Compartir

Una de las apuestas más “nacionales” del programa extraordinario de conmemoración del Bicentenario del Museo Nacional del Prado es el proyecto “De gira por España” que llega a la Comunidad Autónoma del País Vasco, con el préstamo de una de las Inmaculadas de Murillo más populares, La Inmaculada del Escorial.

Esta obra permanecerá expuesta en el Museo de Bellas Artes de Álava hasta el 14 de julio.

Cuando se cumple el Bicentenario del Museo Nacional del Prado, cuya apertura tuvo lugar el 19 de noviembre de 1819, el museo conmemora su fundación “reflexionando sobre su historia pero con la vista puesta en el futuro”; y lo hace con un programa muy amplio y diverso.

Entre las múltiples actividades proyectadas se encuentra la exposición “De gira por España”: durante un mes algunas pinturas de especial relevancia de la colección del Museo del Prado dejarán su espacio habitual y podrán verse en diferentes museos del territorio español, uno por cada comunidad y ciudad autónoma (excepto Madrid).

En el Museo de Bellas Artes de Álava se podrá contemplar, hasta el próximo 14 de julio, La Inmaculada del Escorial, obra de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). Este lienzo, procedente de la Colección Real, ha participado en exposiciones tan relevantes como la conmemorativa del IV Centenario del nacimiento del maestro sevillano en su ciudad natal.

Las representaciones de la Inmaculada Concepción suponen un capítulo sobresaliente en la producción murillesca, tanto por su número, como por su contribución al asentamiento de esta iconografía en el imaginario colectivo. Murillo se esforzaba por contentar una creciente demanda sin repetirse literalmente, logrando en esta obra una de las imágenes concepcionistas de mayor empaque y contención.

La Inmaculada del Escorial es una de sus Inmaculadas con aspecto más juvenil, lo que concuerda con la tradición sevillana encarnada por Zurbarán, y con las recomendaciones sobre la representación de este tema expresadas por Francisco Pacheco en su Arte de la pintura (1649). Aquí la Inmaculada, con túnica blanca y manto azul según la vestimenta descrita por en sus visiones por santa Beatriz de Silva, fundadora de la Orden Concepcionista, busca una conexión emocional con el espectador a través de una gestualidad que indica entrega, la posición de las manos en oración y la mirada perdida hacia arriba.

Aunque se desconoce su emplazamiento original, esta obra, que por su tamaño debió tratarse de una pieza de altar, aparece documentada, en su primera referencia cierta, en la Casita del Príncipe de El Escorial en torno a 1787, de la que tomó el sobrenombre que la distingue.

Se conocen varios dibujos preparatorios para esta obra, que dan fe del interés que se tomó el pintor para componerla.

“De gira por España”
Hasta la clausura de la celebración de sus 200 años de historia en noviembre de este año, el Museo del Prado cederá en préstamo 12 obras de especial relevancia a distintas instituciones de toda la geografía española. Todas las comunidades autónomas, excepto Madrid, y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla recibirán uno de los lienzos seleccionados -obras maestras de Tiziano, el Greco, Velázquez, Zurbarán, Murillo o Goya, entre otros- durante un período aproximado de un mes.

La Inmaculada del Escorial Bartolomé Esteban Murillo Óleo sobre lienzo. Hacia 1665 Madrid, Museo Nacional del Prado

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.