Compartir

Los collages líricos y las esculturas policromáticas del famoso pintor expresionista abstracto, Esteban Vicente, se exponen conjuntamente por primera vez en la Grey Art Gallery de la New York University. Cuando se cumple el décimo aniversario de la muerte del artista (2001), se examina la trayectoria artística con una exposición que comprende 60 obras en papel y 20 esculturas de pequeño formato procedentes de colecciones públicas y privadas de España y Estados Unidos. Tras su presentación en Nueva York, la exposición viajará al Meadows Museum de la Southern Methodist University de Dallas, y concluirá su itinerancia en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente en Segovia, España.

Esteban Vicente fue el único pintor nacido en España que formó parte integral de la primera generación de artistas expresionistas abstractos de Nueva York. Su dedicación al collage, así como su visión considerada y meditada de esta técnica, lo diferencian de la mayoría de sus colegas de la New York School. En efecto, los collages de Vicente suponían la mitad de la producción anual de sus obras. Como observa Lynn Gumpert, directora de la Grey Art Gallery y co-comisaria de la muestra, “Vicente empezó haciendo collages, que denominaba ‘improvisaciones concretas’, en 1949 y siguió realizándolos a lo largo de su larga carrera hasta su muerte más de cinco décadas después. Este medio le ofrecía una alternativa, pero también, y no es menos importante, un medio para experimentar con colores, texturas y formas que constituyen el núcleo de su pintura”.

Vicente también realizó pequeñas esculturas, que denominaba “toys” o ‘divertimientos’ y que improvisaba a partir de trozos de madera sobrantes y desechos esparcidos por su estudio. Estas esculturas, que no estaban concebidas para ser mostradas al público, son fruto de improvisaciones reflexivas y sin embargo desenfadadas. Emanan un sentido de la inmediatez y del capricho, dando testimonio de la capacidad del artista para trasladar los logros formales desarrollados en sus cuadros y collages a un medio tridimensional. “Los divertimientos de Vicente abarcan desde exploraciones no figurativas de color, textura, planos y volumen hasta figuras inteligentemente improvisadas con claras alusiones a formas humanas y animales. La ausencia intencionada de acabado y su naturaleza improvisada remiten a proyectos similares de artistas como Alexander Calder y Joaquín Torres-García”, señala Edward J. Sullivan, co-comisario de la exposición y titular de la cátedra Helen Gould Sheppard de Historia del Arte en la New York University.

Nacido en Turégano, España, en 1903, Vicente llegó a Nueva York en 1936 y ya en 1950 participaba activamente en el mundo del arte del Downtown de Nueva York. Alquiló un estudio en 88 East Tenth Street (compartiendo una planta, durante algún tiempo, con Willem de Kooning), se convirtió en miembro con derecho de voto de The Club y participó en la histórica exposición Talent 1950 de Meyer Schapiro y Clement Greenberg, en la Samuel Kootz Gallery. Un año después, ayudó en la organización de la histórica muestra 9th Street, y varios de sus cuadros aparecieron en el texto fundacional de la New York School, escrito por Thomas B. Hess, Abstract Painting: Background and American Phase. A medida que su pintura empezó a atraer la atención de la crítica y del público, Vicente también emprendió lo que se convertiría en una larga carrera docente de éxito. Aceptó nombramientos de corta y larga duración en universidades y escuelas de arte en todo Estados Unidos, incluyendo, entre otras instituciones, la University of California, Berkeley; Black Mountain College; Yale University; Princeton University; New York University; y New York Studio School. Vicente, al que sus antiguos alumnos describen como generoso y de pensamiento flexible, abordaba la pedagogía como un diálogo abierto que beneficiaba tanto al profesor como al estudiante. “La enseñanza fue un componente inherente al proceso creativo de Vicente”, observa el Profesor Sullivan, “y el contacto continuado con jóvenes talentos alimentaba claramente su imaginación y su estética”.

Vicente produjo sus primeros collages durante su residencia en la University of California, Berkeley, en 1949. Inicialmente, empleaba tiras recortadas de anuncios del periódico, partiendo así de una tradición modernista que se inicia con los collages cubistas de Georges Braque, Juan Gris y Pablo Picasso, y se extiende al movimiento Dada y al surrealismo. Sin embargo, a diferencia de muchos de sus predecesores, Vicente pronto abandonó el uso de materiales encontrados en sus collages. Normalmente componía sus obras arrancando o recortando papel para bellas artes pintado a mano y disponiendo las piezas en soportes de papel o cartón. Las combinaciones resultantes ofrecen ricas interacciones de textura y color, al fundirse los materiales visualmente y, en ocasiones, resultar prácticamente indistinguibles uno de otro. “Creando, combinando y construyendo sus collages, Vicente encontró una libertad para modelar una realidad totalmente separada de la mimesis”, señala Ana Martínez de Aguilar, directora del Museo Esteban Vicente y tercer miembro del equipo de comisarios.

No es sorprendente que muchos de los primeros collages de Vicente transmitan las señas de identidad de la pintura expresionista abstracta. La abigarrada dispersión de líneas y tiras de papel que forman sus primeros collages de principios de los años cincuenta, por ejemplo, recuerdan a las composiciones pintadas espontáneamente de muchos de sus contemporáneos, como Jackson Pollock y de Kooning. A partir de mediados de los años cincuenta, Vicente empezó a componer collages a partir de formas planas y rectangulares que afirman con énfasis el carácter bidimensional de las obras, un efecto que Greenberg elogia como el máximo logro del collage modernista y la pintura abstracta. Al mismo tiempo, los bloques de color de Vicente crean una sensación de profundidad con tonos más claros que parece proyectarse y matices más oscuros que se alejan. De este modo, sus obras son complementos convincentes de la pintura de Hans Hofmann y su famosa teoría del color “push and pull”.

En collages posteriores, Vicente se inspiró en la belleza natural de su entorno. Los tonos oliva y marrón en The Garden, 1965, hacen alusión a los años que pasó en Bridgehampton, Long Island, donde compró una casa de labranza en 1964. De forma similar, otros collages de esa década presentan colores brillantes y formas evocadoras que remiten a la flora característica y la topografía de Hawai, donde realizó una residencia de un año en la Honolulu Academy of Arts. En su conjunto, los collages de Vicente revelan tanto sus interacciones con las muy polémicas innovaciones artísticas que se desarrollaban en el vibrante mundo del arte de Nueva York de mediados del siglo XX, y las profundas reflexiones personales del artista sobre la naturaleza de la abstracción.

Las primeras incursiones de Vicente en la pintura y, posteriormente, en el collage, se produjeron después de los años en que estudió escultura en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Tentado por las posibilidades del color, Vicente trasladó pronto su interés a la pintura, pero volvió, sin embargo, a las tres dimensiones, de pequeño tamaño, en los años sesenta. Realizados entre 1968 y finales de los años noventa, la mayoría de los divertimientos de Vicente, que con frecuencia no superan los 30 cm de altura, son coloridos collages tridimensionales en madera. Como ha observado Elizabeth Frank, escritora y amiga del artista, Vicente dedicaba una parte importante del tiempo que pasaba en el estudio a la fabricación de estos divertimientos, que le permitían llevar a cabo una experiencia práctica con el color y la superficie. Aunque varias de sus esculturas se expusieron al público por primera vez en 1995, Improvisaciones concretas es la primera muestra en un museo que presenta conjuntamente estos experimentos lúdicos con los collages del artista.

La Grey Art Gallery es el museo de bellas artes de la New York University y está situada en el histórico Washington Square Park, en el Greenwich Village de Nueva York. Ofrece a la comunidad universitaria y al público en general una serie dinámica de exposiciones comprometidas y que incitan a la reflexión, completándolas con programas públicos. Haciendo hincapié en la experimentación y en la interpretación y centrándose en la exploración del arte en sus contextos históricos, culturales y sociales, la Grey Art Gallery hace las veces de laboratorio-museo para explorar el entorno artístico.  Las exposiciones organizadas por la Grey Art Gallery han abarcado todas las artes visuales: pintura, escultura, dibujo y grabado, fotografía, arquitectura y artes decorativas, video, cine y performance. Además de producir sus propias exposiciones, que con frecuencia viajan a otros museos de Estados Unidos y del extranjero, la Grey Art Gallery acoge muestras itinerantes que, de lo contrario, no podrían verse en Nueva York y produce publicaciones académicas que se distribuyen en todo el mundo.

Datos de interés:
Esteban Vicente
Desde el 1o de enero de 2011
Grey Art Gallery, New York University

100 Washington Square East, New York, NY 10003
Tel.: (+1) 212 998 -6780, Fax: (212/995-4024
http://www.nyu.edu/greyart

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here