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El diplomático y escritor Santiago de Mora-Figueroa fue el invitado de honor del Instituto Cervantes, que rindió un doble homenaje a quien fuera su segundo director, entre los años 1996 y 1999. El Marqués de Tamarón (Jerez de la Frontera, 1941) depositó un legado personal en la Caja de las Letras y a continuación participó en un coloquio, presentado por Luis García Montero, en el que dialogó con Ricardo Martí Fluxá, Miguel Herrero de Miñón, José Manuel Blecua y Miguel Albero.

De Mora-Figueroa y Williams cedió un legado que representa, dijo en tono jocoso, todos “sus vicios de escritor”: un paquete de Ducados, un bote de café de Abisinia, una pluma estilográfica, un envase de Becozyme C –complejo de vitaminas C y B-; y el cuento “Urraca”, de su libro “Trampantojo”. Lo depositó en la caja de seguridad número 1192, donde permanecerá custodiado bajo llave hasta 10 de junio de 2050.

El director del Cervantes, Luis García Montero, recordó que el Marqués de Tamarón “supo dibujar los caminos por los que debería asumirse la difusión del español”, y que “su huella y su herencia nos compromete con esta casa”. Entre esos caminos, puso en marcha el Centro Virtual Cervantes (cvc.cervantes.es), la apertura de una sede en Madrid, el comienzo de los anuarios El español en el mundo o la apertura de numerosos centros en diversos países.

García Montero elogió la doble trayectoria profesional del Marqués de Tamarón. Como diplomático, fue embajador de España en el Reino Unido entre 1999 y 2004, y ocupó otros cargos en diversas legaciones en el extranjero, además se ser director adjunto de la Escuela Diplomática.

Como escritor, De Mora-Figueroa ha publicado varios ensayos (El guirigay nacional, El peso del español en el mundo, El siglo XX y otras calamidades), en los que fue pionero en tratar temas como la diplomacia cultural o la posición del español en el mundo; así como libros de relatos y narrativa.

El Marqués de Tamarón es el segundo director del Instituto Cervantes que cede un legado en la antigua cámara acorazada de la sede central. El pasado 22 de noviembre lo hizo su predecesor en el cargo, Nicolás Sánchez-Albornoz, quien fue el primer director del Cervantes (1991-1996). Está previsto que próximamente también deje un legado Víctor García de la Concha, que dirigió la institución entre 2012 y 2017.

A continuación se celebró en el salón de actos un homenaje sobre la trayectoria del Marqués de Tamarón, quien -tras unas palabras de bienvenida de Luis García Montero-, escuchó las intervenciones de cuatro invitados: el diplomático Ricardo Martí Fluxá, presidente el Patronato del Museo Reina Sofía; el político y jurista Miguel Herrero de Miñón, consejero permanente del Consejo de Estado; el exdirector de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, y el director de Relaciones Culturales y Científicas de la AECID, Miguel Albero.

Martí Fluxá elogió su desempeño como embajador en favor de la cultura española; Herrero de Miñón glosó su importancia como ensayista y como su más veterano amigo; Blecua, que fue director Académico del Instituto (1996-1999), puso en relieve “su capacidad poliédrica para enfrentarse a la lengua española”; y Albero, que fue director de Gabinete del marqués durante su mandato en el Cervantes, y subrayó la clara apuesta de éste por la dimensión internacional de la lengua española.

El Marqués de Tamarón cerró el homenaje con una intervención en la que agradeció a los presentes todos los elogios -“inmerecidos seguramente”, dijo-, y recordando que en 1997 el Gobierno español encargó al Instituto Cervantes un Plan de Acción Cultural Exterior de importancia capital, con la intención de mejorar la reputación internacional de la lengua española, que ha sido la base del “camino recorrido hasta ahora”.

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