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DOMO, la técnica española detrás de la cúpula del Edificio Museo del Centro Cultural Niemeyer en Avilés

La firma madrileña, única de sus características, es capaz de construir cúpulas de gran tamaño en hormigón armado, trabajando desde el interior y en poco más de dos meses

Con 20 años de historia y más de 30 construcciones, DOMO colaborará con Niemeyer en sus próximos proyectos internacionales

Óscar Niemeyer no se lo creyó. En su estudio algo no cuadraba: una empresa de ingeniería española llamada Estructuras DOMO se comprometía a levantar la cúpula del Centro Cultural Niemeyer en Avilés, de 55 metros de diámetro y 18 de alto, en apenas dos meses y trabajando únicamente desde el interior de la construcción. Tras diversas visitas a la sede madrileña de DOMO, su técnica constructiva convenció a los responsables de proyecto y al propio arquitecto brasileño, galardonado con el premio Pritzker y el premio Príncipe de Asturias de las Artes.

DOMO cumplió lo prometido, reduciendo sensiblemente el plazo de ejecución convencional y ahorrando importantes costes de ejecución.

Este es el final de la historia del primer edificio construido para el Centro Cultural, pensado para albergar un museo, y que será inaugurado el próximo 26 de marzo. Sin embargo, también es el principio de una nueva aventura: DOMO estará en el próximo diseño de Niemeyer, el Puerto de la Música de Rosario (Argentina), entre otros proyectos arquitectónicos y de ingeniería industrial.

Este sistema constructivo se vio por primera vez en España en 1992, después de haber probado su eficacia en Estados Unidos. En 1995, gracias al impulso de sus directores, DOMO comenzó a trabajar con esta técnica en proyectos de relevancia, fundamentalmente vinculados a la industria del cemento. La experiencia logró que perfeccionaran el proceso hasta el punto de convertirse en la única empresa a nivel mundial capaz de encargarse del diseño, ingeniería y construcción al mismo tiempo. Su única competencia, actualmente, es una empresa radicada en EE.UU.

Con los años, DOMO ha consolidado un servicio constructivo aplicable para cualquier edificación que requiera una gran luz: desde almacenes industriales o bodegas hasta proyectos arquitectónicos de gran formato, como museos o auditorios.

Construcción desde el interior
La particular técnica de DOMO es incluso más sorprendente que el corto espacio de tiempo que se requiere para montar una cúpula. La construcción comienza con un producto textil: una tela presurizada de PVC de gran resistencia que ocupa todo el perímetro de la construcción. Una vez anclada la estructura de cimentación, se insufla aire en su interior mediante equipos mecánicos hasta lograr que la membrana adquiera la geometría final de la cúpula.

Sólo resta trabajar con el hormigón. Siempre desde el interior de la construcción y gracias a un proceso continuo y evolutivo, se disponen en diferentes fases las capas de hormigón. El trabajo se realiza mediante la técnica de proyección y armaduras de acero hasta alcanzar los espesores requeridos.

El exterior puede quedar recubierto por el PVC, disponible en una amplia gama de colores, o en un acabado de hormigón, una vez removida la membrana.

Con este procedimiento disminuye el impacto ambiental de la obra: al trabajar siempre desde el interior se reduce la contaminación acústica y la emisión de polvo a la atmósfera.

Una construcción rápida que genera, además, una cantidad mínima de residuos en el entorno de la obra.

Ventajas
El sistema es rápido, sencillo y ahorra costes, lo que convierte a estructuras DOMO en una solución competitiva con los sistemas convencionales. La singularidad de DOMO no acaba aquí: la membrana de poliuretano y demás materiales que se incorporan en el proceso de construcción, garantiza impermeabilidad y supone un buen aislante térmico y acústico.

Resultan estructuras con una gran estabilidad y resistencia a los fenómenos de alta agresividad. Estas propiedades han convertido a DOMO en una solución adecuada para silos donde almacenar materiales o productos a altas o bajas temperaturas. A lo largo de sus 20 años de trayectoria profesional, la empresa ha construido una treintena de instalaciones de este tipo para almacenar clincker, el principal componente del cemento, agua y cereales, entre otros productos.

Junto a esta vertiente industrial, las estructuras DOMO han empezado su camino en el sector de la arquitectura de la mano de Niemeyer. Su superficie de doble curvatura tiene un comportamiento óptimo frente a cargas puntuales y distribuidas, por lo que no simplifica la tipología de cimentación que se requiera. Además, la estructura permite que se abran huecos en cualquier punto de la bóveda con la geometría que se precise. El sistema también maximiza el aprovechamiento del espacio interior y permite construcciones en gran formato, con cúpulas que pueden superar los 120 metros de diámetro. La técnica DOMO admite su ubicación bajo tierra o sobre una superficie ya construida, por ejemplo para cubrir un auditorio o una plaza de toros.

Quizá, arquitecto y técnica constructiva estaban condenados a encontrarse. Como asegura el propio Niemeyer: “No es la línea recta la que me atrae, dura, inflexible, creada por elhombre. La que me atrae es la curva libre y sensual. La curva que encuentro en las montañas de mi país, en la sinuosidad de sus ríos, en las nubes del cielo y en las olas del mar. De curvas está hecho el universo, el universo curvo de Einstein”.

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