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Artemanía inaugura su XXXII edición sin miedo a la crisis pero con menos participación de galerías

01 marzo, 2009 | Por | Categoría: Exposiciones, Galerías | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

bakota-defDel 27 de febrero al 8 de marzo

Veintinueve galeristas y anticuarios nacionales e internacionales muestran obras de arte de todas las disciplinas en Artemanía, la feria de antigüedades y diseños originales del siglo XX, que se puede visitar en  el Palacio de Congresos de Madrid desde el 27 de febrero hasta el 8 de marzo. Se podrá comprar desde pintura antigua y contemporánea hasta obras y muebles de las vanguardias del s.XX, artes decorativas, joyas o piezas arqueológicas.

Esta feria que organiza dos ediciones al año, en otoño y primavera, tiene ya 16 años y ha conseguido reunir a un público que en la pasada edición rondó los 6.000 visitantes. Este año se espera una afluencia similar, pues ferias como Artemanía se caracterizan por la fidelidad de los  coleccionistas, lo que hace que la crisis no asuste demasiado a anticuarios y galeristas. Patrick Moore, organizador del certamen, comenta que en el tiempo que lleva dedicado al mundo del arte y antigüedades no ha habido ni un solo año en que el sector no se haya proclamado a sí mismo como inmerso en una crisis. “Los anticuarios y galeristas siempre nos hemos movido al margen de esa clase de cataclismos”, dice.

Precisamente porque es un sector que se sabe adaptar a cataclismos económicos, Artemanía cuenta con una gran variedad de precios, que van desde los 50 euros hasta el millón, incentivando con ello a compradores modestos y también a aquellos que se inician en el coleccionismo. Rompiendo mitos los organizadores de Artemanía afirman que el perfil del coleccionista de antigüedades poco tiene que ver con el de un señor de edad avanzada y alto poder adquisitivo. Y lo mismo sucede con  los compradores de arte contemporáneo.

regoyos0891El próximo martes 3 de marzo la feria celebrará una jornada de puertas abiertas de 12.00 a las 21.00 horas, con el objetivo de llegar al gran público.

La entrada el resto de los días tiene un coste de 3 euros e incluye una consumición. Los beneficios recaudados con la venta de entradas están destinados íntegramente a la Fundación Sauce, una ONG de terapias complementarias y crecimiento personal.

Artemanía tiene la ventaja de ser una feria pequeña que proporciona un paseo agradable entre stands, sin la vorágine de otros eventos de este tipo más multitudinarios. En esta edición se pueden ver algunas piezas especialmente llamativas, como un violín biomorfo en plata maciza de Dalí en la Galería Rich-art de Barcelona, una mesa backgammon sueca del s. XVIII en la Galería Balgoma de Madrid, que hace que recordemos irónicamente los muebles de IKEA que visten nuestras casas, una muñeca autómata en la Galería Licorne-Pascal Avit de Oviedo, que con tres movimientos dejaba maravillados a sus espectadores de finales del s. XIX, o un rarísimo templo altar de Buda de finales de la dinastía Ming en la Galería Paul Ziarsolo de Bilbao.

La arqueología también ocupa un puesto señalado en la feria de la mano de galerías catalanas como Elisenda Barbié, donde podremos ver numerosas piezas de arte egipcio, Jaume Bagot, que alberga interesantes piezas de arte primitivo latinoamericano o Raquel Montagut que en esta edición ha innovado con una pequeña sala de “piezas VIP” de arte africano, muchas de ellas procedentes de la colección de Helena Rubinstein, empresaria polaca fundadora de uno de los mayores emporios cosméticos.

La  mayoría de galerías españolas en Artemanía se traduce en la oferta de un gran número de obra autóctona. Podemos contemplar cuadros de Saura, Zóbel, Millares, Rusiñol… En concreto, en la Galería Lorenart exponen un Zabaleta y un Regollos (este último a la venta por unos 400.000 euros) ambos de gran calidad, y si nos pasamos por la Galería Javier Jiménez podremos ver una talla policromada de la Virgen con el niño de Martínez Montañés, el máximo exponente de la escuela sevillana de imaginería.

Si preferimos la joyerí,a algunas de las joyas con las que podremos disfrutar son un collar de la época Napoleón III, realizado en oro amarillo con camafeos de coral o un broche Art-Decó de platino con diamantes y zafiro de talla perilla de Birmania.

En definitiva, Artemanía, como pretende insinuarnos su nombre, es capaz de hacer que mostremos interés por  objetos artísticos de diferentes estilos y épocas. En general, seamos coleccionistas o no, Artemanía ofrece a los visitantes un paseo agradable por las diferentes artes sin tener que alejarnos del centro de Madrid.

Sara García Fernández

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