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La Corte de Felipe IV

18 abril, 2010 | Por | Categoría: Libros | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

La visión inglesa de un siglo español 

Andrés Merino Thomas 

Espuela de Plata ofrece a disposición de los lectores una cuidada edición de “La Corte de Felipe IV. La decadencia de España” en el año en que se cumple el primer centenario del fallecimiento de su autor. Martin Hume (1843-1910) es para muchos el más importante de los hispanistas británicos. Probablemente no fuera el mejor, ni el que más profundamente penetrase en el alma de lo español, pero su aventura por el pasado de lo que fue la Monarquía de España abrió rutas de notables esfuerzos del que la obra que hoy nos ocupa es una significativa muestra. Su autor había vivido y estudiado en Madrid, y al regresar a casa estudió con pasión las relaciones diplomáticas hispano inglesas durante un reinado paradójico en tantos aspectos. Entre sus obras de madurez contamos con este ensayo, cuya primera edición inglesa apareció en 1907. Con la clara intención de analizar en el entorno político y cortesano que para el historiador marcó el declive del XVII, en el resultado final no pocas de sus páginas parecen más bien agudas pinceladas de un perfil biográfico de Felipe IV, el Rey Planeta, al que ha dedicado un lienzo de desigual calidad.

Hume basa el origen de la decadencia española en la trágica pretensión de la Monarquía española, especialmente en el Reino de Castilla, de continuar cargando, casi un siglo después de la Reforma, con el peso del sostenimiento de la ya imposible unidad de la Cristiandad en Europa. A todo ello asocia la incapacidad personal de un Felipe IV preso de sus propias pasiones y remordimientos personales y un Conde Duque de Olivares al que no alcanzó la fortuna política que sí agració a su coetáneo Richelieu, el cardenal francés que al otro lado de los pirineos no atendía tanto a cuestiones espirituales o respetaba tanto los derechos de reinos integrados en monarquías seculares, sino a pragmatismos políticos. En su obra, como es lógico, dedica amplios capítulos a los contactos dinásticos entre los Austria españoles y los Estuardo, recién llegados al trono en Londres. Son ingeniosas las extensas referencias al viaje, inicialmente de incógnito, que el entonces Príncipe de Gales y futuro Carlos I de Inglaterra realizó a Madrid junto al Duque de Buckingham con la pretensión de pedir la mano de la Infanta María, hermana de Felipe IV. Y con verdadero interés se lee la visión “británica” de cómo Olivares consiguió mantener viva durante la meses la ilusión del joven y toda la Corona inglesa, sin hacer una concesión, porque el matrimonio no era, literal y canónicamente, posible.

El relato de hechos históricos alcanza en ocasiones un grado de detalle verdaderamente notable, aunque la falta de referencias a la fuente en la edición que hoy nos ocupa provoca inquietud, pues no permite distinguir aquellos errores y contradicciones palmarias que Hume cometió en su momento y fueron advertidos claramente.  A fin de cuentas, que se afirme que en una Corte con graves problemas de liquidez, en el propio bautismo de Felipe IV, el 28 de mayo de 1605, alguno de los grandes dignatarios sustrajese “ricos adornos” de los ropajes del neófito cuando éste fue desnudado para recibir las aguas, puede trasladar dudas sobre la veracidad al cronista que aportase tan singular dato. Pero habría sido deseable incluir referencias concretas a legajos que hoy bien conservados en el Archivo General del Palacio Real de Madrid. Sobre todo en acontecimientos menos creíbles para profanos. Son, por ejemplo, aquellos que hacen referencia a las tristes circunstancias que rodearon a los funerales del monarca, en septiembre de 1665. Pásmese el lector al conocer que, como recuerda Hume, fue tal la dejación de funciones palatinas por parte de los nobles encargados de la conducción del féretro (el mismo Duque de Medina de las Torres, máximo responsable, se ausentó y envió a un delegado para coordinar la ceremonia), que hubo enfrentamientos físicos entre el personal al cargo del traslado de los restos del monarca a los Panteones de El Escorial, que llegaron a arrojarse velas. Sic transit… 

 

“La Corte de Felipe IV. La decadencia de España”

Martin Hume

Prólogo de Francisco Núñez Roldán

Sevilla, Espuela de Plata, 421 pág.

ISBN: 978–84–96956–38–4

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