Figura colgante del techo ermita de San Gregorio Magno, en Aguaviva (Teruel)

Una pequeña ermita en Aguaviva, Teruel, que guarda en su interior legados curiosos que a lo largo de la historia del edificio se han ido sumando y que se podrían perder si no se interviene en su conservación. En el interior de la ermita hay un grafiti escrito en plena batalla de Teruel por un brigadista estadounidense. “Edwar Muscala Lincon Washington Battalion 15 Brigade 25 December 37 Minneapolis USA” que aún se puede leer en la pared izquierda del altar principal de la ermita de San Gregorio Magno. Otra de las sorpresas es la de una figura humana tallada en madera que cuelga de la cúpula.

Lamentablemente, el estado de conservación del pequeño templo es malo, pero recuperable. El tejado se ha cambiado. Las vigas del atrio fueron sustituidas por vigas de hormigón y para su colocación fue dañado el dintel de la puerta principal. El suelo de cantos rodados del pórtico prácticamente ha desaparecido. Los muros de las fachadas tienen grietas. El suelo del interior de la ermita está cubierto de basura y escombro. Las palomas hacen nidos en el interior y la maleza invade los muros.

La ermita de San Gregorio Magno, en Aguaviva (Teruel), acaba de ser incluida en la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra y que recoge cerca de 800 monumentos españoles que corren el riesgo de desaparecer si no se actúa de inmediato.

Se trata de una ermita barroca de planta hexagonal rematada por una cúpula piramidal de seis lados y cubierta con teja. Se accede al templo a través de un pórtico de tres arcadas. Sobre éste se halla el coro. La fachada del pórtico es de perfil mixtilíneo y quedan los restos de una espadaña.

Para la construcción del edificio se utilizaron sillares en su base, en los arcos del pórtico, en la ventana del coro, en la puerta principal adintelada y en las esquinas. El ladrillo se utilizó en las ventanas, aleros y la fábrica de la cúpula. El resto del edificio se construyó con sillarejo. El suelo del pórtico es de canto rodado.

En el interior del edificio destaca la cúpula elíptica de gajos, donde se encuentran los vanos u óculos y que conserva todavía motivos decorativos como el gran sol amarillo que decora la clave, del que salen doce rayos con forma de palma y doce rayos con forma de lanza. Una figura humana tallada en madera cuelga de este punto, sin saber qué significado puede tener.

El interior de la ermita es hexagonal. En los muros se reparten seis pilastras con capiteles corintios y entre las pilastras arcos de medio punto. Todavía tiene restos de la pintura original. Se conservan marcos pintados en las paredes que albergaban cuadros representando los misterios del Rosario. Se conservan restos de dos altares muy deteriorados.

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