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Como viene siendo habitual, el Instituto de la Mujer y los Museos Estatales se han unido para celebrar el Día Internacional de la Mujer. Este año 2019 lo hace bajo el lema «Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio», y se centra en las formas innovadoras con las que podemos abogar por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

«Malignas e institutrices»

De esta manera, y durante toda la semana, la mujer —y el valor de género— vuelven a ser los protagonistas de un programa de actividades en el Museo Nacional de Escultura. Se trata de «Malignas e institutrices», un ciclo que, en un juego de miradas, enlaza el pensamiento acerca de lo femenino (que reivindica la celebración de esta jornada) con esa suerte de vuelo del mal presente en la exposición temporal que actualmente se puede visitar en el Palacio de Villena: El Diablo, tal vez. El mundo de los Brueghel.

Es esta una pequeña pero intensa muestra que gira en torno a la terna fantástica «tentación-pecado-diablo», y en la que una obra de la colección del Museo, Las tentaciones de San Antonio, de Jan Brueghel de Velours, sirve de hilo rojo para enhebrar obras y escenas, técnicas y estéticas, el arte del pasado y la creación del presente. Animados por la buena acogida por parte del público, la exposición ha sido prorrogada hasta el 17 de marzo.

El ciclo «Malignas e institutrices» arranca el miércoles 8 con la proyección de la película Dies Irae, de Carl Theodor Meyer. La película trata de uno de los pecados capitales, la ira humana, en su máxima violencia destructiva, pues describe una historia en la Dinamarca de 1623, durante uno de los periodos más álgidos de la caza de brujas. Su protagonista, Anne, la joven y seductora esposa de un viejo clérigo luterano, se enamora de su hijastro, pecado por el que será castigada. Ella y la anciana Marta (cuya su sabiduría lleva a sospechar de un pacto con el diablo) representarán dos estereotipos contrapuestos de brujería y serán víctimas de la intolerancia y el fanatismo, que Dreyer nunca se cansó de denunciar.

El viernes 8 tendrá lugar la conferencia Feminismo y panteísmo. De Mary Wollstonecraft a Mary Poppins. Si el feminismo se define como «el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre», el panteísmo podría entenderse como la aplicación de este principio no solo a los seres humanos, sino al conjunto del universo. Según la filosofía panteísta, todo lo que constituye el mundo es equivalente o, siguiendo la etimología del término, todo lo que existe es igualmente divino. Esta ideología se aprecia en las dos institutrices que dan título a la conferencia: una real (Mary Wollstonecraft) y otra literaria (Mary Poppins). La primera vivió en la segunda mitad del siglo XVIII y se considera una de las figuras fundacionales del feminismo. La segunda fue un personaje literario, protagonista de ocho libros publicados por Pamela Travers en el siglo XX (1933-1988), cuya fama se debe principalmente a la película de Walt Disney estrenada en 1964 y a la secuela que acaba de estrenarse hace unos meses. La conferencia correrá a cargo de María Tausiet, investigadora especializada en la historia cultural de las creencias y prácticas religiosas.

Para finalizar, ese mismo viernes 8 se realizarán unas visitas temáticas tituladas Mujer, tentación y pecado. El discurso de la mujer como instrumento del que se vale el diablo para tentar a los hombres cobra fuerza en los siglos XVI y XVII, y se desliza en los sermones, la literatura eclesiástica, el pensamiento popular y, como no, en el arte. La exposición El Diablo, tal vez, nos presenta una interesante selección de obras que reflejan esta idea.

Todas las actividades organizadas en torno a esta celebración son gratuitas, con entrada libre hasta completar aforo. En el caso de las visitas temáticas, se requiere de inscripción previa.

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