EN LAS ENTRAÑAS DEL ÁRBOL.

El Museo Reina Sofía abre su programa de exposiciones en el Palacio de Cristal con obras de Andy Goldswothy.

Desde el 3 de octubre al 21 de enero de 2008

Elisa Rodríguez

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía abre su programa de otoño en el Palacio de Cristal con una exposición del británico Andy Goldsworthy (1956). Esta es la primera muestra que se le dedica en España, aunque goza de un gran reconocimiento en el ámbito internacional y está considerado como uno de los artistas más poéticos del movimiento Land Art.

La instalación que ha creado Goldsworthy especialmente para el Palacio de Cristal es uno de los proyectos con cúpulas de madera más ambiciosos del autor realizados hasta la fecha, en el que desarrolla espacios abovedados como ya hizo antes en Londres y Yorkshire. La forma de las estructuras de madera se acomoda a la arquitectura del palacio que, a su vez, se convierte en una epidermis de vidrio.

Andy Goldsworthy ha querido dejar claro que la madera de esta instalación, pino silvestre, “procede de los bosques cercanos a Buitrago de Lozoya, situados a unos 80 kilómetros al norte de Madrid, que están gestionados por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid.”

Goldsworthy realiza su obra únicamente con materiales naturales: hojas, madera, piedras o nieve, creando, por lo general site-specific, instalaciones vinculadas a un lugar concreto. Las formas o estructuras que construye se integran en el paisaje. Esta esencia fugaz y variable le lleva a fotografiar muchas de sus obras y así dejar constancia de ellas y de su evolución.

El proyecto consiste en varias cúpulas de gran formato realizadas a base de troncos de madera apilados, procedentes de árboles de la sierra de Madrid. Este dato, que puede parecer anecdótico, no lo es tanto, pues el autor tiene un interés especial en la conexión existente entre la ciudad, el hombre y la naturaleza que le rodea. La obra representa un palacio realizado con madera, dentro de otro palacio, el de Cristal, que lo acoge. En esta instalación está presente la idea de “las capas”: un espacio realizado con madera dentro de otro de cristal rodeado a su vez por los árboles (de madera) del Parque del Retiro. Y aún más, el Retiro forma parte de una ciudad, Madrid, en cuyos edificios también está presente la madera. La obra se convierte en el núcleo central, es el corazón del parque. En palabras de Goldsworthy: “Es muy importante que las personas comprendan que su casa es un árbol… la ciudad es naturaleza (…) lo que me interesa es presentar un material en su estado natural (…) se produce un impacto y una sensación de incomodidad… Lo que se usa en la ciudad también es naturaleza, y espero, al hacer una obra en un edificio, conseguir esa asociación”.

El artista los visitó varias veces para seleccionar los troncos que formarían parte de En las entrañas del árbol. Algunos habían sido cortados recientemente y estaban esparcidos por el suelo; otros, apilados, estaban ya preparados para su transporte y posterior conversión en papel o madera de aglomerado. Goldsworthy aclara que “ninguno de estos árboles ha sido cortado expresamente para la exposición. Una vez finalizada, los troncos continuarán su curso original y se transformarán en productos comerciales”.

Para el autor, al meter una masa de material en su estado primitivo dentro de un espacio expositivo, se provoca una respuesta muy diferente a la que se sugeriría si hubiera construido la instalación de ‘productos terminados’, como papel o aglomerado. Es importante saber de dónde proceden los materiales y que seamos conscientes de que gran parte de una ciudad, así como nuestros hogares, están formados por madera, piedra y tierra.

La forma de En las entrañas del árbol se relaciona con la arquitectura del Palacio de Cristal, pero el método de su construcción, explica Andy Goldsworthy, “depende de la naturaleza del material. Aparte de las entradas a las cúpulas y ciertos puntos estratégicos donde sí hay fijaciones, las estructuras se mantienen sin sujección.” Especialmente increíble en el caso de la pequeña estructura ovoide que se encuentra a la entrada de la gran cabaña de madera.

“Para mí”, finaliza el artista, “la manera en que se hace la obra es importante. La colocación de un tronco encima de otro, estrato por estrato, es semejante a la manera en la que crecen las cosas. El esfuerzo físico necesario para introducir el material en el Palacio de Cristal y colocar cada tronco en su sitio, confiere energía humana a las estructuras. La instalación resultante es, espero, una expresión de que la gente está, directamente o indirectamente, conectada a la tierra, un reconocimiento a la naturaleza humana y a la naturaleza de la madera.”

Todo esto va unido a otro de los objetivos que pretende lograr a través de esta instalación y es sensibilizar al público del importante papel que desempeñan los que trabajan en el bosque y de la “dimensión social de la madera”, ya que ésta proviene de un bosque cultivado, que unas personas han plantado, han talado y han traído hasta aquí. “Por ello -dice Goldsworthy- las personas forman parte de la madera, de este material y de este paisaje”.

DATOS DE INTERES
“En las entrañas del árbol” ANDY GOLDWORTHY
3.10.2007- 21.01.2008
Palacio de cristal (Parque del Retiro)
Horarios: lunes a sábados 10:00h. a 18:00h.
Domingos de 10:00h. a 16:00 h
Martes Cerrado.

INFORMACIÓN SOBRE EL ARTISTA
Andy Goldsworthy nació en Cheshire (Gran Bretaña) en 1956. Desde muy joven estuvo en contacto con el campo y la naturaleza de Yorkshire, donde creció. Realizó sus estudios de arte en Bradford College of Art y en Preston Polytechnic. Vinculado al movimiento Land Art, ha realizado la mayor parte de sus trabajos en lugares abiertos de paisajes tan diversos como los de Inglaterra, Noruega, Canadá, Japón, Estados Unidos o el Polo Norte. Ha llegado a alcanzar gran reconocimiento con exposiciones en el Metropolitan Museum of Art, Nueva York, el Scottisch National Museum of Modern Art, Edimburgo o el Setagaya Art Museum, Tokio.

Los trabajos de Goldsworthy tienen desde 1977 un carácter efímero. Las obras, realizadas en mitad de la naturaleza, quedaban al aire libre, expuestas a las inclemencias del tiempo. Podían durar unos días o unos segundos, ya que la importancia radicaba en la experiencia creadora. Incluso el propio artista volvía a menudo para observar cómo se deterioraban. Las piezas eran extraordinariamente ligeras y planas, en muchas ocasiones compuestas de hojas –de sicomoro, castaño, olmo, etc. –, en las que el color desempeñaba un papel esencial.

Sin embargo, a partir de finales de los ochenta, en los trabajos de Goldsworthy se puede observar un carácter más escultórico y permanente. Este cambio surge de la voluntad del artista de intentar elevar la obra desde el suelo para trabajar con todo el espacio y lograr que sea tridimensional, aunque sin abandonar nunca los materiales naturales.