Brassaï fue uno de los miembros más destacados del conjunto de fotógrafos europeos y americanos cuyo trabajo, desarrollado a partir del período de entreguerras, recuperó la concepción de la fotografía como medio creativo. Su fascinación por París, por su luz y su vida cotidiana, hicieron célebres sus fotografías. Hasta el 2 de septiembre en la Sala Recoletos de Madrid.

La exposición Brassaï, que propone un profundo recorrido por la trayectoria de este famoso fotógrafo nacido en Brassó, (Transilvania, Rumania), que durante el período de entreguerras, enriqueció enormemente el potencial de la fotografía como forma de expresión artística.

Esta exposición, comisariada por Peter Galassi, conservador jefe del Departamento de Fotografía del Museo de Arte Moderno de Nueva York desde 1991 a 2011, es la primera retrospectiva de Brassaï organizada desde el año 2000 (Centro Pompidou) y la primera que tiene lugar en España desde 1993.

La muestra cuenta con el préstamo excepcional del Estate Brassaï Succession (París) y con otros fondos procedentes de algunas de las más importantes instituciones y colecciones particulares de origen norteamericano y europeo, The Art Institute of Chicago, The Museum of Fine Arts (Houston), The Metropolitan Museum of Art (Nueva York), The Museum of Modern Art (Nueva York), el Musée National d’art moderne-Centre Pompidou (París), The Philadelphia Museum of Art, The San Francisco Museum of Modern Art, David Dechman y Michel Mercure, ISelf Collection (Londres), y Nicholas y Susan Pritzker.

Organizada en 12 secciones temáticas, está compuesta por más de 200 piezas (fotografías de época, varios dibujos, una escultura y material documental). Las dos secciones, dedicadas al París de los años treinta, son las grandes protagonistas.

Brassaï (pseudónimo de Gyulá Halász, 1899 – 1984) se trasladó a París en 1924 para dedicarse a la pintura, tras estudiar arte en Budapest y en Berlín. Pero muy pronto encontró una fuente de ingresos estable en la venta de artículos, caricaturas y fotografías a periódicos y otros medios ilustrados, y dejó a un lado el dibujo y la pintura, disciplinas por las que, no obstante, seguiría sintiendo una gran devoción y que iría retomando a lo largo de su vida.

La ciudad de París se convirtió en el tema principal de su trabajo: su día a día, y especialmente su apariencia y su vitalidad nocturnas. Su extraordinario tratamiento de la luz y la sutilidad de los detalles capturados en sus imágenes le hicieron célebre; con estas herramientas, Brassaï logró instantáneas que se convertirían en iconos culturales, símbolos de una época y testimonios de su irresistible fascinación por la capital francesa.

Su obra alcanzó enseguida un incuestionable reconocimiento en los círculos de la fotografía artística, aunque también en la industria turística y los circuitos fotográficos comerciales.

El 12 de junio de 1940, dos días antes de que el ejército alemán entrara en París, Brassaï abandonó la ciudad. Pero regresó en octubre y permaneció allí durante el resto de la ocupación. El hecho de negarse a colaborar con los alemanes, le impidió fotografiar abiertamente, así que el encargo de Picasso de fotografiar sus esculturas se convirtió en su única fuente de ingresos. Además, y tras un paréntesis que había durado veinte años, Brassaï volvió a dibujar y a esculpir, y empezó a explorar su notable talento como escritor.

A partir de 1945, gracias a los numerosos encargos de la revista norteamericana Harper’s Bazaar, volvió a dedicar parte de su tiempo a la fotografía y empezó a viajar regularmente, Edimburgo, España, Marruecos, Italia, Grecia, Turquía, son algunos de los lugares que visitó durante estos años.

A principios de la década de 1950 Brassaï ya era un fotógrafo plenamente reconocido. En 1955, el Art Institute of Chicago acogió la primera de sus exposiciones individuales en un museo estadounidense, que después itineraría por otras ciudades norteamericanas. Un año después, el MOMA de Nueva York inauguró Language of the Wall. Parisian Graffiti Photographed by Brassaï.

Su trabajo fue reconocido como una de las piedras angulares de la nueva corriente fotográfica, surgida entre las dos guerras mundiales. Descubriendo el potencial de las escenas cotidianas y recuperando la concepción de la fotografía como medio creativo, generador de imágenes de una fuerte evocación poética y visual que trascendía su carácter meramente documental.

Alejados de la emulación de las artes tradicionales propias de la fotografía de principios de siglo, estos artistas pusieron de relieve el potencial artístico de la disciplina. Cuando esta tradición empezó a ser celebrada en los años setenta, el trabajo de Brassaï fue reconocido como uno de sus grandes referentes, convirtiéndose en figura fundamental de la historia de la fotografía del siglo XX.

Tras su paso por Barcelona y Madrid se expondrá en el San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA), del 17 de noviembre de 2018 al 17 de febrero de 2019.

En la presentación de la muestra han participado el comisario de la exposición, Peter Galassi, y el director de Cultura de Fundación MAPFRE, Pablo Jiménez Burillo.

Hasta el 2 de septiembre en la Sala Recoletos de Madrid.

Dirección: Paseo de Recoletos, 23, 28004 Madrid

Fotos:

Brassaï
Montmartre. 1930-31
29.8 x 39.6 cm
[Paris de jour 472.C]
Estate Brassaï Succession, Paris © Estate Brassaï Succession, Paris

Brassaï
Nu a la banyera
Desnudo en la bañera
Nude in the Bathtub. 1938
23.5 x 17.3 cm
[Nu 199]
Estate Brassaï Succession, Paris © Estate Brassaï Succession, Paris

Brassaï
Vista per sota del Pont Royal cap al Pont de Solférino
Vista desde el Pont Royal hacia el Pont Solférino
View through the pont Royal toward the pont Solférino
c. 1933
40.1 x 51 cm
[Nuit 53]
Estate Brassaï Succession, Paris
© Estate Brassaï Succession, Paris

Brassaï
Nova Orleans
Nueva Orleans
New Orleans. 1957
35.9 x 29.4 cm
[Amérique 451]
Estate Brassaï Succession, Paris © Estate Brassaï Succession, Paris