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Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente, en CaixaForum Madrid (vídeo)

01 octubre, 2008 | Por | Categoría: Exposiciones | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

La Obra Social ”la Caixa” presenta en CaixaForum Madrid una imagen actualizada de la civilización etrusca a partir de una extraordinaria colección de 170 obras de los principales museos de Italia y de los del Vaticano y el Louvre.


La exposición se centra específicamente en el periodo de esplendor, entre los siglos IX y III a.C., cuando la civilización etrusca se extendía por gran parte de la península italiana: la actual Toscana, una parte de Umbría y el Lacio septentrional.

Un campesino empujaba su arado como lo había hecho toda su vida, cuando de pronto un buey se hundió y casi desapareció en el suelo. Había caído en una cavidad profunda: una tumba etrusca. En los meses siguientes a aquel día de 1828 salieron a la luz centenares de tumbas, que proporcionaron al propietario de los terrenos, Lucien Bonaparte, hermano de Napoleón y príncipe de Canino, centenares de vasos griegos y etruscos, alhajas de oro, bronces, esculturas de piedra, obras de ámbar y miles de objetos relacionados con la vida de uno de los pueblos más desconocidos de la Antigüedad. La pasión por el mundo etrusco estalló hasta el punto de que la princesa de Canino visitó la corte Pontificia ataviada con las joyas de las tumbas de Vulci.

El interés por el mundo etrusco que se vivió en los círculos arqueológicos y literarios y entre la aristocracia sólo es comparable con el impacto que provocó, a mediados del siglo XVIII, el descubrimiento de Pompeya y Herculano. Este interés todavía perdura hoy en día. En los últimos años se han realizado numerosos estudios que han permitido conocer mejor esta cultura, sus formas de arte, su vida religiosa y su organización social. La Obra Social ”la Caixa” presenta en CaixaForum Madrid la exposición inédita Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente, que reúne una extraordinaria colección de 170 obras del Musée du Louvre, el Museo Gregoriano Etrusco de la Ciudad de Vaticano, los Musei Capitolini y el Museo Nazionale Etrusco di Villa Giulia de Roma, el Museo Archeologico Nazionale de Florencia, la Soprintendenza per i Beni Archeologici della Toscana y la Soprintendenza Archeologica per l’Etruria Meridionale, entre otros.

La exposición Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente, comisariada por Anna Mura Sommella, podrá visitarse en CaixaForum Madrid (Paseo del Prado, 36. Madrid) del 2 de octubre de 2008 al 18 de enero de 2009.

Las exposiciones que la Obra Social ”la Caixa” dedica a las grandes culturas del pasado no se limitan a mostrar «tesoros», sino que combinan el rigor científico y la vocación didáctica, y presentan al público las creaciones de los pueblos de la Antigüedad en su contexto. Como en el caso de los íberos, que fueron objeto de una gran exposición organizada por la Fundación ”la Caixa” en 1997, la procedencia de los etruscos y el origen de su lengua y de su extraordinario desarrollo cultural han sido siempre un enigma. Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente pretende desvelar algunos de estos misterios.

El recorrido de la exposición se articula en tres grandes sectores: el periodo de formación, representado por dos tumbas con ajuares significativos, pertenecientes a un guerrero y a una dama de alto rango; continúa con la posterior afirmación de una sociedad dominada por familias principescas particularmente ricas, que habiendo incorporado los usos y costumbres del mundo griego y grecooriental dejaron amplios testimonios de su poder y su riqueza, expresados en preciosos objetos de bronce y de materiales preciosos. La última parte está dedicada al desarrollo de la civilización urbana, evidenciando en particular los aspectos relativos a la arquitectura sacra, la producción artística, la religión, la vida cotidiana y los usos funerarios. Ilustra esta última parte de la exposición una selección de gran impacto visual, como los grandes frisos pintados de Tarquinia, la decoración arquitectónica realizada para un importante templo de Roma durante el dominio de los reyes etruscos, espléndidos sarcófagos y objetos de producción etrusca o de importación griega relativos al ámbito público y privado.

La floreciente civilización de los etruscos se desarrolló, en el ámbito de las culturas de la Italia antigua, entre finales de la Edad del Bronce (siglos X-IX a.C.) y el siglo I a.C., cuando se produjo su definitivo sometimiento a Roma. Este pueblo, que los griegos llamaron Tyrrenoi, como la franja del Mediterráneo occidental a la que se asomaba su territorio, es el más conocido y el que ha dejado las más extraordinarias evidencias monumentales y artísticas. La riqueza y el poder de los etruscos, «extendido por tierra y por mar», como recuerdan los escritores antiguos, estuvieron determinados por la explotación de tierras muy fértiles y por la presencia en su territorio de prósperos yacimientos mineros.

Otro factor de prosperidad derivó de la intensa actividad comercial que en algunos periodos llevaron a cabo directamente los marinos etruscos, que podían disponer de importantes escalas comerciales a lo largo de la costa. La precocidad de los contactos y los intercambios de los etruscos con el mundo griego y grecooriental fue básica no sólo para su desarrollo económico, sino también para el cultural. En efecto, la llegada de refinados productos de importación y la consiguiente asimilación de usos y costumbres de pueblos que ya habían alcanzado un alto grado de civilización propiciaron el rápido desarrollo del mundo etrusco.

EL MISTERIO ETRUSCO
Debido a sus peculiaridades etnográficas y lingüísticas, así como religiosas, políticas y culturales, los etruscos fueron tan diferentes de los demás pueblos de la Italia antigua que aún hoy se sigue hablando del «enigma etrusco». Ya en la Antigüedad, el historiador griego Herodoto afirmaba que era un pueblo que había emigrado desde Asia Menor y se había establecido en la Toscana. Por otro lado, en la época del emperador Augusto, Dionisio de Halicarnaso sostenía la idea de que se trataba de habitantes autóctonos. La «cuestión etrusca» sigue abierta, pero la clave para comprender a este pueblo no es su procedencia, sino su formación. Asentados a principios del primer milenio a.C. en el amplio territorio de la Italia central tirrena delimitado por los ríos Tíber y Arno, muy rico en recursos naturales, los etruscos llegaron a ocupar, en el momento de máxima expansión, grandes áreas del valle del Po, hasta el Adriático, y parte de la Campania costera. Incluso Roma estuvo sometida a la influencia política y cultural de Etruria bajo la dinastía etrusca de los Tarquinios, que reinaría en Roma entre finales del siglo VII a.C. y el último decenio del siglo VI a.C. El declive llegaría a partir del siglo III a.C., cuando Roma fue conquistando, una tras otra, todas las poderosas ciudades de Etruria, que no sólo perdieron su independencia política, sino también su autonomía cultural y artística.

EL NACIMIENTO DE LAS ARISTOCRACIAS
El largo y complejo proceso que llevó al establecimiento de la realidad étnica y territorial que hoy llamamos Etruria dio lugar, en el siglo VIII a.C., a un ordenamiento de la sociedad etrusca basado en la diferenciación económica. El triunfo de una elite aristocrática, en cuyas manos se concentraba el poder político y religioso, tiene su origen en la riqueza acumulada gracias a la posesión de la tierra, el control de los yacimientos mineros y el monopolio de los intercambios comerciales. En esta nueva estructura social se consolidó el papel paritario de las mujeres de alto rango, que se reservaban las labores de hilado y tejido y la custodia de las riquezas y los bienes acumulados.

LA ÉPOCA DE LOS PRÍNCIPES
Entre la segunda mitad del siglo VIII y principios del IV a.C., el periodo llamado «orientalizante», nace y se consolida el poder de los príncipes. El aprovechamiento cada vez más «moderno» y eficiente de sus yacimientos mineros atraería a griegos y fenicios, interesados en establecer contactos e intercambios entre el mundo oriental y el occidental. Por medio de estas relaciones comerciales llegan a Etruria los estilos y las costumbres de la fastuosa y refinada vida de las cortes orientales, pronto asimilados por las clases aristocráticas. Los príncipes etruscos emulan el ceremonial griego asociado al consumo del vino y al banquete y exhiben objetos de prestigio, especialmente valiosos, para hacer ostentación de su riqueza. Estos príncipes guerreros, conocidos sobre todo por la documentación que nos ofrecen sus tumbas y sus ajuares funerarios, dejaron amplios testimonios de su poder en singulares objetos de bronce y otros materiales preciosos que revelan el esplendor típico de la cultura «orientalizante»: tronos y flabelos parecidos a los representados en los relieves de los palacios asirios; carros y arreos de caballo; calderos, cántaros y espléndidas copas de producción fenicia, griega y etrusca, elaborados en oro, plata, cerámica pintada o búcaro —la característica cerámica negra etrusca— y utilizados durante el servicio del banquete y el simposio; o la orfebrería de oro, que en Etruria alcanza un grado de refinamiento extremo, con decoraciones a base de un granulado finísimo. Ocupa un lugar de honor la documentación que atestigua el conocimiento de la escritura entre las capas sociales más altas, como los abecedarios y las inscripciones de dedicatoria o de posesión grabadas en recipientes de búcaro o marfil.

LA CIVILIZACIÓN URBANA

Un profundo cambio de carácter social se advierte en el territorio etrusco —y también en la Roma gobernada por los Tarquinios— entre finales del siglo VII y principios del VI a.C. Las oligarquías nobles pierden poder a causa de una distribución más equitativa de la riqueza y la aparición de una nueva sociedad urbana formada por individuos libres, en cuyas manos se va concentrando la actividad artesanal y comercial. Esta «revolución social» acelera el desarrollo de las ciudades etruscas, que se definen como ciudades-Estado autónomas y presentan una organización urbanística adecuada a las necesidades de las nuevas clases sociales. Se construye una original arquitectura pública monumental y se erigen templos ricamente decorados con estatuas y elementos arquitectónicos en terracota. Los etruscos fueron un pueblo particularmente entregado a las prácticas religiosas, entre las que destaca el arte de la adivinación a partir del examen de las vísceras de animales sacrificados o por el vuelo de los pájaros. Son destacables los abundantes depósitos votivos hallados en los templos, con figuras de bronce, cerámicas etruscas e incluso magníficos vasos griegos. En cuanto a la esfera privada, el búcaro y el bronce fueron los materiales favoritos para la elaboración de artículos de uso cotidiano —espejos, candelabros, braseros— o vasos ceremoniales de prestigio.

LA CIUDAD DE LOS MUERTOS
Si algo caracteriza a la civilización etrusca son sus necrópolis, fiel reflejo de las ciudades y moradas de los vivos. El culto a la muerte y la creencia de que el difunto subsistía en el mundo de ultratumba exigían decorar las tumbas con un ambiente doméstico y equiparlas con todo lo necesario para «habitar» en ellas. La transformación social que se produce a partir del siglo VI a.C. se aprecia también en las necrópolis. En vez de los grandes túmulos principescos del periodo orientalizante, ahora se extiende un nuevo tipo de tumba, con una o varias cámaras que acogen a los miembros de una misma familia noble, inhumados en grandes sarcófagos sobre los que se representa la figura del difunto reclinado: las mujeres vestidas con suntuosos ropajes y los hombres con mantos drapeados que dejan el busto al descubierto. Joyas y páteras completan las figuras, que pretenden ofrecer la imagen del difunto, aristocrático o de clase media, en el máximo esplendor que alcanzó en vida, inmortalizado en el momento del banquete ceremonial. En algunas ocasiones, el sarcófago acoge a una pareja de esposos y sobre la tapa aparecen ambas figuras. La arquitectura y la ornamentación interior de las tumbas reflejan la suntuosidad de las estancias de la vida real. Son características las tumbas decoradas con pinturas murales, con una iconografía llena de vida, en las que se aprecia la influencia del mundo griego.

CaixaForum Madrid

Del 2 de octubre de 2008 al 18 de enero de 2009
Paseo del Prado, 36
28014 Madrid
Nuevo horario
Abierto todos los días (lunes incluido), de 10.00 a 20.00 h
Servicio de Información
www.laCaixa.es/ObraSocial
Tel.: 91 330 73 00
Entrada gratuita a la exposición

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

CONFERENCIA INAUGURAL

•    Miércoles 1 de octubre, 18.00 h. Conferencia inaugural Los príncipes etruscos y el lujo de las cortes orientales. Anna Mura Sommella, comisaria de la exposición. Plazas limitadas. Entrada gratuita.

CICLO DE CONFERENCIAS
SOFISTICADOS, CULTOS Y URBANOS. LOS ETRUSCOS, UNA CIVILIZACIÓN MEDITERRÁNEA

Su propio nombre, «etruscos», suscita la idea de misterio: una civilización cuya lengua resulta incomprensible, una cultura vinculada a sus tumbas y a las enigmáticas pinturas de gran colorido. Pero, actualmente, aunque muchos de los misterios siguen sin resolverse, el mundo etrusco es cada vez más conocido, especialmente en cuanto a las grandes líneas de su desarrollo histórico y la interpretación de su arte. La investigación continua llevada a cabo en las últimas décadas arroja luz sobre muchas de las incógnitas que plantean los etruscos. Aunque con ello se pierda algo de su aire romántico y misterioso, el conocimiento científico y veraz nos sirve para reflexionar sobre nuestros orígenes. ¿Cómo y por qué se produjo una cultura que ha conformado nuestro pasado y nuestro presente?

•    Jueves 6 de noviembre, 19.30 h. Los orígenes del pueblo etrusco. Mario Torelli, catedrático de la Universidad de Perugia. Con la colaboración del Instituto Italiano de Cultura de Barcelona.

•    Jueves 13 de noviembre, 19.30 h. Sociedad y política en Etruria. Jorge Martínez-Pinna Nieto, catedrático de la Universidad de Málaga.

•    Jueves 20 de noviembre, 19.30 h. Los etruscos fuera de Etruria: Roma, Campania, Valle del Po. Santiago Montero, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid.

•    Jueves 27 de noviembre, 19.30 h. El mundo religioso etrusco. Miguel Ángel Elvira Barba, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid.

•    Miércoles 30 de abril, 19.30 h. Etruscos en el Mediterráneo y en la península Ibérica. Xavier Aquilué Abadias, director del Museu d’Arqueologia de Catalunya-Empúries.

Coordinación del ciclo: Adolfo J. Domínguez Monedero, profesor titular de Historia Antigua de la UAM.

MAÑANAS DE ARTE

Partiendo del arte etrusco y de su escritura, arquitectura, mitología y, especialmente, sus creencias sobre el más allá, podremos conocer los orígenes de esta civilización urbana y refinada, caracterizada por una riquísima gama de formas e imágenes.

•    Viernes 7 de noviembre, 11.30 h. Etruria, tierra de contactos culturales

•    Viernes 14 de noviembre, 11.30 h. Escritura, lengua y pensamiento etruscos

•    Viernes 21 de noviembre, 11.30 h. Casas, palacios y templos

•    Viernes 28 de noviembre, 11.30 h. Tumbas llenas de arte: el más allá de los etruscos

•    Viernes 5 de diciembre, 11.30 h. Una cultura refinada

A cargo de Adolfo J. Domínguez Monedero, profesor titular de Historia Antigua de la UAM.

ACTIVIDADES FAMILIARES

•    Juego de pistas. De lunes a domingo, de 10.00 a 20.00 h. Dejaos guiar por las indicaciones del juego de pistas y divertíos en familia observando las obras, superando los retos y realizando las actividades propuestas. Un itinerario para recorrerlo en familia. Actividad gratuita dirigida a familias con niños a partir de 8 años. Recogida del material en Recepción.

ACTIVIDADES PARA GRUPOS ESCOLARES

•    Del 6 de octubre al 18 de enero. Visita dinamizada. Utiliza materiales didácticos para ayudar a los participantes a observar, establecer relaciones y hablar sobre todo lo que van viendo. Niveles recomendados: ciclo medio y superior de primaria, ESO, bachillerato y ciclos formativos de grado medio. Horario: de martes a viernes, a las 10.00 y a las 11.30 h. Duración: 1 h 30 min. Grupos: grupo / clase (máximo 30 alumnos). Precio: 15,00 € / grupo

VISITAS COMENTADAS A LA EXPOSICIÓN

•    Visitas comentadas para el público general. Martes y jueves a las 19 h, Miércoles a las 11 h. Viernes y sábados a las 12 y 19 h. En castellano. En días festivos no se realizarán visitas. Actividad gratuita. Plazas limitadas.

•    Visitas concertadas para grupos. Inscripción previa: 91 330 73 30. Grupo: mínimo 10 / máximo 30 personas. Precio: 15,00 € / grupo. Los grupos con guía propio también deberán reservar hora.

ACTIVIDADES PARA LAS PERSONAS MAYORES

•    Café-tertulia con las artes. Presentación audiovisual, visita a la exposición y tertulia con café. Actividad gratuita dirigida a mayores de 60 años. Los martes y jueves, de 16.30 a 18.30 h. A partir del 7 de octubre.

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