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Aranjuez acoge la obra de Enrique Ochoa, el pintor de la música

06 enero, 2009 | Por | Categoría: Exposiciones, Fundaciones | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

debussy-la-catedral-sumergida-de-enrique-ochoa-oleo-sobre-lienzoObra Social Caja Madrid recuerda a Enrique Ochoa, el pintor de la música

Más de 60 obras, algunas de ellas nunca expuestas anteriormente, recorren la vida de este polifacético artista, amigo de Picasso y García Lorca, ilustrador de las obras de Rubén Darío y precursor del gestualismo

“Enrique Ochoa (1891-1978), el pintor de la música” es el título de la exposición que el próximo 8 de enero se inaugurará en el Espacio para el Arte y la Cultura de Obra Social Caja Madrid. A través de 63 obras, esta muestra hace un recorrido por la vida y obra de este artista de difícil clasificación. Aunque algunos críticos lo definieron como el pintor de la burguesía, también fue ilustrador de las mejores revistas de su época, comparado con los prerrafaelistas, identificado con el surrealismo, con el arte abstracto o el gestualismo americano.

Según el comisario de la exposición, José Estevez, “esta muestra es un sentido homenaje para situar al artista y al hombre en un merecido lugar en la historia de nuestra pintura”. Contemporáneo y amigo de Picasso, García Lorca, Alberti, Rubén Darío o Andrés Segovia –entre otros- “no podemos olvidar al ilustrador de más de 2000 libros y publicaciones ni al pintor precursor de nuevos estilos figurativos”.

Entre sus obras destacan retratos como el de García Lorca de 1933 y su serie sobre la plástica musical especialmente en  “Strawinsky, pájaro de fuego” ,  “El ángel rosa en la Pasión de San Mateo de Bach”, “La Catedral sumergida de Debussy” o la “Danza de fuego de Falla”. La exposición de Aranjuez también exhibe 21 magníficas ilustraciones y portadas de Ochoa de su época en Blanco y Negro, todo un referente de las revistas ilustradas a la hora de mostrar las costumbres y modas de los años veinte.

La exposición va acompañada por un catálogo que ha contado con la participación de importantes críticos y estudiosos de su obra como Juan Manuel Bonet, Francisco M. Arniz Sanz, Felio J. Bauzá Martorell y José Bauzá y Pizá. Para Juan Manuel Bonet, “en su etapa como ilustrador de libros y revistas de los años veinte y treinta como La Esfera, Blanco y Negro o Mundo Latino, Ochoa contribuyó a configurar la imagen de toda una generación de narradores. Sin duda por esta faceta ya tiene garantizado un lugar en la historia del libro”.

Exposición:
Enrique Ochoa (1891-1978), el pintor de la música. De la Ilustración a la Plástica Musical

Del 8 de enero al 8 de febrero de 2009
Aranjuez (Madrid)

Lugar:  Espacio para el Arte y la Cultura de Obra Social Caja Madrid
Dirección: C/ San Antonio 49. 28300 Aranjuez. Madrid

Horarios:  De martes a sábado, de 10 a 13 y de 17 a 21 horas.
Domingos y festivos de 11 a 14 horas.

Sobre la vida y obra de Enrique Ochoa
(El Puerto de Santa María 1891 – Palma de Mallorca 1978)

Fue autor de más de 2000 ilustraciones para las mejores revistas de la primera parte del siglo XX, novelas cortas y joyas literarias como las Obras completas de Rubén Darío.

Enrique Estévez Ochoa,  más conocido por su firma “Enrique Ochoa” nació el 27 de abril de 1891 en El Puerto de Santa María (Cádiz). Tuvo una infancia difícil junto con su hermana María Felisa. Con tan sólo 5 años de edad embarca con su familia rumbo a las islas Filipinas -con escala en Singapur-, con motivo del alistamiento voluntario de su padre,  Teniente de Infantería, contra las insurrecciones en ultramar. En Filipinas el pequeño Enrique comienza a sentir su vocación artística. Pero en la batalla de Cavite de 1898 su madre fallece y un año más tarde los hermanos Ochoa son repatriados con su padre a España que morirá dos años después de una grave enfermedad.

Ingresa con ocho años en la Academia María Cristina, para la formación de los huérfanos de militares de Toledo, dónde marcado por la obra de El Greco comienza su formación artística. Ya siendo mayor de edad, el joven Ochoa, que había realizado varios cursos como cadete, tiene claro que prefiere los pinceles a las armas y se decide a ser pintor.

En 1907 se instala en Sevilla donde comienza a estudiar en la Escuela Superior de Bellas y se gana la vida pintando a los personajes de los típicos barrios sevillanos. En 1911 participa en la Exposición de Bellas Artes de Sevilla.  En 1914 se traslada a Madrid.

Inmerso en la bohemia de la capital, Ochoa comienza a destacar como abanderado del modernismo y el art decó e inicia su etapa como ilustrador de numerosas publicaciones de la época como “Por esos Mundos”, “La Esfera”, “Nuevo Mundo” “Estampa” o “Blanco y Negro” con las que colabora ininterrumpidamente entre 1917 y 1931.

Instalado en Madrid, participa activamente en la vida artística y cultural del periodo de entre guerras y de las vanguardias artísticas. Entabla amistad con Andrés Segovia, Lasso de la Vega, Jacinto Benavente, Ramón Gómez de la Serna o José Bergamín. También Enrique Ochoa comienza a ser popular por la ilustración de numerosas novelas cortas y otras piezas literarias entre las que sobresale su trabajo para de ornamentación de las Obras Completas de Rubén Darío y una edición especial de  “El Quijote”.

Contrae matrimonio con Julia Puertas González en 1919 en la Parroquia de San Antonio de la Florida y con la que tiene tres hijos (dos de ellos fallecen a corta edad). El matrimonio dura pocos años. Ochoa se establece a mitad de los años veinte en Barcelona y se une sentimentalmente a su alumna, la pintora bilbilitana, Carmen Osés Hidalgo, con la que vivió, pintó y viajó por el mundo hasta la muerte de ésta en 1961.

Desde su primera exposición de 1914, hasta estallar la guerra civil, Ochoa llegó a realizar una veintena de exposiciones en España, Francia e Italia además de concurrir a otros certámenes y exposiciones colectivas, como los Salones de Humoristas, la Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, los Salones de Otoño…

En esta época caben destacar sus obras como el retrato de Gloria Ramírez “La tía Gloria”, “Gala Federova”, “La hija del Cónsul de Suecia”, la “Dama Chic” o la imagen de García Lorca de 1933.

En 1936, ganó el gran premio de la Bienal de Venecia y tras la Guerra Civil, que pasa en París, regresa a España estableciéndose  en Mallorca casi de forma permanente hasta su muerte. Allí comienza una nueva etapa artística. Entre 1940 y 1949, Ochoa se recluye en la celda número 4, de la Cartuja de Valldemosa, la misma en la que llegó a estar Federic Chopin. En este lugar místico plasma las imágenes que le sugerían las composiciones musicales principalmente de Chopin pero también de los grandes maestros como Beethoven, Debussy, Bach, Albéniz o Falla, entre otros.

Durante su estancia en la isla de Mallorca, Ochoa crea las “Imágenes internas” reflejo de un mundo onírico y da inicio a su etapa denominada “Plástica Musical”. Sus obras -pinturas y dibujos- se transforman mágicamente de la figuración a la abstracción, visualizando en ellas la plasticidad de la música y sus acordes como en “Strawinsky, pájaro de fuego”  “El ángel rosa en la Pasión de San Mateo de Bach”, “La Catedral sumergida de Debussy” o la “Danza de fuego de Falla”.

Su etapa, definida por algunos críticos, como la del precursor del gestualismo americano y abstracto queda reflejada en sus lienzos –entre otros-  como “Caras y cemento”, “Otoño 1971”, “El olivo del amor”, “Picasso, retrato imaginario” o “El demonio”.

Dirigió el Museo Menestralía, de Campanet, nombrado Hijo Predilecto de su ciudad natal, fue miembro de la Real Academia de San Sebastián de Palma de Mallorca, ocupando el sillón que al fallecer dejó el pintor Anglada Camarasa. Fue también miembro de la Real Academia de Málaga, condecorado con la Medalla Nacional de Pintura,  recibió el Premio de la Bienal de Venecia (1936) y el Premio Extraordinario Princesa Sofía (1969).

Enrique Ochoa muere en Palma de Mallorca en 1978 y sus restos mortales son trasladados a su ciudad natal en El Puerto de Santa María, dónde se le dedica una calle con su nombre. Tras su fallecimiento y en recuerdo de su obra se han celebrado las exposiciones conmemorativas sobre el pintor en el Circulo de Bellas Artes de Madrid (1981) y en la Fundación Barceló (2007) así como la muestra “La sombra de Chopin en Valldemossa” (2008) y  “Enrique Ochoa, el pintor de la música” (2009) en la Obra Social Caja Madrid.

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