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Alegoría de la Abundancia

11 enero, 2010 | Por | Categoría: Obra escogida | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Mitología y didáctica de la paz

Andrés Merino Thomas

Con motivo del IV Centenario del comienzo de la Tregua de los Doce años, un ansiado periodo de calma que consiguió abrirse en medio de las convulsas relaciones políticas, sociales y religiosas de la Europa del siglo XVI que afectaron a los reinos y territorios que componían a la Monarquía de España, una exposición recuerda en la Fundación Carlos de Amberes, en Madrid, a través de setenta y cinco magníficas piezas, el significado de aquél hito también en lo artístico. De nuevo, con el imprescindible soporte de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, ha sido posible traer a España piezas para una muestra de calidad. En esta ocasión, el hilo conductor es acudir al pasado, a la historia, al arte, para encontrar cimientos de valores como la paz, el diálogo, el encuentro, en un itinerario didáctico construido con coherencia y rigor por Bernardo J. García. Escogemos una obra como símbolo de una propuesta que resume aquellos esfuerzos históricos por conseguir la concordia. Precisamente, uno de los frutos más dulces de la paz como valor y como don: una “Alegoría de la Abundancia”, de Hendrick van Balen y Jan Brueghel el Viejo, pintada en medio del ambiente de optimismo que se respiró en los años que siguieron a 1609.

Nuestros lectores ya conocen bien la habilidad con que los maestros flamencos recrean la naturaleza en sus composiciones. Dos pintores unen sus artes. Brueghel vuelve a regalarlos la meticulosidad de un fondo, un bosque en plenitud donde cada árbol ofrece generoso sus frutos. A cada lado abre el paso a un camino, por donde avanza y se retira, mediante la luz, el tránsito de personajes, situando en el centro de la composición no una acción, sino un núcleo que dará, como veremos, nombre al lienzo. El color verde de los árboles, especial, vital, tan cordial, es incompatible con la pólvora del mosquetón de asedios y sitios. El azul del fondo del camino, donde el bosque quizá termine, no por escaso, es menos intenso en la alegría de una paz abundante que promete más y más, que espera no agotarse nunca porque es azul de horizontes, azul de cielos, azul de ojos cerrados que sueñan incluso para quienes lo hayan perdido todo en mil batallas y regresen, derrotados, a su aldea.

Cuando pintó las figuras, Hendrick van Balen supo agradecer con maestría la perspectiva lograda por Brueghel al proporcionarle una entrada y una salida el camino a derecha e izquierda, pues comenzó ubicando, como observadores de su composición alegórica, a una pareja de faunos recostados que observan la escena. En el centro del claro del sendero, Ceres, la diosa de la agricultura, recibe de cuatros amorcillos el cuerno de la abundancia; a Flora le son ofrecidos los dones propios de su nombre y Baco, con un manto azul, a punto de recibir vino de un sátiro, contempla la escena. A todos ellos acompañan ninfas y putti, que transitan por el camino de forma delicada, formando parte con armonía del paisaje y escena. Casi se hace necesario centrar la vista para observar la presencia de representantes del reino animal, como un burro, que porta racimos, bueyes, simbolizando también frutos de la agricultura, de nuevo posible pues los campos dejarán de estar arrasados tras la batalla, y por supuesto pájaros, ardillas… e incluso ovejas, monos y cobayas. No nos atrevemos a hablar de la variedad de especies naturales reproducidas en la pieza: el propio Bernardo G. García, en el catálogo de la exposición, ha descrito la obra como un auténtico “bodegón floral”. Definidamente, esta “Alegoría de la Abundancia” es un auténtico símbolo de la consecuencia de una paz buscada y lograda de la que se benefició pueblo como el flamenco, ya emprendedor, comercial, que alcanzaría la prosperidades los siglos XVI y XVII. El empleo de la mitología, a través de las alegorías, en las representaciones pictóricas, fue extraordinariamente frecuente en la época, y merece la pena visitar la sede de la Fundación Carlos de Amberes para conocer varios y valiosos ejemplos de ello.

 

“Alegoría de la Abundancia” (hacia 1615)

Hendrick van Balen (1575-1632) y Jan Brueghel el Viejo (1568-1625)

Óleo sobre tabla (65,5 x 93 cm)

Bruselas. Colección particular

 

Exposición “Tiempo de paces. La Pax Hispánica y la Tregua de los Doce años”

Organiza: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales

Coordina: Ministerio de Cultura y Fundación Carlos de Amberes

Sede: Fundación Carlos de Amberes (C/ Claudio Coello, 99. Madrid)

Del 27 de octubre de 2009 al 31 de enero de 2010

Entrada gratuita

 

 

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