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Eufemiano Sánchez

03 febrero, 2008 | Por | Categoría: No sólo arte | Imprime esta noticia Imprime esta noticia
La incorporación al mundo de la plástica de Eufemiano Sánchez Gómez (Marchena, Sevilla, 1921-Madrid, 1995) está profundamente influida por el ambiente familiar, al que no eran extraños los cuadros ni las artes decorativas en general. Fue asimismo este ambiente familiar, enormemente autosuficiente, el que influirá en su posterior independencia artística.

Pese a que Eufemiano consideraba que el arte comienza al mismo tiempo que la vida –más todavía, en Andalucía–, recordaba aquel lejano día en que, a los tres años de edad, fue capaz de copiar de forma tan perfecta uno de los patitos que le dibujaba su madre, que ésta creyó que era obra suya.

Es de destacar que la primera vocación de Eufemiano no fue la de pintor, sino la de escultor ya que creaba figurillas de barro desde muy pequeño. Así, cuando su familia se trasladó a Sevilla y él cumplió la edad suficiente, ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de dicha ciudad, donde tras estudiar tres años de dibujo artístico para hacer modelado, decidió dedicarse a la pintura.

Una vez hubo abandonado la Escuela de Artes y Oficios sevillana, entre cuyos profesores Eufemiano recordaba de manera muy especial a Antonio Díaz Fernández, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, formando parte de su primera promoción. Fue a ella sólo “para aprobar, para dar validez oficial a lo que ya sabía”. El pintor se recordaba a sí mismo como “alumno no oficial en la mayor parte de las asignaturas y sólo estuve dos cursos. Buen alumno de las asignaturas teóricas, tuve problemas con el profesorado de algunas asignaturas prácticas”.

En la Exposición de Primavera de Sevilla de 1941, el jurado rechazó el mejor de los tres cuadros presentados por Eufemiano “Retrato de un cajón y una lata”, por considerarla una “burla”. “Me dolió tanto –afirmaba el pintor– que desde entonces dejé de acudir a las exposiciones colectivas y sólo poquísimas veces envié algo a estas exposiciones”. Así, Eufemiano prácticamente sólo exhibió su obra en muestras personales.

Gran parte de su vida transcurrió fuera de España y consideraba que las experiencias que tuvo tanto en África –donde llegó como alférez de complemento y vivió durante más de dos años entre 1049 y 1947, como en Argentina (1951-1962), constituyeron una etapa crucial de su vida “rica en aprendizajes y en recuerdos”.

A partir de su regreso a España en 1962, fija su residencia en Madrid, donde realizó catorce exposiciones individuales. Además, continuó con participaciones internacionales como las de las bienales de Sao Paulo (1976) y Florencia (1973), en la que obtuvo la medalla de oro. En 1976, comenzó una nueva faceta en su vida artística, la del grabado, cursando tres años de la especialidad en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. En 1977 organizó la exposición colectiva de los alumnos de la misma en El Club Urbis, donde ofreció también una conferencia sobre el tema “Rembrandt y Goya, pintores y grabadores”. En el momento de su fallecimiento, en Madrid en noviembre de 1995, Eufemiano llevaba los quince últimos años de su vida dedicado a profundizar en sus conocimientos y a transmitir a un elegido grupo de alumnos su vasta experiencia.

Ir a: El legado artístico de Eufemiano

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