"La aparición de la Virgen a un hermano cartujo", Vicente Carducho
"La aparición de la Virgen a un hermano cartujo", Vicente Carducho

Tras la reciente restauración del claustro gótico de El Paular, rehabilitado para poder albergar estas piezas, el Ministerio de Cultura ha presentado la instalación de las 52 obras de Vicente Carducho, que el rey Felipe III le encargó para decorar el claustro del real monasterio y que llevaban casi doscientos años dispersas por toda la geografía española.

“El claustro recibe de nuevo un tesoro que nunca debió haberse ido”, afirmó Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, durante la presentación a los medios.

Los lienzos, que se pueden contemplar por fin en el espacio original para el que fueron concebidos, relatan la historia de la orden de los Cartujos, monjes fundadores de la Cartuja de El Paular. En total, 52 obras, que han sido restauradas por El Prado y que pertenecen a las colecciones del museo.

Como explicó Leticia Ruiz, conservadora del Prado, el museo ha permitido rescatar para la Historia del Arte a Carducho, “el gran pintor de la corte de Felipe III”. Además, la reagrupación de toda la serie, de la únicamente faltan dos lienzos desaparecidos durante la Guerra Civil, recupera la secuencia histórica que ofrece.

El conjunto se divide en dos grupos. El primero (veintisiete telas) ilustra la vida del fundador de la orden, san Bruno de Colonia. El segundo está dedicado a los hechos más notables de los cartujos en diferentes lugares de Europa.

Además de los cuadros de Carducho, El Paular ha recuperado otro lienzo. La Última cena, pintada por Eugenio Orozco, procedente de la colección del Museo Cerralbo y también de titularidad estatal, ha vuelto al refectorio del monasterio.

La serie de Carducho se suma así a los otros tres grandes tesoros artísticos que custodia el monasterio: la reja plateresca de la iglesia, el espectacular retablo de alabastro policromado y la bellísima sillería, recuperada también recientemente de la Iglesia de San Francisco el Grande, donde se encontraba desde hacía décadas.

La ministra de Cultura a su llegada a El Paular

Origen medieval del monasterio

El Paular se comenzó a construir casi dos siglos antes que El Escorial. Sin embargo, comparte con este dos aspectos fundamentales: ambos se edificaron por iniciativa de los monarcas de la época (Juan I de Trastamara y Felipe II, respectivamente) y los dos fueron, además de sede eclesiástica, palacio real.

A lo largo de más de cuatrocientos años, El Paular se fue engrandeciendo hasta convertirse en la Cartuja más poderosa de Castilla. Ello se debió a los importantes ingresos derivados de sus explotaciones ganaderas, agrícolas e industriales. Recordemos, por ejemplo, que de su molino de papel salieron los pliegos de la primera edición del Quijote.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, se acometió una importante remodelación del monasterio para adaptarlo a las nuevas necesidades. El célebre arquitecto Juan Guas (responsable de obras como San Juan de los Reyes en Toledo) fue el encargado de supervisar las obras, que incluyeron el levantamiento de la magnífica iglesia.

Sin embargo, con el paso de los siglos el monasterio fue perdiendo poder y grandeza. Las diferentes guerras (especialmente la de la Independencia y la Guerra Civil), junto con las sucesivas desamortizaciones, sumieron al monumento en un progresivo abandono que provocó  la dispersión de muchos de sus valiosos enseres y documentos. Es el caso de cuadros, archivos, libros de su biblioteca u objetos de orfebrería como la custodia del “Transparente”, obra maestra del barroco español.

El claustro gótico ha sido restaurado recientemente

12 millones de presupuesto en proyectos de restauración
Ahora, y gracias al Plan Director del Paular, que se lleva desarrollando desde 1996 y al que se han destinado más de 12 millones de euros, el monasterio ha ido recuperando poco a poco todo la grandiosidad de la que gozó en el pasado. Las sucesivas restauraciones e intervenciones que han llevado a cabo el Ministerio de Cultura y la Comunidad de Madrid han devuelto todo su esplendor a uno de los monumentos más representativos de Madrid. Entre ellas, la ambiciosa restauración de la serie de Carducho.

Este otoño, el Ministerio de Cultura presentará la nueva propuesta de gestión integral del conjunto, que dispondrá las líneas de actuación para los próximos años. Como adelantó González-Sinde, el objetivo es el “aprovechamiento cultural del monasterio” para que siga siendo un monumento de referencia. De momento, ya se han habilitado salas para exposiciones temporales, donde antiguamente estuvieron las celdas de los frailes.

Irene G. Vara

 

Real Monasterio de Santa María del Paular
Jornadas de “puertas abiertas”
Rascafría
Carretera M604, Km 27
Entrada libre para visitar el monasterio los días 29, 30 y 31 de julio
www.monasteriodelpaular.com

4 COMENTARIOS

  1. La verdad es que la idea inicial de reunir las pinturas de nuevo en El Paular no ha tenido ni el ministerio de cultura ni el museo del Prado sino el historiador alemán Werner Beutler, especialista de la historia de los cartujos. Ha sido unicamente él quien localizó las obras dispersas en toda Espanja, una tarea de muchos anjos, el dió el impulso de recuperarlas y restaurarlas. (contactar ‘google’) El hecho de que ahora ni siquiera le invitaron a la inauguración en El Paular es un grán escándalo y una verguenza. Obviamente, la conservadora del Prado, Leticia Ruiz, ha querido quedarse sola con los méritos. Habrá una nota de protesta ante el embajador de Espanja en Berlin.

  2. PRECISIONES: 52 CUADROS DE CARDUCHO VUELVEN AL PAULAR DESPUES DE SU RESTAURACIÓN.

    Hemos considerado necesario hacer algunas precisiones sobre:
    52 CUADROS DE VICENTE CARDUCHO RESTAURADOS VUELVEN AL MONASTERIO DEL PAULAR

    29 de julio de 2011
    El día 28 de julio han quedado instalados, en el Claustro del Monasterio del Paular los 52 cuadros, propiedad del Museo del Prado, que configuran la serie cartujana creada por Vicente Carducho (S.XVII) para este Monasterio, después de un largo proceso de restauración y de recuperación y puesta en valor.

    Se da respuesta a un empeño personal y entusiasta de Werner Beutler, profesor jubilado de literatura alemana, que recorrió la geografía española en los años 90 fotografiando en color por primera vez cada uno de los 52 cuadros, documentando su ubicación, actualizando el estudio histórico-artístico, iconográfico, la bibliografía, y presentando una propuesta de reunión y exhibición conjunta de la seria. Con todo este material publicó en 1998 el libro Vicente Carducho en El Paular, editorial Verlag Locher, Köln.

    Su entusiasmo desinteresado le llevó a escribir a los responsables de la custodia de la serie, Eduardo Serra, entonces Presidente del Patronato del Museo del Prado, Fernando Checa, entonces director del Museo del Prado, y al mejor especialista español sobre éste periodo del arte español, Alfonso Pérez Sánchez, quién en el Archivo Español de Arte hace una reseña de esta publicación altamente elogiosa (AEA 287. 1999) “Todo el libro es una apasionada llamada a la restauración y exhibición conjunta de la serie, desgraciadamente dispersa…..sería de desear fuese escuchada y encontrase los ecos y las ayudas imprescindibles”.

    La iniciativa del Museo del Prado y de Leticia Ruiz, conservadora del departamento de Pintura Española del S.VXII, de llevar a acabo el proyecto de restauración y del realojo de la serie en su lugar original, se plasmó a través de la adjudicación por concurso público de la restauración, siendo adjudicataria la empresa ROA ESTUDIO S.C., y llevándose a cabo desde el 2001 al 2006.

    Este proyecto de gran envergadura, supuso un reto por el lamentable estado de conservación en el que estaban la mayoría de las piezas del conjunto, (de gran formato 3,45 x 3 m), y la propuesta de recuperar su formato original de medio punto, propuesta que fue aceptada por la Dirección y el Patronato del Museo del Prado, y que finalmente ha permitido su ubicación en los vanos del claustro para los que fueron concebidos.

    Hoy, pasados más de 10 años desde que arrancó este gran proyecto, nos llena de orgullo leer los reconocimientos que llegan desde tantos puntos de la geografía española y desde organismos internacionales, acerca de la recuperación del conjunto y de la valoración de la restauración de cada una de estas obras.

    Consideramos de justicia que los nombres de los conservadores-restauradores de esta recuperación tan alabada, sean también públicos, rompiendo una inercia general a obviar el reconocimiento de este sector profesional. Sin restarle su parte de protagonismo a los estamentos que hacen posible estas extraordinarias recuperaciones de nuestro Patrimonio, queremos hacerlo extensivo, en el mismo nivel, al equipo de profesionales que de manera cohesionada ha puesto sus conocimientos técnicos y su esfuerzo entusiasta al servicio de esta realidad que todos celebran.

    Equipo de conservadores-restauradores:
    ROA ESTUDIO S.C. (Charo Fenández, Ana Parra, Marta Sánchez)
    Cecilia Sánchez, Cristina Retana, Esmeralda Madrazo, Ana Ordóñez, Carmen Levenfeld, Cristina Salas, Beatriz Sanz, Esther García, Mercedes Sanz, Beatriz Lorente, Alicia Gil, Raquel Sigüenza, Cristina Díaz, José Luis Román, Santiago Mijangos, María Uhalte y Adela Fernández.

    Ana, Marta y Charo
    ROA ESTUDIO,S.C.
    C/Reina Mercedes 6,1º 10, 28020 Madrid
    915338684 / 649525831
    roaestudio@hotmail.com / info@roaestudio.com
    http://www.roaestudio.com

  3. Hoy, 28 de Agosto he tenido la suerte de contemplar los ciencuenta y dos cuadros de Carducho. Hace solo un més que fueron restituidos a su lugar de origen. La colección es única, y más, cuando están en el sitio para el que fueron pintados. El Monasterio es una auténtica MARAVILLA y el entorno no lo desmerece en absoluto. Recomiendo su visita a todos aquellos amantes del arte y la naturaleza.

  4. He estado visitando el claustro del Paular para ver las pinturas de Carducho. Dado que los cuadros tienen una capa satinada (supongo que tendrá que ser así) no se pueden contemplar bien a causas de los reflejos de la luz, tanto de los focos instalados como de la natural. Anteriormente a esta última intervención conocía el Claustro. Por tanto, dado que resulta difícil contemplar los cuadros, por los reflejos, creo que se ha sacrificado el anterior encanto del claustro para nada, al enfoscar el techo, por ejemplo.

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