El Palacio de Velázquez del Parque del Retiro acoge desde el 25 de junio de 2021 hasta el 2 de mayo de 2022 una amplia exposición de la artista argentina de origen suizo Vivian Suter (Buenos Aires, 1949). La muestra, que ha presentado Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía, la propia artista Vivian Suter y Carlos Daniel Martínez Rodríguez, Viceconsejero de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, reúne cerca de 500 pinturas, desde algunas de sus grandes obras sobre papel de los años 80 hasta telas realizadas en los últimos meses.

De izquierda a derecha. Manuel Borja-Villel, Director del Museo Reina Sofía, Vivian Suter, artista y Carlos Daniel Martínez Rodríguez, Viceconsejero de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid

Una exposición que según la propia artista es la mejor que se ha realizado con su obra. El recorrido no es lineal, ni por ideas, ni por volumen, ni siquiera ha intentado mostrar una cronología de su obra. Vivian Suter ha escogido cada espacio y cada rincón para cada una de sus piezas. La forma de exponer su obra es como su creación, intuitiva, lo que permite adentrarse en el mundo de Vivian Suter sin ninguna premeditada intención. Solo hay que dejarse llevar por un mundo de color.

La práctica artística de Vivian Suter siempre se ha mantenido cercana a la escena artística de Basilea, ciudad donde vivió entre 1962 y 1982, en cuya Escuela de Arte se formó y donde realiza sus primeras obras a finales de la década de los 60. En 1982 establece su residencia en plena selva guatemalteca, en un estudio situado en el pueblo de Panajachel, sobre el terreno de una antigua plantación cafetera junto al lago Atitlán.

En este ambiente, su trabajo va evolucionando hacia un intercambio cada vez más estrecho con el entorno natural, plasmado en lienzos coloristas, en profunda continuidad con el paisaje tropical de los alrededores de su estudio. Suter se aproxima a la pintura abstracta y la improvisación artística desde los elementos naturales que la rodean: lienzos sin bastidor —más bien sábanas— con referencias pictóricas a formas naturales como copas de árboles, cimas volcánicas superficies acuosas.

Esta relación con la naturaleza se vuelve más orgánica y procesual tras las fuertes tormentas tropicales Stan (2005) y Agatha (2010): su estudio se inunda y muchos de sus lienzos quedan parcialmente anegados en el fango, generando series pictóricas terminadas por el carácter azaroso de los fenómenos naturales. Desde entonces, la naturaleza se ha vuelto un componente creativo fundamental en su práctica artística, hasta el punto de que Suter expone deliberadamente sus lienzos en el exterior de su estudio, donde se impregnan del viento, la lluvia, el barro, hojas e incluso de pequeños organismos del entorno selvático.

En sus creaciones hay también un vínculo entre dos culturas. Sus telas son el resultado de un mestizaje entre el mundo occidental y el contexto guatemalteco: técnicas, miradas y formas de pensamiento que se entremezclan sobre los lienzos, la pintura y la naturaleza. Más allá de la figura del artista extranjero seducido por el exotismo, Suter es una forastera que crea un nuevo vínculo con su entorno.

Un ecosistema evocador en el Palacio de Velázquez
La instalación del Palacio de Velázquez ha sido concebida por la propia artista teniendo en cuenta las características arquitectónicas de este singular edificio. La idea es, según Vivian Suter, construir una ruta museográfica donde las telas compongan un sitio habitable que envuelva a quienes visiten la exposición.

Al instalar sus pinturas en la nave central, Suter ha creado un entorno surreal y envolvente, donde los elementos arquitectónicos se activan por medio de una instalación que simultáneamente resalta u oculta los componentes del espacio del Palacio. Así, la artista presenta sus lienzos, la mayoría sin bastidor, ocupando las paredes (solapándose y llegando hasta el suelo) o suspendidos libremente en estructuras de madera, como formando una gran escultura textil, en una relación inmediata con el espacio arquitectónico y natural.

Si bien cada pintura se ha concebido y creado individualmente y mantiene su propia autonomía como obra de arte, también permanece en estrecha conexión con el resto de las piezas, en una suerte de ecosistema evocador de experiencias climáticas, sensoriales y emotivas, al tiempo que remiten al lugar en que fueron creadas.

En muchos de los lienzos pueden verse las marcas de los elementos naturales que han participado en su concepción: huellas de sus perros, hojas de árboles, restos de agua y barro o restos orgánicos de madera. En este sentido, en la nave derecha del Palacio, Suter ha colocado en el suelo algunas obras, junto a otras colgadas de cables, que contienen gran cantidad de materia.

Aunque la exposición no sigue un orden cronológico, no pone fecha ni título a las obras, Suter ha dispuesto en el ala izquierda del Palacio las pinturas más antiguas, de principios de los 80, hechas sobre papel, abigarradas de pintura, totalmente diferentes y que contrastan con el resto de las obras.

Durante su infancia bonaerense, la artista solía jugar a esconderse entre las telas de la fábrica familiar, la Estampería Belgrano. En la exposición que el Museo Reina Sofía presenta en el Palacio de Velázquez sucede un juego similar que invita a perderse entre sus obras, colores y texturas, que cuelgan en el interior de este edificio con bóvedas de hierro y cristal.

Vivian Suter
Nacida en Buenos Aires de padres europeos exiliados cuatro años después del final de la Segunda Guerra Mundial, Suter regresó a Basilea cuando tenía trece años, donde se formó artísticamente. En 1981 abandona Europa e inicia un viaje personal que la llevó a Los Ángeles, México y, eventualmente, a Guatemala en tiempos de guerra civil, donde se establece. Actualmente vive y trabaja en Panajachel.

Suter realizó su primera exposición individual en la galería Stampa de Basilea en 1971, a la que siguieron otras exposiciones en varias galerías suizas e italianas. Después, en 1981, participó en la exposición colectiva 6 Künstler aus Basel [6 artistas de Basilea], organizada por el curador Jean-Christophe Ammann en la prestigiosa Kunsthalle Basel. Pero, desencantada con el mundo del arte y sus obligaciones sociales, decidió marcharse de la escena europea y, aunque continuó realizando muestras esporádicas en numerosas galerías del continente, no fue hasta 2011 que Adam Szymczyk, por entonces director de la Kunsthalle Basel, decidió recrear la exposición de 1981 y, al encontrarse con Suter y su proceso de trabajo, la invitó a una exposición en el Museo Tamayo de la Ciudad de México (Olinka, 2012) y, años más tarde, a las ediciones en Kassel y Atenas de documenta 14 (2017). A estas le han seguido muestras de su trabajo en The Power Plant de Toronto (2018), The Art Institute de Chicago (2019), The Institute of Contemporary Art de Boston (2019), la Tate de Liverpool (2019) y el Camden Art Centre de Londres (2020). En 2021 ha recibido el Prix Meret Oppenheim, un reconocimiento que se concede a destacados personajes cuyo trabajo ha sido clave en la mejora del diálogo cultural dentro y fuera de Suiza.

Datos de interés:
Vivian Suter
Palacio de Velázquez. Parque del Retiro, Madrid
Fecha: 25 de junio de 2021 – 2 de mayo de 2022

Organiza: Museo Reina Sofía
Comisario: Manuel Borja-Villel
Coordinación: Belén Díaz de Rábago y Nur Banzi Arriagada

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