Pocas regiones en el mundo tendrán tanto patrimonio cultural como Castilla y León. Pero, en ocasiones, ese ingente legado no está todo lo cuidado que debiera. Hispania Nostra acaba de incluir en su Lista Roja del Patrimonio (www.listarojapatrimonio.org), que recoge cerca de 800 monumentos españoles que corren el riesgo de desaparecer si no se actúa de inmediato, dos monumentos castellanoleoneses más, mientras que otro ha pasado a la Lista Verde del Patrimonio tras su reciente restauración.

Los dos monumentos que han engrosado la Lista Roja son la Casa del Cordón, en Valdecañas de Cerrato (Palencia), y los Cuarteles Conde Ansúrez y General Monasterio, en Valladolid. El enclave que abandona el listado, tras su reciente restauración, es el monasterio de San Juan de Montealegre, en Villagatón (León).

Los Cuarteles Conde Ansúrez y General Monasterio, en Valladolid, se encuentran en un estado de abandono total. Se trata de un bien histórico de la ciudad de Valladolid y corre peligro de ser destruido para edificar pisos. En el año 2003, dos empresas compraron el suelo para construir 900 viviendas. Sin embargo, el proyecto fue recurrido por los vecinos del barrio ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León siendo, finalmente, el proyecto rechazado. Desde ese momento no se había presentado ningún nuevo proyecto hasta el año 2020, que se ha dado luz verde a la propuesta de construir edificios en la zona, con la consecuente demolición de lo que queda de los edificios.

Los antiguos cuarteles se ubican en el Paseo de Farnesio de Valladolid. Es un conjunto de edificios de estilo militar construidos en ladrillo de planta baja y primera planta que ocupan, a su vez, gran parte del Paseo de Arco de Ladrillo, una de las entradas al centro histórico de la ciudad. Su interior fue utilizado como residencia de militares, caballerizas y patio de armas.

En la actualidad, estos siete inmuebles carecen de tejas y vigas, permitiendo así el acceso no sólo de las dañinas palomas, sino también del agua de lluvia que va minando su cada vez menos sólida estructura.

En 1902 el rey Alfonso XIII inauguró el cuartel Conde Ansúrez, sede del Regimiento Farnesio de Caballería. Años después, el autor de la obra, Sixto Soto, planteó la contrucción junto a este de un cuartel de Artillería que se denominase Isabel la Católica. No obstante, finalmente, se edificó en 1953 bajo el nombre de General Monasterio, militar mallorquín que participó en el Alzamiento Nacional.

En el año 2000, por un lado, cerró sus puertas el cuartel de Caballería, poniendo fin a casi un siglo de historia del regimiento y, por otro lado, el cuartel de Artillería, General Monasterio, fue trasladado a la base militar de “El Empecinado”, vecina a la capital castellana.

El otro monumento que entra en la Lista Roja del Patrimonio es la Casa del Cordón, en Valdecañas de Cerrato (Palencia). La corporación municipal pretende presentar un proyecto a Patrimonio de conservación de la fachada y derribo del resto. Sin embargo, la Casa tiene protección estructural y no se puede modificar el volumen, ni añadir ni quitar. El estado de conservación interior se desconoce. La Casa, en su exterior, se encuentra dañada por el paso del tiempo, ya que no ha tenido ninguna rehabilitación. Además, en la esquina se abre una grieta causada por un golpe con maquinaria agrícola. El edificio franciscano es BIC, y la Casa según las normas urbanísticas del Municipio se encuentra con Protección estructural.

La Casa del Cordón es un edificio de carácter religioso situado en el casco urbano del municipio y que muestra el paso de la orden franciscana por esa localidad. El Cordón Franciscano y los escudos que posee son reveladores de la importancia que debió tener la casa. Fue Doña Mencía de Mendoza y Figueroa, esposa de Don Pedro Fernández de Velasco, VI Condestable, quien mandó esculpir el cordón franciscano en la fachada, debido a su devoción por el Santo. Posteriormente, el acervo popular dio nombre al edificio.

Se trata de una casa cuadrangular cubierta a dos aguas y de dos plantas. En la fachada, sobre la puerta de acceso, se halla el cordón de san Francisco y una serie de escudos de estilo plateresco de la primera mitad del siglo XVI, que recuerdan la importancia y relevancia que tuvo en el pasado.

El elemento que pasa a la Lista Verde es el monasterio de San Juan de Montealegre, en Villagatón (León). Se han efectuado obras de limpieza y consolidación en las ruinas de la iglesia a petición del servicio territorial de cultura de la Delegación territorial de León de la Junta de Castilla y León. Las obras fueron realizadas por la empresa Aldebi y se llevaron a cabo diferentes intervenciones. En primer lugar, las acciones consistieron en una limpieza generalizada de los templos, retirando toda la vegetación posible, como musgos y líquenes, que producía deterioros en la piedra.

Asimismo, se han reparado las fisuras de la espadaña, se han intervenido los paramentos, o restos de ellos, de altar y ábside; así como, en algunas zonas se ha precisado su reconstrucción, como en el caso de las dos embocaduras de los huecos de la espadaña. Posteriormente, se ha procedido a tapar el hueco de la escalera, fuente de problemas por el acceso al agua, y se han llevado a cabo actuaciones de protección sobre las superficies horizontales expuestas, como la cara inferior de la hornacina del campanario.

En el año 2016, operarios municipales, las juntas vecinales y algunos voluntarios, bajo la dirección del arqueólogo Julio Vidal c Con la ayuda del catedrático de Arte José Alberto Moráis Morán, desbrozaron los alrededores, los acondicionaron y limpiaron a pincel cada una de las piedras, sacando a la luz auténticos tesoros.

Denominado en origen San Pedro de los Montes, se tiene la primera referencia escrita del monasterio en el Concilio de Irago en el año 946. En 1203 pasó a la Orden de San Juan de Jerusalén. Alrededor de la iglesia había un complejo monacal y hospitalario para los peregrinos a Santiago. En la primera mitad del siglo XX, cuando Gómez Moreno visitó el lugar, el templo estaba aún en buen estado con su torre megalítica y su magnífico ábside poligonal. Hacia 1940 se cayeron las bóvedas y en 1954 el obispado recogió algunos capiteles y ménsulas, que fueron expuestos en la muestra de Las Edades del Hombre de Astorga, en el año 2000. Algunos de sus capiteles y modillones se conservan en el Museo de los Caminos de Astorga.

La planta de la iglesia correspondería a un templo de tres naves, la central más ancha. Los ábsides laterales tienen una anchura de 3,5 metros, en tanto que el central es de 5,5. La parte de la iglesia mejor conservada es la cabecera conformada por tres ábsides semicirculares, levantados en perfecta sillería en la que todavía se observan muchas marcas de cantero y las huellas del hacha, instrumento característico de los constructores románicos. En uno de los ábsides, concretamente en el más septentrional, se conservan restos de pintura mural, en las que sobre un fondo blanco se desarrollan motivos geométricos en tonos negros y ocres. Queda también la espadaña, fruto de una reforma del siglo XVI. En su espadaña se conserva parte de la escalera de caracol que daba acceso a su parte superior.

En la segunda mitad del XX fueron derruyéndose distintas partes; los hermosos ajedrezados de sus ventanales fueron robados apenas hace una década.

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