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Firma con su apodo “rubeus” forma latina de bermejo, pelirrojo

El Museo del Prado rinde homenaje con una importante exposición a la figura y obra de Bartolomé de Cárdenas, alias el Bermejo (h. 1440-h. 1501), uno de los pintores más sugerentes y atractivos del siglo XV. La muestra cuenta con 48 obras procedentes de las colecciones de más de 25 prestadores, se exhibe hasta el 27 de enero de 2019 en el Museo del Prado y, con pequeñas variaciones, desde el 14 de febrero hasta el 19 de mayo de 2019 en el Museu Nacional d’Art Catalunya.

El trabajo del cordobés Bartolomé Bermejo se fundamenta en el uso de las potencialidades pictóricas de la entonces novedosa técnica del óleo. A partir de esta premisa supo desarrollar un personal lenguaje de signo realista, especialmente atento a los efectos ilusionistas pero también a la definición de espectaculares gamas cromáticas. Su principal referente fue la pintura flamenca, la escuela inaugurada por Jan van Eyck y Rogier van der Weyden que, en la segunda mitad del siglo XV, había conquistado toda Europa, incluida Italia. Aunque se ha especulado con que Bermejo pudo formarse en los talleres septentrionales, es más posible que su aprendizaje tuviera lugar en la cosmopolita Valencia del segundo tercio del siglo XV.

Tras su muerte a comienzos del siglo XVI la fama de Bermejo se apagó. Con el paso del tiempo, muchas de sus obras fueron arrinconadas en sacristías y desvanes o, sencillamente, se perdieron. Para la recuperación de su memoria hubo que esperar hasta finales del siglo XIX e inicios del XX, cuando la pintura medieval concitó un acentuado interés entre los especialistas y coleccionistas internacionales. De hecho, aunque su nombre ya era conocido a mediados del Ochocientos gracias a la inscripción en la Piedad Desplà, su auténtico redescubrimiento tuvo lugar entre 1905 y 1907, cuando se estableció una conexión estilística entre la tabla barcelonesa y tres piezas emblemáticas: el San Miguel de Tous, la tabla central del retablo de Santa Engracia y el tríptico de Acqui.

En los años siguientes el estudio de su obra y la elaboración de su catálogo pasaron a ser el objetivo central de un buen número de estudiosos, encabezados por el historiador valenciano Elías Tormo; pero también dio pie a la aparición de las primeras copias y falsificaciones de sus obras. Toda una prueba de que Bermejo había pasado a ser reconocido como uno de los mejores pintores del siglo XV. La Fundación Cajasur posee una obra donde aparece en el lateral izquierdo inferior la leyenda de Edmond Dyer (Copia de Bartolomé Bermejo), el óleo sobre tabla, 182,5 x 82 cm, 1926, se conserva en el Palacio de Viana, Cordoba.

San Miguel triunfante sobre el demonio con el domante Antonio Joan, 1468, es la primera obra documentada de Bermejo que ha permitido reconstruir la carrera del maestro. La importante obra maestra, según se señala en el catálogo Bartolomé Bermejo, a través de un documento donde se refleja el pago de un anticipo por el cuadro fechado el 5 de febrero de 1468 se deduce que el pintor residió en Valencia como el donante Antonio Joan, caballero valenciano y señor de Tous. La historia del seguimiento de la tabla se relata en el catálogo de forma muy precisa, dejando las pequeñas lagunas que se producen a lo largo de la realización y posterior localización de la obra. En principio es casi seguro que estaba pensada para ocupar el centro de un retablo dedicado a san Miguel en la homónima iglesia parroquial de Tous, Valencia.

Es el ejemplo más significativo de la pintura española del siglo XV que existe en el Reino Unido, recordemos que en la National Gallery  se puede ver entre la colección de pintura española considerada como obra maestra “San Miguel triunfante sobre el demonio” de Bartolomé Bermejo, 1468, esta obra fue adquirida en una compra privada realizada gracias a la aportación economica de American Friends de la National Gallery, por mediación de Mr J.Paul Getty Jr’s Endowment Fund,1995. La pintura fue en su momento el panel central del retablo de la iglesia de San Miguel en Tous, una localidad cercana a la ciudad de Valencia.

En la época en la que se pintó la obra, la figura del Arcángel San Miguel estaba asociada a la Reconquista que se llevó a cabo para expulsar a los musulmanes, ya que el Arcángel aparece en las Escrituras hebreas como guerrero protector del “pueblo elegido”. La obra se encontraba en Inglaterra desde 1899 y la compraron a los descendientes del coleccionista sir Julius Wernher (1850-1912).

Bartolomé Bermejo. Bartolomé de Cárdenas, alias el Bermejo (h. 1445-h. 1501), es uno de los pintores más fascinantes del siglo XV. Nacido en tierras cordobesas, es muy posible que su condición de judeoconverso le encaminara a una vida itinerante que, cuando menos, le llevó a residir en Valencia, Daroca, Zaragoza y, finalmente, Barcelona. Para sortear las limitaciones gremiales de la época, a menudo se asoció con maestros locales mucho menos cualificados. Pese a ello, la orgullosa utilización de su alias, el Bermejo, con el que firmó de manera particular algunas de sus obras más innovadoras, certifica que nos hallamos ante un pintor con una personalidad acusada, probablemente muy consciente y seguro de sus habilidades.

Imagen San Miguel Arcángel Edmond Dyer (Copia de Bartolomé Bermejo) Óleo sobre tabla, 182,5 x 82 cm 1926 Córdoba, Palacio de Viana, Fundación Cajasur / Saint Michael Edmond Dyer Oil on panel, 182.5 x 82 cm 1926 Córdoba, Palacio de Viana, Fundación Cajasur

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