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Libros de bibliofilia. Tesoros del siglo XX para bibliófilos

01 junio, 2009 | Por | Categoría: Reportajes | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

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Obras auténticas de grandes maestros de la pintura del siglo XX forman parte de los libros más lujosos

María Jesús Burgueño

Los preferidos por los coleccionistas son los aguafuertes originales, papel japón imperial y enriquecidos con un dibujo original de un pintor importante. Los ejemplares más buscados son los grabados en madera o en metal punta seca

A lo largo de la historia se han ilustrado los mejores ejemplares de la literatura. Lope de Vega manifestaba que “la poesía y la pintura son artes hermanas, haciendo de ellas y de sus protagonistas fuente de inspiración”. En uno de sus sonetos  ”Que no es hombre quien no hace bien a nadie” nombra a Marino (Giovanni Battista) como gran pintor de los oídos y Rubens, gran poeta de los ojos. De igual manera los pintores se han identificado con la literatura, como lo hizo Tiziano en los seis cuadros que componen la serie mitológica conocida como “poesías” que tienen su inspiración en fuentes literarias (Dánae y la lluvia de oro, Venus y Adonis, Perseo y Andrómeda, Diana y Acteón, etc.).

La trayectoria del libro ilustrado ha sido más importante fuera que dentro de España,  aparecen en el mercado con frecuencia magníficos ejemplares extranjeros, muchos franceses. Los libros ilustrados tienen un gran número de seguidores, sólo hay que observar las subastas en Francia, Inglaterra, etc., con pujas millonarias. La tendencia en los últimos años del coleccionismo de libros en España va en aumento, cada vez hay más entendido y el mercado mueve un gran número de libros importantes, pero aún queda mucho camino por andar, estamos en la línea de salida.

Los libros firmados por Pío Baroja, Ramón Gómez de la Serna o los poemas de José Lezama Lima, que utilizaba para dedicar el libro a sus amigos, convierten el ejemplar en pieza única. Pero si a la letra le añaden la imaginación de unos rasgos que implica el paso al dibujo o la pintura estamos hablando de obras de arte. Basta observar algunos ejemplos del diálogo entren la palabra y la imagen en el libro del siglo XX. Junto a realizaciones del 98, por ejemplo La España negra de Emile Berrearen y Darío de Regoyos, o del 27, por ejemplo el número gongorino de Litoral, con su cubierta cubista de Juan Gris, o los poemarios de José María Hinojosa, junto a algunos títulos de J.V. Foie o Juan Eduardo Cirlot, a números de Dau al Set, al Joan Miró barcelonés del brasileño Joâo Cabral de Melo, a La Rosa Vera, a publicaciones salidas de las prensas de Gustavo Gili, a los Antojos de Antonio Pérez o a las Tabelarias de Antonio Abra.

cynegetique-dibujo-original-a-plumilla-firmado-por-tremois-duran-abril-09Originales o ilustraciones
Una cosa es el libro bien ilustrado por un pintor con originales y otra cosa son las ilustraciones fotomecánicas. El libro de bibliofilia tiene unas características especiales: la tipografía ha sido cuidada, el papel es especial y unos pintores han realizado obras especiales para ese tipo de libro, suelen ser litografías, grabados, aguafuertes o puntas secas, también añade valor si están firmadas a lápiz y numeradas.

Cuando no se indique nada más que ilustración de… se está hablando de una reproducción fotomecánica, es decir, no es una litografía, ni un grabado, ni punta seca y ni un aguafuerte, que es realmente lo que le proporciona valor a esa ilustración. Por lo tanto, hay que cerciorarse de que en el libro se especifiquen las características de las ilustraciones porque si no pueden ser unas magníficas reproducciones fotomecánicas sobre un magnífico papel pero nada más.

El problema que hay en España es que no se aprecia el libro y nos encontramos con gente que o por desconocimiento o por aprovechar este desconcierto arrancan las litografías para sacarlas al mercado. Desgraciadamente muchas veces valen más las litografías que el propio libro. Esta situación perjudica muy gravemente al coleccionismo del libro. Generalmente el coleccionista tiene un gusto estético exquisito y comprende que cada parte forma el libro. En España no se ha dado apenas importancia al libro, siempre ha sido tema de unos pocos, si la gente sigue comprando litografías sueltas estarán fomentando esta picaresca que destruye el arte y la literatura, perjudicando nuestro Patrimonio. Hay libros bellísimos que corren un grave peligro si no se para este tipo de prácticas. Uno de estos libros es el de Viaje a la Alcarria ilustrado con litografías originales a color de Redondela, estas obras aparecen en el mercado sueltas y enmarcadas para su venta.

Muchos pintores son grandes conocedores de la literatura y esto lo muestran a la hora de ilustrar sus libros, en el caso de Saura eligió el mismo la biblioteca que deseaba ilustrar por ejemplo: “El Quijote”, “Pinocho”, “San Juan de la Cruz”, etc. En esta línea aparecen ilustraciones para distintos libros de Eduardo Arroyo, Alberto Gironella, Grau Santos, Ràfols Casamada, José Hernández, Eduardo Úrculo y Javier Pagola entre otros. Para las obras de Camilo José Cela han trabajado Arranz Bravo, Saura o Lorenzo Goñi.

También el pintor escribe o el escritor pinta como es el caso de Günter Grass, Rafael Alberti, Julio Caro Baroja, Joan Brossa o Carlos Saura. Miró ilustró “La sonrisa al pie de la escala” de Henry Miller; Salvador Dalí ilustró “El viejo y el mar”, de Heminway; “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, de Lorca se encargó Bores. Frederic Amat de “Vista del amanecer en el trópico” de Cabrera Infante. Y Miquel Barceló se ha encargado de ilustrar “La Divina Comedia” de Dante.

el-nuevo-mar-11-litografias-de-gonzalo-chillida-duran-abril-2009Picassos a precio de libro
Ningún libro por tener ilustraciones de un mismo pintor tiene la misma cotización. En España, las ilustraciones de los españoles cotizan mejor por ser simplemente españoles y ser conocidos. Los libros ilustrados por Álvaro Delgado, Picasso, Miró y Dalí, ilustradores, se pueden encontrar a partir de 2.000 y 3.000€, también lo hace con esa misma cotización los de Eduardo Naranjo y Tàpies. Clavé suele alcanzar los 1.500€, como lo hacen también Benjamín Palencia, Agustín Redondela, Cirilo Martínez Novillo y Antonio Clavé, y se paga un poco más por las obras de Menchu Gal. Un valor seguro es siempre Grau Sala cuya obra gusta mucho, algunos ejemplares ilustrados por el se encuentran por 1.500 y 2.000€. Otros artistas que se suman a la ilustración de libros son Luis García Ochoa, A. Rodríguez  Marcoida, Gregorio Prieto, Pablo Serrano y Orlando Pelayo cuyas obras de bibliofilia se pagan a partir de 600 y 1.000€. Estos precios se pueden disparar si reúnen una serie de condiciones como tirada, tipo de grabado, etc. Las ilustraciones de Georges Rochegrosse son muy apreciadas en Francia, en España no se valoran de la misma manera y mantiene unos precios que rondan, tan sólo los 500€. Los libros franceses son muy frecuentes en las subastas españolas, algunos nombres de ilustradores como Georges Rochegrosse, o  Mich, se pueden encontrar a partir de los  100 y 650€.

Los libros de bibliofilia cotizan según lo hace también el ilustrador, es decir, si la obra pictórica del artista sube, el libro con sus ilustraciones vale más, por lo tanto una buena inversión es apostar por obra suya. Algunos escritores se ilustran su propia obra como Rafael Alberti. Otra consideración que hay que tener en cuenta es el sistema de trabajo del autor, por ejemplo las obras de Grau Sala para estos libros siempre es la misma utiliza la litografía. Tàpies combina la litografía, técnicas aditivas y flocado, escritura musical y elementos extraños al grabado mediante collage. A esta forma de trabajar se han sumado Damià Caus, Joan Bárbara, Joan Roma y Takeshi Motomiya.

El valor de la estampación
El sistema de ejecución de las obras ha experimentado algunas modificaciones pero básicamente es el mismo. El grabado en metal es ejecutado por el artista que dibuja en hueco aquello que ha de quedar impreso y el grabado en madera se realiza a la inversa y sobre una plancha en madera, éste sistema es el más antiguo pero aún algunos artistas lo siguen utilizando, consiste en quitar con una gubia, escoplo o cualquier otra herramienta cortante todas las partes de la madera las zonas en blanco del dibujo para que no salga en la impresión. Las maderas de boj se utilizan con frecuencia para el grabado a testa y las de peral para el grabado al hilo. Los entendidos buscan estas reproducciones, su cotización va en relación con el autor y el número de obra.

El grabado en metal es mucho más frecuente, las planchas originales suelen ser de cinc, acero y cobre. El grabado más apreciado y por el que los coleccionistas están dispuestos a pagar mejor es el de punta seca, consiste en levantar unas rebabas que retienen la tinta y dejan su impresión. Estas rebabas se realizan con una aguja o buril sobre la plancha y levantan ligeramente el cobre con trazos muy ligeros y finos, son muy sensibles por lo que reducen el número de ejemplares. También son muy apreciados los aguafuertes donde el artista dibuja con una punta metálica sobre la capa de barniz protector con que se ha recubierto una plancha de cobre, el tamaño del dibujo depende de la presión e inclinación de la punta de la aguja, después se introduce en un baño de ácido donde estos trazos abiertos son mordidos por la acción corrosiva del ácido. Sobre esta técnica se desarrolló la aguatinta y la aguada, ésta última recuerda a los dibujos realizados con tinta china ligeramente acuarelado, en numerosas ocasiones se emplea la aguada y el aguafuerte en un mismo trabajo. Todas estas técnicas se pasan al papel  para su estampación estas primeras impresiones son las más valoradas y las mejor pagadas, sea cual sea su técnica, aunque el entendido prefiere las realizadas sobre madera, o sobre metal las puntas secas. Se paga mucho menos las litografías, porque son mucho más fáciles de preparar y se pueden realizar muchas más con la misma plancha, pero se pagan bien  si están acuareladas a mano, es decir, no hay normas fijas para su valoración, la mejor guía es el artista y el número de tirada, por ejemplo Grau Sala utiliza sólo la litografía y cotiza más y mejor que muchos otras obras aunque sean punta seca.

doce-buriles-originales-estampados-a-mano-realizados-directamente-sobre-la-plancha-por-marc-dautry-duran-2009El papel del arte
Muchas veces en las tiradas de libros ilustrados los cinco primeros llevan un original cada uno. Dentro de la obra de bibliofilia el papel es muy importante, los primeros ejemplares (entre 2 y 5 ejemplares) suelen ser de papel de japón imperial, este papel es muy bello y nacarado, suelen estar destinados también a los ejemplares que contienen la obra original. Los siguientes ejemplares llevan papel vélin, es marfil, imitando el satinado del pergamino. O también suelen utilizar papel holanda que es más recio, hecho de paño, de hilo. Cualquiera de estas tiradas contienen un estado de los grabados y pueden llevar, además, una Suite completa de grabados.  La siguiente tirada es en papel más corriente y albergan un estado de los grabados. Por lo que hay que tener en cuenta el número de tirada, ya que no todos tienen el mismo precio. Los árabes introdujeron en la península la técnica artesanal para la fabricación del papel, utilizando fibras vegetales y después la madera (siglo XVIII). La incorporación de las máquinas y agentes químicos bajó la calidad del papel. En la actualidad hay muy pocos sitios donde se pueda obtener estos papeles tan especiales.

Un atentado contra el libro
En numerosas ocasiones se encuentran en el mercado ilustraciones de libros expuestas como litografías cuando son láminas, la técnica está tan bien hecha que es difícil que una persona que no sea profesional se dé cuenta. Otras veces son realmente litografías arrancadas de los libros. Los libros de bibliofilia llevan siempre al final una justificación de tirada donde se especifica que en esa edición se han realizado un número concreto de ejemplares, también se indica el tipo de papel y la cantidad de cada uno. Existen profesionales del negocio que sacan fotocopias de esta página y lo adjuntan a la lámina que previamente han arrancado del libro. Con esto están dando una información engañosa al posible comprador, el número de ejemplar no es el de la lámina sino del libro. Estos casos son un atentado hacia el libro, al tiempo que se enriquecen unos pocos destruyendo obras de arte.

Muchas veces se valora más la ilustración que el libro. El verdadero coleccionista de bibliofilia sabe que ilustración y texto es el concepto de estos libros y que por eso tiene valor. Muchas veces se separan estas láminas del texto, el libro no se estropea si viene en rama (sin coser, en láminas separadas del conjunto del libro), pero lo dramático, es cuando las ilustraciones están cosidas al texto y son arrancadas para exponerlas como pinturas”.

Hay que tener en cuenta
-Para empezar una colección de libros de bibliofilia hay que ver muchos ejemplares para poder saber cual es verdaderamente un buen libro. .
-Dejarse asesorar por un buen experto.
-Tener en cuenta el número de tirada (cuanto más corta mejor).
-Leer atentamente el colofón donde se especifica claramente si lo que vamos a adquirir es realmente una buena compra, es decir, litografía, grabado, punta seca, etc.
-Que no le falte ninguna hoja. Sobre todo cerciorarse en el caso de ilustraciones en rama (separadas del texto).
-Escoger un autor.
-Los mejores ejemplares son los de tiradas cortas, limitadas, numeradas, con originales y firmadas a mano por los artistas.
-Algunos desaprensivos arrancan las litografías para sacarlas al mercado.
-Cuando no se indique nada más que ilustración de… pueden ser unas magníficas reproducciones fotomecánicas, pero nada más.
-En España cada vez se demanda más el libro ilustrado.
-El comprador de libros de bibliofilia es culto y entiende del tema, no es una venta por capricho.
-El papel adquiere una gran importancia en las obras de bibliofilia.

Imágenes: Subastas Durán abril 2009

Autor: ALBERTI, RAFAEL
(Bibliofilia) ALBERTI, Rafael.- “CANCION DE ALTEA de El Adefesio con Liricografías del autor” M.: Corral de Comedias, 1976. Ed. concebida y estampada en serigrafia sobre papel especial filigranado por la Stamperia d’Arte Grafica dei Greci de Roma. Gran folio, tela moaré azul. Afectado de humedad en los márgenes de las hojas de guardas, pero no en hojas interiores. Edición con una reproducción del texto manuscrito y DOS LIRICOGRAFIAS DEL AUTOR a todo color dibujadas expresamente con motivo de la primera representación en Madrid de su obra dramática El Adefesio en el Teatro Reina Victoria, en Septiembre de 1976. Ejemplar 27/180 firmado por Rafael Alberti en el colofón.
Salida: 300€

CYNÉGÉTIQUE . Autor: OPPIANO DE APAMEA
(Bibliofilia) OPPIANO DE APAMEA (s. III d. C.).- “CYNÉGÉTIQUE” París: Imp. Nationale para el texto; Raymond Haasen para los grabados, 1955. Ed. Société des Cent Une. Gran folio, ej. en rama con cub., camisa y estuche de cartoné. 8 h. + 76 pgs. + 2 h. + 4 láminas dobles. Ej. num. de tir. lim. 31/39 de la tirada destinada a colaboradores, impresa sobre papel grand vélin de Arches de alto gramaje, con sus barbas. Texto en francés y griego. GRABADOS DE PIERRE-YVES TRÉMOIS; considerado uno de los grandes artistas pictóricos franceses del s. XX. Incluye un DIBUJO ORIGINAL A PLUMILLA firmado por Trémois. Autografiado en el colofón. Al fin, cuatro grabados fuera de texto a doble plana.
Salida: 6.000€

EL NUEVO MAR , Autor: JIMENEZ, JUAN RAMON
(Lit. firmadas. Chillida) JIMENEZ, Juan Ramón.- “EL NUEVO MAR. Con una colección de once litografías, estampadas a mano, directamente realizadas sobre la piedra y firmadas por CHILLIDA” M.: Ed. de Arte y Bibliofilia, Col. ‘Tiempo para la Alegría’, 1969. Folio mayor, tela ed. ONCE LITOGRAFÍAS, A TODO COLOR, numeradas y firmadas a lápiz por el artista GONZALO CHILLIDA. Pequeños puntos de óxido en las páginas de texto. Ej. 12 de una tirada lim. a 170 ej.
Salida: 600€

Autor: MICHELAGNIOLO
MICHELAGNIOLO.- “SONETOS. Con una colección de doce buriles originales, estampados a mano, realizados directamente sobre la plancha por MARC DAUTRY, Medalla de Oro de la Bienal Internacional de Arte Gráfico de Florencia” Ed. dirigida por Rafael Casariego. M.: Ed. de Arte y Bibliofilia, 1974. Gran folio, sin paginar. Bellas capitales a dos tintas. 12 grabados al buril.
Salida: 450€

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4 comentarios a “Libros de bibliofilia. Tesoros del siglo XX para bibliófilos”

  1. Al interesante artículo publicado, faltaría mencionar el papel creativo del editor. Hoy en día, la editorial debe tener una filosofía, un valor que proponer a la sociedad. ¿Por qué un libro de bibliófilo no puede ser útil y didáctico? Hay libros de bibliófilo con obra gráfica original firmada por más de un artista, con el fin de educar los sentidos de los más jóvenes (para que aprendan a diferenciar) sin dejar de ser libros de colección con tirada muy baja, con texto didáctico y vocación intergeneracional. Libros en los que el papel del editor, no solamente consiste en correr el riesgo de editar y lanzarse a un mercado incierto que mira de reojo al concepto digital, sino que representan una forma de vida, un complemento cultural vital, que evoluciona como la obra de los artistas. El editor es un creador más en el proceso – que va cambiando- según las inquietudes y los valores que quiere transmitir. En mi caso, busco que el texto, o las ilustraciones, estén acompañados de otros ingredientes más allá de lo literario y lo artístico, como por ejemplo combinar diferentes maneras y formulas de imprimir un mismo ejemplar, e invitar al lector a que descubra la diferencia entre serigrafía, offset, impresión digital, gofrado, o troquelado, etc. etc., técnicas todas ellas, utilizadas para imprimir una edición que con el tiempo, sea valorada como un tesoro. Un legado interesante para las futuras generaciones. Una combinación especial entre escritor, ilustradores y editor.

    2 de junio de 2009.

    Vicente Chambó
    Editor.

  2. david V.M dice:

    Soy un estudiante al que le encantan los libros que no puede dejarlos, tengo la intención de estudiar el art aplicado al libro el articula me ha encantado xk yo tambien creo que en españa no hay mucha cultura del libro.
    Los “personajes” que se dedican a arrancar las litografias de los libros y se autodenominan amantes de los libros no tendrian derecho ha tener ningun libro único.

  3. Edelmiro Álvarez dice:

    Dudo a veces si seré un afectado por el síndrome de Diógenes, pues durante toda mi vida desde joven me ha encantado coleccionar libros, ahora ya jubilado, estoy intentando poner orden y catalogar todos los que tengo; es la razón de esté buscando la forma de valorarlos, incluso vender algunos y adquirir otros distintos, de ahí que buscando información me haya topado con este artículo. Este artículo para mí ha sido como un nuevo comienzo, he aprendido cosas que desconocía, que ni me las había planteado cuando adquiría mis libros. Por este conocimiento nuevo deseo trasmitir mi agradecimiento a su o sus autor o autores.

    Edelmiro Álvarez

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