El ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, ha asistido al acto inaugural de la exposición ‘Azaña: intelectual y estadista. A los 80 años de su fallecimiento en el exilio’ en la Biblioteca Nacional de España (BNE) que ha presidido el Rey, junto a la vicepresidenta y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Carmen Calvo, y la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet. Durante el recorrido, han estado acompañados por la directora de la BNE, Ana Santos, la presidenta del Patronato de la BNE, Soledad Puértolas, y el presidente de AC/E, José Andrés Torres Mora.

Según Rodríguez Uribes, “el presidente Azaña es uno de nuestros mejores exponentes de la España civil, de la mejor España que debemos cultivar”.

La exposición, comisariada por Ángeles Egido León, pretende proporcionar una imagen completa de Manuel Azaña, en su triple dimensión: humana, intelectual y política. Además de su labor como ministro, jefe del Gobierno y presidente de la República, destaca su condición de intelectual de prestigio, así como las duras condiciones de su exilio, que concluyó con su fallecimiento en la ciudad francesa de Montauban. La muestra estará abierta al público del 18 de diciembre de 2020 al 4 de abril de 2021.

Cerca de 200 obras retratan al Azaña intelectual, al político y al más humano, en la exposición de la BNE

La Biblioteca Nacional de España, Acción Cultural Española (AC/E) y la Secretaría de Estado de Memoria Democrática presentan la exposición ‘Azaña Intelectual y estadista. A los 80 años de su fallecimiento’, una muestra que proporciona una imagen completa del hombre que fue, subrayando, además de su labor como Ministro, Jefe del Gobierno y Presidente de la República, su condición de intelectual de prestigio.

Siguiendo una secuencia cronológica, la muestra recorre diferentes periodos: su infancia y juventud en Alcalá, su posterior desarrollo en Madrid, y se adentra en tres etapas cruciales de la historia de España: la Segunda República, la Guerra Civil y el Exilio.

La exposición cuenta con cerca de doscientas obras procedentes tanto de la BNE como de otras instituciones españolas y extranjeras. Y, para esta conmemoración, se han rescatado fotografías y vídeos muy poco conocidos, que nos acercan no sólo a la figura y a la obra de Azaña, sino también a la memoria de su tiempo.

Entre estas obras se encuentran la última página (firmada por Manuel Azaña, noviembre 1925) del segundo borrador de La vida de don Juan Valera (Biblioteca Tomás Navarro Tomás del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC); el manuscrito original de Mi rebelión en Barcelona (colección privada); la carta autógrafa y telegrama de Manuel Azaña, dirigidos a Diego Martínez Barrio, renunciando a su cargo de presidente de la II República. (Archivo Histórico Nacional) o la mesa en la que Manuel Azaña firmó en el exilio su dimisión como presidente de la República en 1939, que la familia que entonces le acogió en La Prasle guardó como una reliquia durante 80 años (Ministerio de Exteriores, Palacio de Santa Cruz); así como todas las primeras ediciones de sus libros y traducciones.

En 2021 la Obra de Manuel Azaña, fallecido en 1940, pasará a dominio público y la BNE pondrá a disposición del público una selección de algunos de sus escritos más importantes.

Del reformismo a la República

Manuel Azaña, nació en Alcalá de Henares (Madrid) el 10 de enero de 1880. Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza, presentó en 1900, en la Universidad de Madrid su tesis doctoral: La responsabilidad de las multitudes. Para entonces ya había fundado en su ciudad natal la revista Brisas del Henares, y colaboraba en Gente Vieja. En ambas con el seudónimo de Salvador Rodrigo.

En los años que transcurren entre 1914, cuando estalla la Primera Guerra mundial, y la proclamación de la II República en 1931, Azaña desempeñará el cargo de secretario del Ateneo de Madrid (hasta 1920) y en 1930 será elegido Presidente.

Después de haberse presentado dos veces como candidato por Puente del Arzobispo (Toledo) en las elecciones de 1918 y en las de 1923, Manuel Azaña apuesta ya claramente por la República que para él: “será democrática o no será”. En 1924, escribe su Apelación a la República, un auténtico programa de Gobierno que rechaza drásticamente la Dictadura.

En su dimensión política, Azaña interviene de manera destacada en los grandes debates de su tiempo: el Estatuto de Cataluña, la Reforma Agraria, la cuestión religiosa o el voto de la mujer.

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