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Carteles publicitarios de alimentación de la colección del Museo del Traje

02 febrero, 2016 | Por | Categoría: Actualidad | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

PublicidadCon motivo del Gastrofestival, la cita anual que Madrid tiene con la gastronomía, y que este año celebra su séptima edición entre el 23 de enero y el 7 de febrero, el Museo del Traje presenta una selección de 46 carteles que tienen un motivo común: la gastronomía. Estas obras forman parte de los más de 11.000 fondos de obra gráfica de la colección del Museo, que incluye más de 200 carteles publicitarios con temáticas tan diversas como los toros, la propaganda bélica, belleza, realizados en su mayoría entre los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del XX por algunos de los más importantes cartelistas e imprentas españolas.

En la selección que ahora se presenta se encuentran algunos carteles de afamados artistas, como Leonetto Capiello, Julius Cheret y Carlos Vázquez, en una gran variedad de aspectos formales, técnicos y estéticos, etc., pero con el vínculo en común de ser un fiel reflejo de la sociedad de su tiempo y de los distintos aspectos de la vida cotidiana de las gentes a las que intentaban seducir con su mensaje.

El importante papel que tienen los productos alimenticios en la publicidad de estos años, marcados por las guerras, es indicador del bajo nivel de vida de la población europea, situación agravada por las guerras, que destina la mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos. Estos carteles anuncian productos de todo tipo: desde bebidas alcohólicas, refrescos y aguas de mesa, que se presentan como remedios curativos, a cubitos de caldo, leche condensada y leche en polvo, productos nuevos que se difunden con el nuevo siglo, y que pretenden suplir las carencias nutricionales que sufre gran parte de la población durante estos años, hasta el energético y dulce chocolate.

El cartel publicitario como una nueva forma de expresión

Publicidad2El cartel publicitario, tal y como lo entendemos hoy, nace a finales del siglo XIX como una nueva forma de expresión para dar voz a las inquietudes y necesidades de la moderna sociedad industrial. Durante el último cuarto del siglo XIX, y como consecuencia del camino iniciado con la Revolución Industrial, se producen grandes transformaciones socioeconómicas y culturales, patentes sobre todo, en las grandes ciudades europeas.

Los adelantos técnicos en la industria del papel y en los métodos de impresión, como la litografía, dan un gran impulso al crecimiento del cartel publicitario. Es la época del éxito de artistas como Julius Chéret, o Toulouse Lautrec, que reclaman desde las paredes la atención de los viandantes anunciando las recién nacidas marcas de productos comerciales y una amplia oferta de actividades y establecimientos de ocio. En España los artistas, animados por los concursos de carteles convocados por algunas marcas (Codorniú, o Anís del mono, en España) ven en el cartel un nuevo medio de expresión artística y de difusión, que muchos algunos casos se convierten en codiciados objetos de coleccionismo.

Las exposiciones de carteles que se suceden en las ciudades europeas también contribuyen al extraordinario desarrollo del cartel, que vive durante los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX sus años de esplendor, y es uno de los principales vehículos publicitarios. Hoy, aunque ha perdido su papel protagonista frente a otros medios de comunicación, aún sigue intentando sorprendernos desde los muros y escaparates de nuestras ciudades.

Publicidad3Vemos en la prensa y en los carteles de estos años cómo la publicidad de muchos productos alimenticios incide sobre todo en sus propiedades reconstituyentes, estimulantes e incluso curativas en un momento en el que gran parte de la población sufre las consecuencias de la escasez de alimentos y padece de mala nutrición, especialmente los niños.

En este sentido, la aparición en el mercado de nuevos productos que pretenden paliar los efectos del déficit alimentario supone un grandísimo avance. Se trata de la leche en polvo, harinas lacteadas o fosfatadas, cuyo consumo por la población infantil contribuye en gran medida a la reducción de la tasa de mortalidad; la leche condensada y los concentrados de carne en forma de cubito o jugo; también el yogurt, que se populariza a principios del siglo XX en Europa, se ofrece como reconstituyente para el estómago y los intestinos.

EL SABOR DE UNA ÉPOCA. CARTELES PUBLICITARIOS DE ALIMENTACIÓN
Organiza: Museo del Traje
Fechas: 29 de enero – 24 de abril de 2016
Horario: de martes a sábado, de 9:30 a 19:00 horas. Domingos y festivos, de 10:00 a 15:00 h.
Lugar: primera planta

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