La Real Fábrica de Tapices acaba de comenzar el proceso de restauración de cinco tapices flamencos de excelente calidad, procedentes de la Fundación Cristina Masaveu Peterson (FMCMP) que, además de contar con colección propia es gestora desde 2013 de la Colección Masaveu, una de las colecciones privadas más importantes de España. Su intervención forma parte de un amplio plan de conservación y restauración que viene desarrollando la Fundación desde su creación en 2006.

La colección de tapices a restaurar está compuesta por cinco piezas de extraordinaria calidad, tejidas en lana y seda, que proceden de la Escuela Flamenca (siglos XVI y XVII) El primer tapiz en pasar por este proceso será `Los enamorados´, al que seguirán `La quema de los libros´, `La batalla´, `El dios de la guerra´ y `La Ofrenda a los Reyes´.

Los tapices se intervendrán en dos fases: Limpieza, mediante el sistema de inmersión controlada y la de restauración, que sigue los cánones internacionales establecidos para ello. Ambos procesos son 100 % seguros para evitar la manipulación de la obra original.

La fase de Limpieza del polvo y polución ambiental comienza con un micro aspirado del tapiz, mediante un aspirador de potencia controlada. A continuación, se aplica un avanzado sistema tecnológico de `inmersión controlada´, que minimiza los riesgos de lavado, al permitir que el tapiz pueda introducirse rápidamente y sin manipulaciones en el medio acuoso. De esta forma, entra en una piscina que contiene agua y una solución de un tensioactivo neutro de origen natural y ecológico, donde se masajea con unas esponjas celulósicas. Este sistema de lavado permite eliminar la suciedad profunda del tapiz, sin dañar su estructura ni su color.

Aunque no es el caso de estos bienes, si se detectara ataque biológico activo en el tapiz, se le somete al proceso de anoxia, que consiste en introducirlo en una burbuja, donde se reemplaza el oxígeno presente en el tapiz por nitrógeno. Lo que permite eliminar del tejido cualquier resto de organismos vivos, sin ser nocivo para éste.

Una vez finalizada la limpieza, se lleva a cabo la fase de intervención para tratar la pérdida de tramas de seda y lagunas de tejido en las esquinas, entre otros aspectos. En este proceso se refuerza el tapiz, desde el reverso, mediante soportes de consolidación del mismo color que la obra original. Dicho color se obtiene, gracias a un moderno sistema, en el que se utilizan tintes sintéticos y un espectrofotómetro, un dispositivo de medición del color que se usa para capturarlo y evaluarlo con gran precisión. De esta manera, puede demostrarse de manera científica cómo el tapiz ha recuperado su color original, tras su restauración.

Uno de los principales materiales de consolidación es el forro de algodón, más ligero que los tradicionales. Éste protege al tapiz de la acumulación de suciedad y aligera su peso. Lo que minimiza su deterioro al colgarlo.

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