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Dos exposiciones que rescatan capítulos fundamentales en la historia del arte madrileño

05 julio, 2017 | Por | Categoría: Actualidad, Centro de Arte, Exposiciones, Museos | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

El CA2M Centro de Arte Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid ha inaugurado dos nuevas muestras: Miguel Trillo. Doble exposición, comisariada por Juan Albarrán, que se podrá visitar hasta el 22 de octubre; y Allan Kaprow. Comfort Zones. Junio 1975, comisariada por Elena Fernández Manrique, que se podrá ver hasta el 15 de octubre.

La directora general de Promoción Cultural, María Pardo, ha sido la encargada de inaugurar ambas exposiciones, que rescatan dos capítulos fundamentales en la historia del arte madrileño por su contribución a la innovación en el campo de la creación contemporánea.

Miguel Trillo. Doble exposición es una reconstrucción de las dos primeras muestras individuales de Miguel Trillo (Jimena de la Frontera, Cádiz, 1953): PopPurri. Dos años de música pop en Madrid en la Galería Ovidio en 1982 y Fotocopias. Madrid-London en la Sala Amadís en 1983. Ambas reconstruyen los espacios expositivos tal y como fueron entonces.
Los displays -los recursos para la presentación de sus fotos- que utilizó en ambos espacios se alejaban de manera consciente de los modos más convencionales en que la fotografía se exponía a principios de los años ochenta. Esta muestra recontextualiza el desarrollo del trabajo de Trillo en la cultura fotográfica madrileña, que experimentaba importantes transformaciones entre mediados de los setenta y mediados de los ochenta, periodo en que el fotógrafo sentó los cimientos de su proyecto artístico.

En 1978, Miguel Trillo tomó la primera de una larga serie de fotografías de grupos tocando en directo para retratar esa eclosión de culturas juveniles que proliferaban en el Madrid de principios de los ochenta, cuando comenzaba a producirse una diversificación de las estéticas musicales que parecían superar las anteriores modas y actitudes hippie-folk.

Esas imágenes iban a constituir los cimientos de su obra y los expondría en la galería Ovidio en 1982, sin marco ni cristal, adheridas a paneles de madera pintados de colores pastel y con música sonando de fondo, con un carácter desenfadado, casi «pop».

Pocos meses más tarde, en junio de 1983, Trillo expuso por primera vez las fotografías de jóvenes que había tomado durante los tres años anteriores en Madrid y Londres. Las imágenes que se mostraron en la Sala Amadís eran fotocopias en color de las fotografías positivadas a partir de diapositivas. El valor artístico de su trabajo no residía ya en la obra original o la tirada limitada, ni en la pericia técnica del fotógrafo durante el proceso de revelado, ni siquiera en la calidad de la imagen o en el acabado profesional del montaje. Utilizó una tecnología tan novedosa como pobre y accesible —más low que high-tech—, que conectaba con el espíritu do it yourself y resultaba familiar para los protagonistas de las tomas y su posible público.

Allan Kaprow: Comfort Zones. Junio 1975

La exposición Comfort Zones. Junio 1975 rescata el hapenning que Allan Kaprow realizó en 1975 en la Galería Vandrés de Madrid, un capítulo fundamental de la historia de las galerías madrileñas, y que contribuyó a la normalización de la innovación en el campo del arte contemporáneo. La exposición reconstruye, a partir de esta anécdota aparentemente menor, la historia del riesgo y la sincronización internacional del mercado del arte español, en un tiempo sociopolítico convulso marcado por el ocaso del franquismo.

En 1975, Fernando Vijande, de la Galería Vandrés, invitó al estadounidense Allan Kaprow a desarrollar un happening en la galería. De esa propuesta nace Comfort Zones, que se realizó los días 10 y 11 del mes de junio. El acto consistió en ocho protocolos para parejas, mostrados en un momento en el que la expresión de la intimidad todavía permanecía coartada por un régimen autoritario. Los factores temporal y espacial jugaban un papel determinante en la acción: la palabra clave now (ahora), pronunciada alternativamente por cada uno de los miembros de la pareja en distintas situaciones y escenarios, establecía el momento donde cada uno alcanzaba esa zona de confort.

El material inédito de archivo de la época articula la exposición: algunas proyecciones y audios, los activity booklets (cuadernos de actividad) reunidos en aquella muestra y la maqueta original del cuaderno que acompañó a Comfort Zones, con las indicaciones del artista y sus fotografías originales –reeditado en facsímil para esta ocasión–. A este material se añaden algunos activity booklets presentes en el archivo de la Galería Vandrés: libros de instrucciones con los que acompañaban sus happenings los performers, siempre en la idea que empieza a arraigar en los años setenta –con figuras como Joseph Beuys− de que el artista se disuelve en el público, así como vídeos que documentan sus acciones. Todos estos materiales constituyen la base de trabajo para una serie de reinvenciones del happening que serán interpretadas en presente a lo largo del último mes de la muestra. Se puede ampliar más información de cada una de las exposiciones en la web del centro www.ca2m.org.

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