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Ciria en el CBA. La ansiedad expresada en forma de abstracción

14 noviembre, 2010 | Por | Categoría: Actualidad, Exposiciones, Fundaciones | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Las obras que se exponen corresponden a las series Dear Daddy (Querido papá), Desde el odio, Máscaras Schandemaske y Rorschach Heads III (Cabezas Rorschach III). Todas ellas se agrupan bajo dos grandes epígrafes: Heads (Cabezas) y Grids (cuadrículas).

Esa especie de bipolaridad de la muestra, es, si uno atiende a los críticos y, sobre todo, al comisario de la muestra, el conocido crítico norteamericano Donals Kuspit, característica de la obra de Ciria. Según Kuspit, el trabajo del pintor español ha buscado siempre encontrar una síntesis entre representación y abstracción y, dentro de ésta, entre abstracción geométrica y no geométrica. Así, su obra se sitúa en dos de las encrucijadas fundamentales de los debates estéticos del siglo XX.

Pero, aparte de esta contextualización artística, la pintura de Ciria es, sobre todo, una expresión de la(s) ansiedad(es) que corroen al hombre moderno. No es un tema, en absluto, nuevo. Tal vez se podría decir que es el tema del arte de los siglos XX y XXI. La capacidad de Ciria de integrar en torno a ese tema las influencias más diversas hace que los críticos encuentren en su pintura ecos de los impresionistas Monet y Manet, del expresionismo de Munch y de las abstracciones de Malevich y Kandinsky.

Esa ansiedad se expresa de diversas formas en las distintas series que contribuyen a la exposición. En la serie Dear Daddy, tal vez la única ajena a la bipolaridad cabezascuadrículas, la figura paterna es atacada por nubes de furiosos trazos de rojo neurótico. El díptico Desde el odio responde a uno de los tipos de cuadro más característico de la obra de Ciria. Son aquellos en los que el autor hace explotar, sobre un fondo de cuadrículas, furiosas manchas-gestos de color que recuerdan pequeños universos, no se sabe bien si en formación o en trance de explotar o implosionar.

Para Kuspit, este tipo de cuadros tiene un claro contenido sexual: “el módulo geométrico contiene la eyaculación gestual y adopta el papel femenino en una relación erótica”. En la misma línea cuadriculada se inscribe la serie Memoria abstracta.

La serie Máscaras Schandemaske es una especie de transacción entre las cuadrículas y las cabezas. Son pinturas hechas a base de manchas-gestos igual de intensos, pero contenidos en la única cuadrícula de la totalidad del cuadro.

La obra tomada de la tercera entrega de la serie Cabezas Roschach proporciona sin duda el contenido más decididamente expresionista (sin dejar de lado la abstracción y haciéndose así evidente esa aspiración a la síntesis entre abstracción y figuración a la que aluden los críticos y expertos en la obra de Ciria).

El título de estas series, a cuya tercera entrega ha dedicado Ciria una buena parte de su trabajo durante este año y el pasado, viene del test psicológico de Rorschach, en el que un conjunto de diez manchas de tinta simétrica, de diferentes colores y formas, son sometidos a la interpretación de una persona para obtener datos sobre sus procesos mentales inconscientes.

Ciria comenzó a elaborar la primera serie de Cabezas Rorschach en el año 2000. Desde entonces, estos retratos (o no-retratos, según se mire), conformados por numerosos fragmentos de forma y color extraordinariamente variables, se han transformado en un motivo recurrente de su trabajo.

Kuspit habla de ellos con extraordinario fervor: “la figura parece estar desintegrándose en fragmentos abstractos, cada uno con su propia presencia física y una fluidez frozada. La figura emerge del flujo de elementos abstractos, sosteniéndose con ansiedad por un instante mágico para luego volver a hundirse en el flujo abstracto… la cabeza parece perder su anclaje en el ser, transformándose en una expresión abstracta de la ansiedad… un rostro que es como una máscara funeraria, el rostro del no ser. La ansiedad ha triunfado sobre lo humano y sobre la voluntad de ser”.

La necesidad de vencer esa ansiedad mediante la pintura hace de Ciria un artista enormemente prolífico que, aunque reside la mayor parte del tiempo en Nueva York, también tiene un taller abierto en Madrid. Esto, y las grandes dimensiones de sus cuadros, hace una tarea casi imposible exponer la totalidad de su producción. Ni tan siquiera cuando hablamos de la producción de los dos últimos años. Por eso, Ciria, Heads, Grids es tan sólo un sucinto, aunque complejo resumen de su producción. Resumen que se ve ampliado en le magnífico catálogo editado con motivo de la muestra.

Datos de interés:

Comisario: crítico norteamericano Donald Kuspit
Exposición desde el 11 de noviembre al 30 de enero de 2011

Círculo de Bellas Artes de Madrid. Sala Goya (Alcalá,  42.  –  28014 Madrid)
Organizan: CBA y Telefónica

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