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Si Europa quiere jugar un papel relevante en el ecosistema global digital y convertirse en un continente competitivo y conectado, “tiene que recuperar terreno. Necesitamos una regulación digital del siglo XXI”, ha subrayado el presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, en la edición 2018 del encuentro “FT-ETNO Summit” que se celebra hoy en Bruselas.

Durante su intervención en un panel enfocado en la inversión en infraestructuras de telecomunicaciones en Europa, Álvarez-Pallete ha hecho un repaso de todos los retos a los que se enfrentan las operadoras europeas y ha enfatizado la enorme responsabilidad de los legisladores a la hora de acelerar la transición digital de Europa. De igual manera, ha recalcado la importancia de poner fin a la obsoleta regulación de red que sigue obstaculizando la capacidad de inversión e innovación de las empresas de telecomunicaciones.

Álvarez-Pallete ha destacado el peso del sector TIC (tecnologías de la información y las telecomunicaciones) para la economía en Europa, que contribuye por encima del 5% al PIB y representa más de 700.000 puestos de trabajo[1]. Sin embargo, a pesar de ser un motor fundamental de crecimiento e innovación, los retornos de la industria de las telecomunicaciones, en concreto, han decrecido en los últimos seis años. De hecho, mientras el tráfico de datos móviles aumenta el 59% cada año y sigue creciendo anualmente, los ingresos del sector en Europa se han reducido desde los 444.000 millones de dólares en 2012 hasta los 370.000 millones de dólares el año pasado. Sin embargo, “esto no ocurre en otras partes del mundo”, puntualizó Álvarez-Pallete, “por lo que parece que Europa no cuenta con los incentivos adecuados”. Al mismo tiempo, la intensidad de capital sigue creciendo para cumplir con los despliegues de redes de próxima generación y adquisición de espectro.

A pesar de que otras regiones están cambiando de marcha hacia un enfoque menos intervencionista en el marco de un mundo rápidamente cambiante, el Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas, recientemente aprobado por la UE, no va a ser el punto de inflexión que el sector esperaba. En este sentido, Álvarez-Pallete ha alertado de que “las operadoras europeas están perdiendo terreno” frente a los -menos regulados- gigantes tecnológicos y operadores de telecomunicaciones globales.

Nuevas oportunidades para “conectar” Europa que no se pueden perder: el 5G y la Economía de los Datos

Sin embargo, aún no es demasiado tarde. Mirando hacia adelante, los progresivos despliegues de redes 5G incrementarán significativamente las capacidades de conectividad, permitiendo mayor ancho de banda y menores latencias, ayudando así a digitalizar la economía en su conjunto.

Al mismo tiempo, la Comisión Europea estima que el valor de la Economía de los Datos va a más que duplicar el valor alcanzado en 2015, hasta llegar a los 739.000 millones de euros en 2020, lo que representa el 4% del PIB total de la Unión Europea.

A este respecto, José María Álvarez-Pallete ha alertado igualmente de que Europa no se puede permitir repetir los errores del pasado si quiere capitalizar estas oportunidades. “Aún no es tarde”, ha dicho, “es una oportunidad que no podemos perder, pero que necesita de la política industrial adecuada que demandan estos despliegues”, al tiempo que apelaba por la “desregulación del sector”, argumentando que los mismos servicios deben de estar gobernados por las mismas reglas y obligaciones, asegurando así la igualdad de condiciones entre todos los actores del ecosistema digital.

El presidente ejecutivo de Telefónica ha enfatizado que el espectro esté disponible a largo plazo y ha reclamado que tanto su disponibilidad como su desembolso se produzcan en el momento y al precio adecuados, sin condiciones adicionales en la licencia que distorsionan la competencia, constituyen unas cargas excesivas para las operadoras y drenan recursos al despliegue de las redes punteras que Europa necesita para mantenerse competitiva. Para ello, el sector en Europa necesita una regulación a favor de la inversión, que permita acuerdos de inversión, facilitando y promoviendo así los despliegues y fomentando la innovación en los casos de uso. Preservar la capacidad de innovar también es clave y, en este sentido, la capacidad del sector de las telecomunicaciones de procesar los datos de forma más flexible es un elemento crucial para crear valor a clientes y compañías en Europa.

Por último, si se afrontan los desafíos expuestos, ha dicho Álvarez-Pallete, “estamos convencidos de que el futuro para las telecos es brillante”, con todo lo que implica para la competitividad de la economía europea y el bienestar de sus sociedades.

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