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Pintura Fruta o la Generación del 27

12 diciembre, 2001 | Por | Categoría: Actualidad, Mercado del Arte, Reportajes | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Poesía y pintura para una Generación.

Bores, Cossío, Ángeles Ortíz y Fernández son pintores con una presencia cada vez mayor en los museos. Sin embargo, buena parte de los cuadros que se ofertan en subastas quedan sin comprador, más por falta de interés que por sus precios. Obra en papel de los mejores exponentes de la Generación del 27 se encuentran desde 30.000 ptas., mientras que los óleos oscilan desde un millón hasta los doce o catorce millones que puede costar un cuadro de su mejor época.

María Jesús Burgueño

El término Generación del 27 se identifica con Lorca, Alberti, Guillén, Salinas, etc., con temas extraídos de motivos populares que crean un lenguaje renovador. Por analogía, se habla de un 27 en prosa, en ensayo y de un 27 humorístico que dará pie al museo Reina Sofía para realizar al final de año una exposición dedicada a estos autores con el título “El otro 27”. En arquitectura se habla de la generación del 25, en música hay una generación clarísima del 27, cuyo autor más destacado es Falla. Sin olvidarnos del cineasta Luis Buñuel, entre otros. Este conjunto crea un lenguaje visual, un territorio iconográfico de identidad de una generación que muchos pintores supieron aprovechar realizando una obra poética en un momento poético.

La mayoría de estos pintores van a París imitando a Picasso, querían triunfar como él en la capital del Sena. En un primer momento dependen de un modelo picassiano identificado con la Escuela de París, pero inmediatamente se apartan sin perder sus orígenes. Bores dijo: “la naturaleza es como una barandilla en la que no hay que estar constantemente apoyados, pero que tampoco se deben perder de vista…” Pintores todos ellos en continuo diálogo con las revistas de vanguardia, con el 27 poético. Muchos expertos les denominan los pintores del lirismo, separándolos claramente de los surrealistas y los cubistas. El núcleo que identificamos con esta generación es el de los pintores del poscubismo o como muchos lo identifican con un cubismo lírico, este término es casi una contradicción, algo tan seco como el cubismo lo realizan en clave lírica, esto que parece tan difícil lo consiguieron haciendo lo que Bores llamaba “pintura-fruta”.

Sus contactos en España
La revista Litoral es una muestra de la relación que estos pintores tenían con la literatura, todos ilustran sus páginas. Manuel Ángeles Ortiz era amigo de Lorca, se había formado en Granada y había participado en las mismas tertulias; vivió todo ese clima lorquiano de amor a lo popular, al guiñol, al flamenco, etc. Es el encargado de realizar el cartel del cante jondo de Granada del año 22, junto a Lorca y Falla. Cuando Falla representa en París el Retablo de Maese Pedro los decorados también los realizarán Ángeles Ortiz y su amigo Viñes. Bores participó activamente en el movimiento ultraísta, siendo uno de los ilustradores más importantes de las revistas de este género y un activo contertulio de esta corriente.

Donde mejor se ve la coexistencia de la poesía y los dibujos de estos pintores es en las publicaciones de libros y revistas, explica Juan Manuel Bonet, Director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, donde la literatura habla también a través de sus ilustraciones. Hay un personaje que es quizá el enlace entre los pintores y los poetas en aquel París, el poeta José María Hinojosa, muy vinculado a la revista Litoral, todos sus libros llevan ilustraciones de Dalí, Bores, Peinado, Benjamín Palencia, etc. De Hinojosa sabemos que coleccionaba pintura pero se han perdido sus cuadros, también han desaparecido los originales que aparecen en sus libros, como en “La Rosa de los Vientos”, ilustrado con dibujos casi abstractos de Bores, o “Poesía de Perfil” que está ilustrado por Ángeles Ortiz. Otro pintor que se ha conocido más tardíamente pero que se puede decir de él que pertenecía a este grupo de vanguardia es Alfonso de Olivares que también coleccionaba obra de Picasso, Juan Gris, Bores, o de Cossío. Todos se identifican con la “Pintura-Fruta”. Comienzan con la pintura de Picasso como modelo pero enseguida se van a abrir al surrealismo, se interesan por otros pintores como Matisse, Cezanne, etc., lo que dará como resultado una mezcla muy interesante y curiosa; a éste cóctel hay que añadir a Miró. Cuando hablamos de este periodo histórico siempre aparecen unos nombres que vuelven y vuelven, añade Juan Manuel Bonet, por eso nos atrevemos a denominarlos como pintores de la Generación del 27.

Cuatro pintores del 27
Manuel Ángeles Ortiz
es un caso muy especial. Empezó siendo un pintor zuloagesco o a lo Romero de Torres, fue discípulo de Cecilio Pla que le aficionó a una pintura fluida y posimpresionista. En París lo que se advierte es la influencia picassiana. “Hay alguna producción bastante buena, por ejemplo en los retratos mundanos, también la obra de carácter surrealista cercana a Miró y luego la producción circunstancial de la Guerra Civil. Pero para mí, comenta Juan Manuel Bonet, siendo espléndida la producción de esta etapa, incluidas las obras naturalistas y muy poéticas realizadas en Argentina, donde se exilia, que lleva a cabo con distintos materiales (piedras, maderas, raíces, etc.), el gran periodo de Ángeles Ortiz es a partir de los años 50, la mejor obra de este pintor es la que surge cuando está instalado de nuevo en París y la de su regreso a Granada. Destacan, precisamente, los cuadros que pinta con Granada en su memoria reavivada por el reencuentro con la ciudad, esos albaicines, el paseo de los cipreses, el Generalife, una Granada geométrica, luminosa, con alegría cromática, con una gran fluidez en el trazo a la vez que manifiesta un gran rigor compositivo”.

Obra de Manuel Ángeles Ortiz ha sido frecuente en las subastas españolas, pero lo que resulta evidente es que aún el coleccionista de este tipo de pintura no siente el suficiente interés como muestra la gran cantidad de obra que no se vende, como una xilografía por 46.000 ptas. en Ansorena, tampoco en la sala Retiro se pudo vender en el mes de mayo de 2000 una obra titulada “Cuatro cabezas múltiples”, realizada por el pintor en 1976 ( 80 x 80 cm.) que salió en 1.200.000 ptas. Ni se vendieron varios lotes en la subasta de diciembre de 2000, como un óleo “Mujer sentada”, de 73 x 54 cm. realizado a mediados de los 70 que salió en 2.500.000 ptas. También quedó vacante el óleo “Mujer” (65 x 54 cm.) con un precio de salida de 1.500.000 ptas. Y con una salida de 2.500.000 tampoco se vendió una obra realizada en cera sobre tablexViejo camino de Vallauris”, de 30 x 32´5 cm., que fue pintada entre 1949 y 1955. Un óleo sobre papel que Ángeles Ortiz pintó para la exposición “Picasso 1881-1981” (69 x 49´5 cm.) con una salida de 2.000.000 ptas. no despertó el interés de ningún comprador.

La pintura-fruta de Bores
Otro pintor de la generación del 27 es Francisco Bores, que tiene varias etapas diferenciadas; una debilísima prehistoria ultraísta muy interesante, grabados en madera, etc., luego, nada más llegar a París, hay un momento picassiano, pero enseguida Bores define su espacio. Aparece una tercera vía en el arte, por una parte está el cubismo clásico, por otra el surrealismo y como tercera opción aparece la pintura-fruta que inventa Bores. Hay un momento que tiene una fascinación por Matisse, del que es amigo, en general la pintura posimpresionista ejerce una influencia especial en Bores, igual que en Fernando Viñes que en esa época es cubista pero que se va desplazando, poco a poco, hacia este nuevo tipo de pintura. “Cuando es francamente buena su obra, bajo mi punto de vista –añade Juan Manuel Bonet-, es la que realiza entre los años 20 y comienzos de los 30; es la época de los cafés, que luego van a influir en las composiciones que van a pintar otros artistas como, por ejemplo, Esteban Vicente. La obra de Bores pintando esos veladores, la bebida con un periódico, tipos con sombrero, gente que pasa por la calle, los cafés, es la época también de los cafés con marineros, interiores familiares, costureras, en general es la época más jugosa de su pintura…” Concilia muy bien esa forma cubista con un sentido posimpresionista de la luz. Bores es muy bueno no sólo en la pintura, también es un magnífico dibujante, con un sentido de estupendo de la línea, muy matissiano. El Bores más tardío mantiene cualidades muy parecidas a las del período anterior, hay un tiempo muy interesante que es su época blanca que corresponde a los años 50 donde adquiere una gran madurez, sobriedad, gravedad, casi tiende a la abstracción.
Las obras de Francisco Bores son las más ofertadas en las subastas (ver cuadro). En la sala Durán se subastaron dos xilografías (191/195) Toreros” y “Figura” que se vendieron en su precio de salida de 30.000 ptas. cada una. El pasado año Ansorena vendió una gran cantidad de obra de este artista como un grabado “Personajes” que se remató en el precio de salida: 40.000 ptas. También una litografía “Tierra” realizada en 1939 (34 x 25cm.) se vendió en su salida de 20.000 ptas. En junio se adjudicó en 350.000 ptas. una acuarela “Paisaje” pintada hacia 1923 (31 x 21´3 cm.). El pasado mes de julio un óleo “Composición en casa” fechado 1931 (29 x 33 cm.) salió en 900.000 y se remató en 950.000 ptas.
Aunque el gusto hacia este pintor hace que se venda muy bien su obra también la oferta es mayor que la demanda. No se vendió en la sala Retiro un “Bodegón con peces azules” realizado en 1944 que salió en 6.000.000 ptas. En Segre tampoco se remató “Paisaje primaveral” que salió en 3.500.000 ptas. En DuránPaysageAutomne” que salía en 3.500.000 ptas. En Fernando Durán veinte grabados originales sobre madera que iniciaron la puja en 245.000 ptas. tampoco se vendieron. Y lo mismo pasó con “Homme à la cigarette” de 1928, con una apertura de 3.500.000 ptas. en Ansorena. Y en la misma sala un gouachesin título” de 1959 que salía en 1.450.000 ptas., así como otras dos acuarelas “Paisaje” con una salida de 350.000 ptas. cada una, se quedaron sin comprador.

Las visiones náuticas de Cossío
Pancho Cossío
nace en Cuba y se forma en Santander de donde son sus familiares. Como sus compañeros pintores pasa por el taller de Cecilio Pla. Tiene muchos amigos entre los poetas de la época, y mantiene relación con las publicaciones de vanguardia. Realiza la cubierta del libro de Gerardo DiegoImagen”, colabora con sus grabados en distintas publicaciones del movimiento ultraista. Cuando llega a París se sumerge en la línea de la pintura-fruta de Bores y está reconocido como uno de los maestros del bodegón. Realiza unas pinturas muy de su tierra santanderina, las visiones náuticas, un poco como su amigo Gerardo Diego que evoca el mundo del mar, el mundo de ese Santander marinero, la pesca, las barcas, el puerto…, esta clase de pintura lírica le va a acompañar durante toda su vida. A diferencia de Bores que se afincó definitivamente en la capital de Francia, Cossío en el año 32 rompe con París y aparece nuevamente en Santander donde se dedica a dos actividades curiosas: una, fundar el Racing de Santander, con lo que se introduce en el ambiente futbolístico, y dos, fundar la Falange en la capital Cántabra. Luego en la posguerra vuelve a centrarse en la pintura, trabaja entre Madrid, Santander y Alicante. “En el caso de Cossío –añade Bonet– siendo excelente la pintura de los años 20 y 30, yo optaría por la obra de la posguerra. Se hace en esa época dueño de un idioma más personal, hay una continuidad de temas, sigue siendo un gran bodegonista y un gran aficionado al mundo del mar, pero su manera especial de pintar en los años de la posguerra, de velar, de recurrir a tonos ocres, grises, azules, blancos, etc., de superponer capas de pinturas, esa manera de pintar figurativa y a la vez derivarse a la abstracción es, a mi entender –según Bonet-, la etapa más interesante de éste pintor”.
De este artista ha salido poca obra en las subastas y no existe un gran interés por hacerse con sus cuadros, quedando los remates muy cerca de su salida o sin comprador. Como muestra, no cambió de dueño por falta de pujas un óleo sobre lienzo titulado “Fondo Marino” realizado en 1957 (56 x 46 cm.) que la sala Segre ofertó en 4.100.000 ptas.

Luis Fernández un pintor por descubrir
“En cuanto a Luis Fernández, tengo que señalar –aclara Bonet-, que es el más raro de todos, quizás sea el que está más por descubrir. Es el más difícil de meter en un grupo concreto”. Es un pintor que tiene varias crisis en su pintura, su manera de evolucionar no es como los demás que vuelven y vuelven sobre unos determinados temas. Hasta los años 40 no va a adoptar su estilo definitivo, a partir de estos años sí que será un mundo circular. Era asturiano, de Oviedo, había estudiado en Barcelona, quería ser escultor en un principio. Y como muchos artistas de su época viaja a París a mediados de los 20 donde se relaciona con Picasso, Julio González, Torres García, etc. Es el primer español que se va ha meter en la abstracción geométrica, será miembro e impulsor del grupo Abstracción Creación. Es el momento de una nueva forma de pintar, con negros, grises y blancos. Alrededor de la Guerra Civil experimenta una ruptura consigo mismo y se lanza a hacer una obra furibundamente surrealista y picassiana. En los años 40, cuando Francia está ocupada por los alemanes, es cuando comienza a crear lo que será su mundo más propio, más personal, el mundo de las calaveras, velas, bodegones, visiones del mar muy depuradas, es un mundo extremadamente repetitivo, de una figuración deliberadamente pobre, zurbanaresca, muy apoyada también en el ejemplo de Juan Gris, muy concentrado y riguroso. “Las obras más apreciadas por los grandes coleccionistas, explica Juan Manuel Bonet, no son las geométricas, ni las surrealistas, son las obras de ese Luis Fernández silencioso. Es un artista que crece y crece su fortuna crítica y crecen y crecen también sus precios. Está presente en los museos internacionales. Nosotros tenemos bastante obra de este pintor, mucha de estas pinturas son depositadas por Telefónica. Hemos adquirido hace poco obra de los años 30, es un pintor del que tenemos abierto el dossier con la intención de seguir completando la colección sobre todo de la época silenciosa”.

Aquisiciones del Reina Sofía
El museo Reina Sofía, a través de la Junta de Calificación, compra en lugares muy diversos, en galerías y subastas nacionales e internacionales, en Arco, etc. Concretamente de Luis Fernández la primera adquisición fue en Sotheby´s de Madrid, en el año 1997, un gouache titulado “Deux Pigeon” sobre papel de 44,5 x 62 cm. por 4.700.000 ptas. Ese mismo año en la Galeríe Claude Bernard (París) el museo compró un óleo -papel sobre lienzo- de 18 x 22 cm. “Nature morte” que costó 5.011.800 ptas. Este año en Arco-2001, concretamente en la Galería Guillermo de Osma de Madrid, se ha comprado un óleo sobre lienzo de 34 x 53,5 cm. titulado “Fillete endormie” por el que el museo pagó 12.000.000 ptas.

Del pintor Ángeles Ortiz el pasado año se adquirió para el Reina Sofía un óleo sobre lienzo de 64,5 x 53,5 cm. titulado “Bodegón” por el que se pagó 20.000.000 ptas. a la Galería Lina Davidov de París. Y en marzo de 2001 este museo aumentó sus fondos con un óleo sobre lienzo Campo de Granada” de 97 x 130 cm. adquirido en la Sala Dalmau de Barcelona por 5.800.000 ptas. De Bores, también en este año, se han sumado dos nuevas carpetas de grabados a las 222 piezas que fueron donadas por la familia del pintor en los años 78 y 79. Estos grabados de Bores se adquirieron en la sala de subastas Velázquez por 150.000 y 90.000 ptas. respectivamente. De Cossío, el museo posee 16 piezas, las últimas adquisiciones fueron tres obras del año 27 que se compraron en la galería Guillermo de Osma en 1993, por la que se pagaron 7.000.000 ptas.

Según Catalina Melgar, de Christie´s, de los pintores Cossío y Fernández no se ha subastado ninguna obra en los últimos meses y cuando salen a la venta no suelen subir mucho, aún cotizan mejor dentro del mercado nacional. De Bores se subastó el pasado junio de 2000, “Femme assise” de 1956, en Kensington, por 350.000 ptas. y “Composition” de 1964 por 830.000 ptas. Y en febrero de 2001 Christie´s subastó un óleo titulado “Femme mangeant une pomme” de 1932 del mismo autor por 3.240.000 ptas. Lo último que se ha vendido de Ángeles Ortiz fue en mayo de 1990 “Composition”, en esta misma casa en Londres, por 560.000 ptas. y, anteriormente, en julio de 1998, se vendió “Femmes au fontaine” por 415.000 ptas.
Este grupo de pintores de la Generación del 27 se podría ampliar con Viñes y Peinado -añade Bonet– pero en cualquier caso lo que el museo tiene pendiente es mostrar a estos pintores como grupo dentro de la colección permanente ya que están sin estar; es decir, están representados en el museo pero sin que quede clara la articulación grupal o generacional.

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3 comentarios a “Pintura Fruta o la Generación del 27”

  1. Marina dice:

    Me parece interesante.

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