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Fantasía arquitectónica

23 septiembre, 2009 | Por | Categoría: Obra escogida | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Los sueños de Juvarra

Andrés Merino Thomas

Al pensar en la Arquitectura como arte clásico lo hacemos con demasiada frecuencia en las grandes construcciones que constituyen gigantescos escenarios monumentales, donde tuvieron lugar acontecimientos históricos narrados en crónicas que, a ser posible, tengan su correlativa representación pictórica. Herencias de genios que trasladaron las mejores ideas estéticas a materiales que quedaron ordenados para una posteridad de la que disfrutamos con mayor o menor fortuna. Un buen ejercicio de filosofía y metafísica sería considerar si es sólo arquitectura aquella que pasó del proyecto en papel o tabla de un maestro al espacio físico construido, elevado. Animado coloquio alumbraría quien se atreviese a negar que no existe tal arte en los bocetos de Ventura Rodríguez, Sachetti, Jean-Francoise Blondel o Ardemans. Todos tienen en común que fueron arquitectos europeos en un siglo clave para su disciplina. La Biblioteca Nacional conserva de los mismos y otros como ellos una amplísima colección de dibujos y ofrece en los próximos meses una excepcional selección en la exposición “Dibujos de arquitectura y ornamentación del siglo XVIII”. Entre las casi doscientas piezas que pueden contemplarse hay una Fantasía arquitectónica del entonces joven Filippo Juvarra, fechada en 1704, de gran atractivo, pues resume muchas de las características de las corrientes creativas y formales de la época.

La contemplación del ensayo es todo un reto. El autor, discípulo de otro insigne arquitecto, Carlo Fontana, había aprendido bien la importancia de la escenografía, y como tal parece transmitirnos la doble idea de que ha trabajado la grandeza de la monumentalidad, pero a la vez se ha dejado llevar en todo momento por la libertad creativa. Es difícil describir su propuesta con orden, porque detalle y trazo principal se unen con una armonía donde no hay inicio en el que comenzar cualquier recorrido. Aunque aparentemente no destaque, el coliseo que suavemente completa la visión de la zona derecha de la composición corona el monumento que ha sido centrado en él. El medallón labrado compite abiertamente con los leones y obeliscos, un monumento conmemorativo al que no ha importado figurar cercenado por la altura del papel, pues su volumen se impone con claridad sobre todos los demás, a pesar de que la lógica, dejando a un lado las leyes de la perspectiva, indicaría todo lo contrario. Es el fruto de los sueños de Juvarra. El arco de triunfo, el templo que se adivina en la parte izquierda, el gran edificio civil u otros obeliscos en lo que parece ser una avenida no compiten con el monumento. Pero en los sueños de Juvarra no había errores. La composición no podía desplazar todo el peso estético hacia uno de sus lados, por lo que situó una urna funeraria en primer plano, a la que dotó de sólida base, quizá ambas llamadas a los mejores mármoles.

Muy probablemente, aquél siciliano de veinticuatro años, llamado a ser uno de los maestros más importantes de su tiempo, no era consciente, al dejar volar su imaginación sobre un papel apaisado, de que sus trazas sería objeto de minucioso estudio tres siglos después. Incluso la fuerza con que apoyara su mano, el o cualquiera de sus compañeros, sería determinante para concluir la autoría de alguno de los bocetos que realizasen, como afirmó Delfín Rodríguez, comisario de la muestra, durante la presentación de la misma a los medios. NO es extraño que Juvarra trabajase en Roma y fuera llamado a las cortes de Turín, Lisboa y, por supuesto, Madrid, donde llegó a proponer el gran proyecto de un nuevo Palacio Real. Él trajo las tradiciones clásicas italianas que acabarían incorporando Sachetti y otros maestros. Sus sueños y fantasías, como esta tan monumental, acabarían teniendo una impronta verdaderamente singular en muchas construcciones muy conocidas de nuestro país.

“Fantasía arquitectónica” (1704)
Filippo Juvarra
(Messina, 1678 – Madrid, 1736)
Biblioteca Nacional. Dib/15/19/36
Dibujo sobre papel amarillento verjurado: pluma, trazos de lápiz negro y tinta marrón oscura; 104 x 255 mm.
(Cat. de Barcia, nº 8309)

Exposición “Dibujos de arquitectura y ornamentación del siglo XVIII”
Organiza: Biblioteca Nacional
Patrocina: Fundación Banco Santander
Colabora: Fundación Arquitectura del Colegio de Arquitectos de Madrid
Sede: Biblioteca Nacional (P. Recoletos, 20. Madrid)
Del 18 de septiembre al 22 de noviembre de 2009
Entrada gratuita

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