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"ESPAÑOLES EMINENTES", UN NUEVO CICLO DE CONFERENCIAS EN LA FUNDACIÓN JUAN MARCH

01 marzo, 2007 | Por | Categoría: Actualidad | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Durante el mes de marzo de 2007

Luis Vives, Saavedra Fajardo, Feijoo, Jovellanos, Pardo Bazán, Ramón y Cajal y Ortega y Gasset, siete personalidades cuyas vidas y obras pueden verse como una secuencia de la propia historia de España

El martes 6 de marzo, a las 19,30 horas y con entrada libre, se inicia, en la sede de la Fundación Juan March (www.march.es), en Madrid, el ciclo Españoles eminentes. Desde Luis Vives, Saavedra Fajardo, Feijoo, Jovellanos, Pardo Bazán a Ramón y Cajal y Ortega y Gasset, siete españoles que descollaron en su ámbito -el ensayo, la crítica, la literatura, la ciencia, la filosofía-, siete nombres cuyas vidas, obras y pensamientos pueden verse como una secuencia de la propia historia de España. A partir de esta idea, la Fundación Juan March dedica, entre el 6 y el 29 de marzo, este ciclo dirigido por Juan Pablo Fusi.
El programa es el siguiente (el orden de las conferencias no sigue un criterio estrictamente cronológico):
*6 de marzo:
Españoles eminentes, por Juan Pablo Fusi
*8 de marzo:
Luis Vives, por Ricardo García Cárcel
*13 de marzo:
El Padre Feijoo, por Jon Juaristi
*15 de marzo:
Diego Saavedra Fajardo (1584-1648). Letras, crisis y
experiencia europea, por Fernando Bouza
*20 de marzo:
Emilia Pardo Bazán: la apuesta por la ruptura, por
Guadalupe Gómez-Ferrer
*22 de marzo:
Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), por
Carlos Martínez Shaw
*27 de marzo:
Santiago Ramón y Cajal. Entonces y ahora, por
Alberto Ferrús
*29 de marzo:
José Ortega y Gasset: moderno, anti-Moderno, actual, por
Thomas Mermall

Juan Pablo Fusi
ESPAÑOLES EMINENTES

Según el Diccionario de la Lengua Española, “eminente” significa “alto, elevado, que descuella entre los demás”; “que sobresale y aventaja en mérito, precio, extensión u otra cualidad”. Españoles “eminentes” son, pues, españoles que descuellan-descollaron en nuestro caso-entre los demás. Lo fueron muchísimos; lo fueron desde luego Vives, Saavedra Fajardo, Feijoo, Jovellanos, Emilia Pardo Bazán, Ramón y Cajal y Ortega y Gasset. Destacaron efectivamente -en ámbitos distintos: el ensayo, la crítica, la literatura, la ciencia, la filosofía- por su calidad e importancia y bien entendido, por la proyección que sus personalidades, ideas, escritos e investigaciones tuvieron. Sus biografías, pues, interesan sobremanera. Diría que por cuatro razones: 1) porque la biografía expone, según Dilthey, “el hecho histórico fundamental de una manera pura, completa, en su realidad”, desde el momento que la biografía es expresión esencial de esa realidad radical que es la vida (Dilthey, Ortega); 2) porque Vives, Saavedra Fajardo, Feijoo, Jovellanos, Emilia Pardo Bazán, Ramón y Cajal y Ortega fueron episodios ilustres de la vida española, el conocimiento de los cuales permite ver la misma historia española desde perspectivas parciales indudablemente pero ciertamente privilegiadas; 3) porque el tema de la eminencia se relaciona de forma palmaria con cuestiones como mérito, prestigio, autoridad moral y ejemplaridad, un hecho social de primera magnitud puesto que lo que cabría llamar “arquetipos de la eminencia (o excelencia)” -el santo, el caballero, el cortesano, el héroe, el gentleman- expone de forma evidente las virtudes que en cada momento están vigentes en una sociedad; 4) porque siendo Vives, Saavedra Fajardo, Feijoo, Jovellanos, Emilia Pardo Bazán, Ramón y Cajal y Ortega, seis hombres y una mujer de ideas, el tema que unifica sus biografías es también el tema del poder de las ideas en la historia, el tema que interesó sobremanera, por ejemplo -por hacer una cita de autoridad- a Isaiah Berlin, el historiador de Oxford. Vida individual y poder de las ideas como claves de la historia; Vives, Saavedra Fajardo, Feijoo, Jovellanos, Pardo Bazán, Ramón y Cajal y Ortega, como secuencia-como una posible secuencia-de la propia historia española.

Juan Pablo Fusi (San Sebastián, 1945) es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid desde 1988 (anteriormente en Cantabria y País Vasco).Entre 1986 y 1990 fue Director de la Biblioteca Nacional. De 2001 a 2006 ha sido Director Académico del Instituto Universitario Ortega y Gasset y de la Fundación Ortega y Gasset. Ha trabajado fundamentalmente sobre la historia de España contemporánea y, especialmente, sobre el País Vasco. Su último libro es identidades proscritas. El no nacionalismo en sociedades nacionalistas (2006).

Ricardo García Cárcel
Luis Vives

En la conferencia se aborda la problemática de la biografía de Luís Vives, con espacial énfasis en su condición de converso y el conflicto que ello representó para él y su familia, y, por otra parte, se estudia la significación de Vives a lo largo de la historia, con la pluralidad de lecturas y representaciones que se han hecho del gran filósofo valenciano a escala española y a escala europea.

Ricardo García Cárcel (Requena, Valencia, 1948) es catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Barcelona desde 1981. Ha escrito más de una veintena de libros y cientos de artículos científicos. Profundo conocedor de la sociedad española de los Siglos de Oro, sus líneas de investigación son la Inquisición, la historia de la cultura, la historia política y la historiografía. Ha sido coordinador de Historia de España. Siglo XVIII e Historia de España. Siglos XVI-XVII.

Jon Juaristi
El Padre Feijoo

El benedictino Benito Jerónimo Feijoo Montenegro (Casdemiro, Orense, 1676-Oviedo, 1764) fue sin duda la figura más destacada de la cultura española en la primera mitad del siglo XVIII. Su obra, estilísticamente distanciada de la prosa del último período barroco, no se adscribe plenamente a la Ilustración. Pertenece más bien a esa época que Paul Hazard ha llamado de “crisis de la conciencia europea” (1680-1715) caracterizada por la contradicción y el enfrentamiento de nuevas ideas en campos muy diversos, desde la cosmología y las ciencias de la naturaleza (que acusan la amplia recepción de las teorías de Galileo y Newton) hasta la filosofía (bajo la influencia de Bacon y de la polémica postcartesiana), las ciencias exactas o la crítica bíblica (Richard Simon).
Las discusiones sobre estos nuevos planteamientos ponen en cuestión certezas y visiones del mundo heredadas de la Edad Media y el Renacimiento que habían arraigado firmemente en la doxa. No estaba limitada ésta a los estamentos inferiores ni tampoco se refiere en exclusiva a los indoctos. El proyecto de Feijoo no fue tanto la articulación sistemática de un nuevo saber universal basado en la experiencia y la razón como la erradicación de errores admitidos por la opinión mayoritaria. De ahí el carácter misceláneo de su obra, que la emparienta con otras del estilo de la Pseudodoxia Epidemica, del médico inglés Thomas Browne (1646) e incluso con la Curiosa Filosofía del jesuita Nieremberg (1630). No hay en el Teatro Crítico Universal ni en las Cartas Eruditas un designio enciclopédico, sino una acumulación aleatoria de refutaciones de errores diversos. Para Feijoo, la verdad es única y el error múltiple y proliferante, aunque la coincidencia de muchos en una opinión no garantiza la verdad de la misma.
La empresa de Feijoo se asocia al reformismo de los primeros borbones españoles y, singularmente, a la política de racionalización administrativa, militar y financiera del marqués de Patiño y sus colaboradores. En la segunda mitad del siglo, arreciaron los ataques contra el benedictino y sus seguidores por parte de los nuevos sectores ilustrados. La oposición constante que había encontrado en Gregorio Mayans y Siscar, contrarrestada por el apoyo que recibió de intelectuales y científicos próximos a la corte (como el médico y anatomista Martín Martínez), cedió su lugar en el reinado de Fernando VI a una crítica más encarnizada y ubicua, hasta el punto de que Feijoo solicitó y obtuvo del monarca la prohibición del cuestionamiento público de su obra.
Feijoo no aparece hoy como representante de una “ilustración insuficiente”, sino como una figura de transición correspondiente a una época marcada por la voluntad de innovar en todos los campos del saber. No sólo combatió los errores contenidos en las opiniones heredadas. Creó un lenguaje adecuado a la divulgación científica y a la crítica pública y puso los fundamentos del ensayo moderno en la cultura española.

Jon Juaristi (Bilbao, 1951) es catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alcalá de Henares. Dirigió la Biblioteca Nacional y el Instituto Cervantes. Su último es El reino del ocaso. España como sueño ancestral (Madrid, 2004).

Fernando Bouza
Diego Saavedra Fajardo

De la Murcia natal a la Roma curial y, más tarde, a la Münster de las negociaciones de Westfalia, la ejecutoria de Saavedra Fajardo es una de las más completas y sobresalientes de la España, y aún de la Europa, del Barroco. Servidor de la Monarquía de los Austrias como embajador y plenipotenciario, también se le encargaron responsabilidades de gobierno en la corte, donde actuó, aunque brevemente, como miembro del Consejo de Indias. Erudito y perspicaz por naturaleza, recorrió la Europa convulsa de la Guerra de los Treinta Años, internándose en la laberíntica vida de sus cortes cuyos ecos transmite a través de un epistolario extraordinario. Su largo periplo europeo, le permitió conocer, como a pocos españoles de la época, los cambios que se estaban produciendo en la lucha hegemónica internacional. Al tiempo, su condición de hombre práctico en la negociación, incluso desengañado de ella, hizo posible que reflexionara lúcidamente sobre el lugar preeminente que el ideal de reputación exigía para la Monarquía de España. De manera más descarnada, a Saavedra Fajardo tampoco se le escapó lo que de hecho se le reservaba a esa Monarquía en el nuevo escenario continental, Locuras de Europa incluidas. De entre sus obras como autor merece destacarse, junto a la Corona gótica, su Idea de un príncipe político cristiano representada en cien empresas, publicada en Milán en 1640 y cuyo prólogo está dirigido a Baltasar Carlos de Austria, por entonces heredero de la inmensa Monarquía de Felipe IV. Espejo de príncipes para tiempos de crisis, esta obra es, quizá, una de las cumbres europeas del discurso barroco basado en la percusiva acción combinada de texto e imagen.

Fernando Bouza (Madrid, 1960) es catedrático en el Departamento de Historia Moderna, en la Universidad Complutense de Madrid, miembro de los consejos de redacción de varias revistas. Es autor de Palabra e imagen en la corte. Cultura oral y visual de la nobleza en el Siglo de Oro (2003).

Guadalupe Gómez-Ferrer
Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán (1851) pertenece a esa importante generación de escritores, y pensadores, que sirven de pórtico a la Edad de Plata de la cultura española en la época de la Restauración. Entre tantos varones ilustres doña Emilia no ha pasado inadvertida, pero ha sido insuficientemente valorada a la hora de hacer balances de la cultura de ese período. Hecho un tanto insólito si tenemos en cuenta que fue una de las figuras más inquietas y polifacéticas de su entorno. Lectora empedernida desde su infancia, dotada de gran inteligencia, amante del trabajo, llena de una curiosidad sin límites, poseedora de una vasta cultura y conocedora de varios idiomas, viajó por Europa y dio a conocer en España las últimas corrientes literarias: primero el naturalismo fisiológico francés y poco más tarde el naturalismo ruso de carácter espiritualista. A través de La cuestión palpitante y de sus conferencias en el Ateneo madrileño sobre La revolución y la novela en Rusia. Autora de numerosas novelas que figuran entre las más famosas de la época, llevó a cabo una intensa labor periodística en la que pueden encontrarse los numerosos problemas que estaban vivos en la sociedad: el social, el educativo, el religioso, el literario, el impacto de la crisis del 98… Entre estas cuestiones, una atrajo especialmente su atención: la discriminación que sufrían las mujeres en una sociedad que se llamaba liberal y pretendía ser democrática. De ahí nacerá su conciencia feminista. El compromiso de la escritora con el feminismo se mantendrá omnipresente en su obra, y son numerosos los cuentos, artículos y conferencias dedicados a este tema. Ella que ha sentido en su propia carne la injusticia y la discriminación que pesa sobre las mujeres, mantendrá durante toda su vida una actitud militante y constante en la búsqueda de la igualdad.

Guadalupe Gómez-Ferrer (Valencia) es catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid. Ha dedicado buena parte de su labor investigadora al conocimiento de las mentalidades, comportamientos, actitudes y formas de vida -vida cotidiana y vida privada- de la España de la Restauración. Es autora de La mujer española y otros escritos de Emilia Pardo Bazán.

Carlos Martínez Shaw
Gaspar Melchor de Jovellanos

Jovellanos es una de las mayores figuras de la Ilustración española, posiblemente quien supo encarnar de un modo más pleno los ideales y las ilusiones de su fase de madurez bajo el reinado de Carlos III, como supo hacer patente a través de sus actuaciones y de sus escritos. Su trayectoria vital puede dividirse en una primera etapa como funcionario judicial en Sevilla, donde estuvo en contacto con otro de los grandes representantes del movimiento ilustrado, Pablo de Olavide, y donde realizó sus primeras actividades intelectuales tanto en el terreno del pensamiento como de la literatura. Una segunda fase se desarrolla en Madrid en contacto con las Academias Reales y con la Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, hasta su envío en misión a Asturias. Allí comienza una tercera fase de su andadura en torno al Instituto Asturiano de Minas y subdividida en dos por el breve espacio de su ejercicio como Secretario de Gracia y Justicia en 1797-1798. Una penúltima etapa corresponde a la de su destierro por orden de Godoy a la isla de Mallorca, muy rica en reflexiones personales. Y finalmente, la última etapa enfrenta al personaje con los hechos que precipitan el fin del Antiguo Régimen en España y con los difíciles dilemas de todos los ilustrados: colaboración con el gobierno de José I o apoyo a la Junta Central, fidelidad a la tradición constitucional o apoyo a las Cortes de Cádiz. Importa sobre todo su riquísimo pensamiento, que conocemos suficientemente a través de sus numerosos escritos, muchos de ellos piezas fundamentales del pensamiento económico, político y social de la Ilustración española. A través de ellos, Jovellanos se nos presenta como la quintaesencia de la teoría del reformismo ilustrado en su forma más elaborada y en dimensión más generosa. También se nos presenta como un hombre contenido siempre dentro de los límites de ese reformismo ilustrado, es decir siempre fiel al mantenimiento del Antiguo Régimen.

Carlos Martínez Shaw (Sevilla, 1945) es catedrático de Historia Moderna de la UNED y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

Alberto Ferrús
Santiago Ramón y Cajal

La idiosincrasia social española y la investigación científica no se han entendido bien a lo largo de la historia. Por esa razón, el caso de Santiago Ramón y Cajal y su escuela representan un acontecimiento singular que merece un estudio detenido. Ese estudio debe iniciarse con la descripción del contexto social e histórico en el que vivió nuestro personaje. En el siglo XIX, la ciencia que se practicaba en España se movía dentro de los márgenes impuestos por el utilitarismo de la Ilustración y las fuertes restricciones mentales de la educación católica. Como resultado, las ciencias de la vida eran conocidas en nuestro país con retraso y practicadas por un número muy reducido de profesionales que no podían constituir la masa crítica necesaria ni difundir adecuadamente los conocimientos entre los estudiantes jóvenes.

Alberto Ferrús es Profesor de Investigación del Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del que es actualmente co-director. Su campo de especialización es la neurobiología molecular y su tema general de trabajo es la relación entre la organización funcional del genoma y la fisiología de la sinapsis

Thomas Mermall
José Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset, una de las cabezas más poderosas en la historia del pensamiento español y figura señera en el panorama de la filosofía contemporánea, merece, con creces, un puesto en el panteón de “Españoles eminentes.” En su dilatada e infatigable labor de reformador sobresale el afán de poner al alcance de los españoles las corrientes del pensamiento moderno y someterles, en palabras de un biógrafo suyo, al “imperativo de la modernidad.” Sin embargo, al tiempo que Ortega defendía una nueva sensibilidad se declaró “nada moderno y muy siglo XX.” Creo que la vía de acercamiento más fructífera al sentido e importancia de sus escritos es apreciarlos como una voluntad modernizante, ansiosa de elevar la cultura española al nivel de la ciencia europea, que al mismo tiempo se empeña en superar aquellas manifestaciones de la modernidad que nuestro pensador consideraba limitadas, erróneas, caducas o nocivas. Me propongo analizar brevemente algunos ensayos clave del filósofo madrileño, así como el examen de las críticas y comentarios de nuestro pensador de figuras como Descartes, Galileo, Darwin, Velázquez, Debussy, entre otros. Con ello descubrimos a un Ortega moderno, anti-moderno y actual.

Thomas Mermall, húngaro (1937) nacionalizado norteamericano, ha sido profesor en varias universidades de EE UU, está especializado en el ensayo español del siglo XX y es autor de La retórica del humanismo: la cultura española después de Ortega, además de editor de La rebelión de las masas (1998).

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