La nueva y ambiciosa muestra que propone la Fundación Juan March, La Vanguardia Aplicada (1890-1950), que podrá verse durante toda la primavera, ofrece una historia visual del impacto de los ideales de las vanguardias históricas en los ámbitos de la propaganda política e ideológica, la publicidad y los medios de comunicación, la arquitectura, el diseño urbanístico y de interior, las exposiciones, el teatro, el cine y la fotografía, desde sus antecedentes en la última década del XIX y durante la primera mitad del siglo XX.

Las obras que componen la exposición provienen de dos importantes colecciones internacionales especializadas en diseño y tipografía en vanguardia, que por su criterio en la selección de obra y su amplitud pueden considerarse de rango museístico: la del estadounidense Merrill C. Berman y la del santanderino José María Lafuente.

Acercamiento transversal

Manuel Fontán del Junco, director de exposiciones de la Fundación Juan March, asegura que la muestra «pretende presentar una buena muestra de ejemplos de una manifestación del arte de las vanguardias históricas que suele relegarse  a un segundo plano».

La selección de las piezas se ha realizado desde un acercamiento transversal al espíritu transformador de las vanguardias y en torno al eje constituido por la articulación de las formas y los signos en el diseño gráfico de las vanguardias y la revolución tipográfica que estas supusieron.

«El material se organiza rompiendo la cronología y los movimientos», explican desde la fundación. «La idea es contarlo de una manera transversal, por eso hemos mezclado las plazas en seis secciones, donde domina la retórica visual», añaden.

Las artes han sido históricamente «artes aplicadas» a las más diversas funciones religiosas, políticas y sociales, desde el culto y la celebración hasta la representación del poder, la religión o la riqueza, la decoración y el descanso.

Autonomía del arte

A finales del siglo XIX algunos movimientos como la Secessión vienesa o las vanguardias históricas, supusieron una acentuación de la autonomía del arte y un intento generalizado y radical de volver a llevar el arte a todas las esferas de la vida.

La vanguardia quiso devolver el arte y su poder transformador al ámbito político y social, al mundo doméstico y al de la decoración, al libro y la difusión de las ideas, de los que nunca había salido del todo, pero del que nunca habían salido del todo, pero del que se habían alejado las estéticas y poéticas del arte puro.

Los espacios en los que las vanguardias históricas «aplicaron» sus ideales eran, en definitiva, todos aquellos que constituyen la estructura de la vida en sociedad. Los medios a los que la vanguardia se aplicó con fruición fueron, novedosamente, el cartel y el panfleto, el periódico y la revista, el libro, la imagen fotográfica, la imagen fotográfica fragmentada y manipulada (el fotomonaje) y la imagen fotográfica en movimiento (el cine).

La Vanguardia aplicada (1890-1950)
Del 30 de marzo al 1 de julio
Fundación Juan Marcha
De lunes a sábados, de 11.00 a 20.00 horas
Domingos y festivos, de 10.00 a 14.00 horas

 

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