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El inconformismo y el misticismo de William Blake en el Caixaforum Madrid

02 julio, 2012 | Por | Categoría: Noticia destacada | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Grabador, pintor, poeta. Paradigma del artista integral, William Blake (Londres, 1757-1827), incomprendido y rechazado por el público de su época, ocupa un lugar incuestionable en la historia de la cultura occidental por su original y visionaria concepción del arte, enfrentada a los dogmatismos sociales, religiosos y académicos.

El Caixaforum de Madrid dedica ahora una exposición a este artista marcado por el inconformismo y el misticismo en su obra. A través de sus grabados, pinturas y textos, Blake interpretó los grandes acontecimientos políticos y sociales de su época cuestionando el statu quo, un inconformismo que derivó en la búsqueda de nuevas técnicas artísticas que le permitieran reflejar sus inquietudes y que le alejaron de las convenciones neoclásicas, asociadas a los valores de la Ilustración.

Su obra es también inseparable de las visiones que acompañaron al artista a lo largo de toda su vida y que le sirvieron de constante fuente de inspiración. A partir de estas, Blake creó un imaginario único que transporta al visitante a un reino mítico donde las fuerzas del bien y del mal colisionan entre sí en eterno conflicto.

Su influencia en el arte británico
William Blake (1757-1827).Visiones en el arte británico, organizada por la Tate Britain y producida por la Obra Social ”la Caixa”, propone al visitante un acercamiento inédito a la obra del artista y a su influencia en el arte británico posterior. Formada por más de 100 piezas, 70 de ellas del propio Blake y las 30 restantes de otros destacados artistas ingleses influenciados por su legado, es la primera muestra centrada en esta figura imprescindible que se organiza en España desde 1996.

Pese a su pronta iniciación en el dibujo y su relativo éxito inicial a través de los grabados, las inconformistas teorías de William Blake sobre el arte y sus revolucionarias ideas sobre el mundo no fueron comprendidas hasta mucho tiempo después de su muerte. Pero el que fuera rechazado y condenado por el público de su época es hoy unánimemente reconocido como un artista integral (grabador, pintor y poeta) que, trascendiendo las convenciones neoclásicas del momento, abrió la puerta a una concepción del arte no supeditada a dogmatismos sociales, religiosos y académicos.

Búsquedas de nuevas técnicas
Por un lado, Blake se enfrentó al statu quo y plasmó en distintos soportes su particular interpretación de los grandes acontecimientos políticos y sociales de su época. Fue un librepensador, independiente y radical, cuyas creaciones reflejan debates morales y problemas sociales de su época. Este inconformismo derivó también en la búsqueda de nuevas técnicas artísticas que le permitieran reflejar sus inquietudes y que le alejaron de las convenciones del arte neoclásico asociadas a los valores de la Ilustración. Para obtener el efecto deseado en las líneas y el color, Blake diseña técnicas propias, a la vez que rechaza rotundamente algunos procedimientos imperantes.

Los grabados en color son una de sus creaciones más conocidas. En estas grandes piezas, Blake experimentó nuevos temas, técnicas y materiales. Son sus obras de mayor formato y están inspiradas en temas tan variados como la Biblia, Shakespeare, la historia moderna y las mitologías personales del artista.

Uno de los rasgos más característicos de Blake es la forma de representar el cuerpo humano. A su modo de ver, esta representación debía construirse desde la visión interna y no desde la observación de la naturaleza. Tomando como modelo el arte gótico y la pintura de Miguel Ángel, el cuerpo debía expresar valores y estados espirituales. En sus obras, el trazo y la silueta resultan fundamentales, por encima del efecto y el color. Esta elección no responde únicamente a una preferencia estética: es un imperativo moral.

Libros iluminados
Los libros iluminados o miniados, impresos entre 1788 y 1806, marcan el periodo más prolífico de la obra de Blake y son testimonio de su audaz experimentación técnica y conceptual. Sus imágenes no deben ser entendidas únicamente como ilustraciones que adornan el texto, sino como un importante elemento que lo amplía y complementa.

Los primeros artistas que acusaron la influencia de Blake fueron los miembros del grupo Los Antiguos, jóvenes pintores, algunos de ellos apenas salidos de la academia, que veían a Blake como un sabio, un ermitaño que les indicaba el camino a seguir. Conocieron a Blake a través de John Linnell y se sintieron profundamente atraídos por la miniaturización y el aspecto visionario de su pintura.

John Linnel: su mecenas
Linnell, joven artista, encargó a Blake, cuando este ya tenía 61 años, los dibujos para el Libro de Job y las acuarelas de la Divina Comedia de Dante. Además, compró la mayor parte de sus escritos publicados. La amistad y la colaboración entre ambos duró los últimos diez años de la vida de Blake. El legado de Linnell fue el puente que conectó su obra con las generaciones posteriores.

La exposición se completa con obras de pintores ingleses de las primeras décadas del siglo XX, que recuperaron temas y formas del Romanticismo. Piezas de Cecil Collins, John Piper, Graham Sutherland o Ceri Richards demuestran la importancia de Blake en el arte inglés.

William Blake (1757-1827). Visiones en el arte británico
Del 4 de julio al 21 de octubre
CaixaForum Madrid
De lunes a domingo, de 10.00 a 20.00 horas
Entrada gratuita

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