Mientras millones de espectadores contemplan en televisión las impresionantes instalaciones del Parque Olímpico de Beijing, del Óvalo Nacional de Patinaje, de las pistas de esquí en Yanqing y Zhangjiakou, entre otros lugares cubiertos de blanco; mientras los países nórdicos siguen acumulando medallas y creando nuevos récords… mientras, también, los Gobiernos de Cataluña y Aragón discuten si presentan candidatura conjunta o no para los Juegos de Invierno de 2030, algunas humildes aldeas chinas tienen un protagonismo inesperado que pocos conocen.

Es el caso, por ejemplo, de Taizicheng, una aldea desconocida y a menudo cubierta de nieve en invierno, que ahora gracias a las Olimpiadas ha reactivado su gloria pasada como sede de un palacio imperial de hace 800 años. Relativamente cerca de la capital de un país tan extenso como China, en menos de una hora en tren bala desde la Estación Ferroviaria del Norte de Beijing se llega a la estación de Taizicheng, que está junto a un complejo turístico construido para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 en la zona de competición de Zhangjiakou, en la provincia septentrional china de Hebei.

Cuando en 2015, Beijing y Zhangjiakou se adjudicaron conjuntamente ser la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, la aldea Taizicheng, en el distrito de Chongli de la ciudad de Zhangjiakou, fue seleccionada como sede de las instalaciones de apoyo de las Olimpiadas. Hoy en día, la zona turística de Taizicheng, que abarca una superficie de 350 campos de fútbol, se ha transformado en el destino preferido para quienes saborean la diversión en la nieve. Una de las opciones favoritas es Thaiwoo, una de las mayores estaciones de esquí del país asiático, construida con una inversión de más de 5.000 millones de yuanes (unos 685 millones de euros).

«Los Juegos Olímpicos de Invierno han integrado eficazmente los recursos turísticos de Chongli y han traído más visitantes. Las principales estaciones de esquí están trabajando intensamente para adaptarse a la nueva tendencia», comenta Li Yongtai, vicepresidente ejecutivo de Thaiwoo. «No cabe duda de que después de las Olimpiadas vendrán más turistas, y nos estamos devanando los sesos para presentarles servicios y productos novedosos».

En este momento, Chongli cuenta con siete estaciones de esquí a gran escala, con cuatro de ellas entre los diez mejores campos de esquí de China. La longitud total de las pistas de esquí de Chongli ya supera los 160 kilómetros. En 2019, Chongli fue seleccionada por el periódico The New York Times como uno de los «52 destinos recomendados de viaje» por su floreciente industria del esquí. Los deportes de hielo y nieve también se han revestido de una nueva imagen en la otrora pobre aldea de Taizicheng.

«La mayoría de los jóvenes trabajaban como migrantes en otras ciudades antes de que Beijing y Zhangjiakou fueran seleccionadas para albergar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, y aquellos que se quedaban se dedicaban principalmente al cultivo de hortalizas», explica Gao Wei, secretario del Partido de la aldea Taizicheng. «Los frecuentes vendavales y ventiscas en invierno nos sumieron en una pobreza extrema», relata Li Guo, un aldeano de 71 años. Paradójicamente, ahora han pasado a ser una fuente de ingresos.

En la actualidad, cerca de un tercio de los habitantes de la aldea Taizicheng se dedican a trabajos relacionados con los deportes de invierno. El acelerado crecimiento de la industria turística ha atraído a los jóvenes y ha engordado sus carteras. En el poblado de Sitaizui, donde se encuentra Taizicheng, la renta neta per cápita alcanzó los 16.168 yuanes (2.220 euros) en 2021.

Antiguo Palacio Real

La construcción de las instalaciones de apoyo también puso al descubierto el antiguo esplendor de Taizicheng, donde hace unos 800 años había un palacio real. Las ruinas de Taizicheng alberga edificios de alto nivel, distribuidos a lo largo del eje y con enormes columnas de salón, lo que indica el estatus noble del lugar, explica Huang Xin, subdirector del Instituto Provincial de Reliquias Culturales y Arqueología de Hebei, que dirige un equipo de arqueólogos en la zona.

Tras completar la excavación, los arqueólogos situaron el período del palacio en la dinastía Jin (1115-1234). Ahora, las ruinas se han convertido en un parque con una superficie de unas 19 hectáreas. No muy lejos de allí, los ensayos en la plaza donde se otorgarán las medallas a los deportistas que suban al podio olímpico se realizan a toda prisa. «El podio pronto atraerá la atención mundial y se convertirá en una ventana para mostrar el espíritu olímpico y el encanto de la cultura china», asegura Gao Tian, subdirector del departamento de cultura y ceremonias del comité organizador. «El público no solo podrá vivir la pasión por el hielo y la nieve aquí, sino que también podrá tener un contacto más estrecho con el patrimonio cultural de China», agrega.

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