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Invertir en retraticos o retratos de faltriquera; consejos del experto, por Art Decorum

01 julio, 2015 | Por | Categoría: Mercado del Arte | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Juan Pantoja de la Cruz Detalle del retrato de Isabel Clara Eugenia. Museo Nacional del Prado, MadridEn este nuevo artículo de Consejos del experto queremos acercar a los lectores de Revista de Arte los inicios de los retratos en miniatura en nuestro país. El pequeño retrato tuvo una amplia difusión en Europa a partir de la segunda mitad del siglo XVI.

Por aquel entonces se llamaban “retraticos” o “retratos de faltriquera”, puesto que la miniatura como tal no surge en España hasta el siglo XVIII con la llegada de Felipe V.

Se pintaban casi siempre al óleo sobre cobre, y con menor frecuencia sobre plata, bronce o madera, e incluso pizarra y tortuga. Podían ser de formato ovalado, rectangular u octogonal y su tamaño resultaba lo bastante pequeño como para sostenerlos en la palma de la mano, llevarlos colgados de una cadena en el pecho, guardados en la manga o, incluso, a modo de sortija.

(Foto: Detalle del retrato de Isabel Clara Eugenia realizado por Juan Pantoja de la Cruz.
Museo Nacional del Prado, Madrid)

Además de las fuentes literarias, son los inventarios de las pertenencias de personajes ilustres o de miembros de la familia real los que permiten entender el uso de las miniaturas en la sociedad cortesana, así como sus peculiaridades respecto al retrato oficial o de aparato.

Retratos 2En algunas ocasiones, el valor del engarce o del recipiente de los retratos se consideraba superior al de la pintura misma, lo que explica que a veces los inventarios no especifiquen el personaje retratado y que en la mayoría de los casos los retratos no hayan sobrevivido a su valiosa montura o nos hayan llegado sueltos. A veces, llevaban inscrito un lema o divisa o quizá una referencia simbólica a la condición del retratado o su pertenencia a determinado grupo social.

De todo ello se deduce, en primer lugar, el carácter esencialmente suntuario e íntimo de las miniaturas, cumpliendo una función semejante a la de las fotografías que hoy en día se tienen a veces consigo o se colocan al alcance de la vista.

Sin embargo, otros documentos de la época demuestran que las miniaturas ocupaban un lugar fronterizo entre lo privado y lo público, siendo ésta una distinción difícil de trazar en la sociedad cortesana. Con frecuencia los pintores oficiales incluyeron en sus obras miniaturas con las efigies de los reyes, especialmente en los retratos de miembros femeninos de la familia real, introduciendo así un testimonio de afecto y subordinación.

(Foto: Detalle del retrato de Isabel Clara Eugenia y Magdalena Ruiz realizado por Alonso Sánchez Coello, 1585-1588. Museo Nacional del Prado, Madrid).

Retraticos 1Por otro lado, los matrimonios entre dinastías reinantes proporcionaban otra ocasión de uso de miniaturas, sirviendo tanto a los intereses personales como a la razón de Estado: al tiempo que dos coronas emprendían negociaciones para emparentar, era normal enviar por vía diplomática retratos de los posibles contrayentes.

Por lo que respecta a España, la miniatura fue puesta de moda por dos pintores extranjeros en el siglo XVI: Antonio Moro y Sofonisba Anguissola. A partir del reinado de Felipe II, y hasta la muerte de Carlos II, la documentación permite afirmar que los “retraticos” formaban parte del cometido habitual de los pintores de los Austrias y sus ayudantes, desde Sanchez Coello a sus sucesores Juan Pantoja de la Cruz y Felipe de Liaño.

Otros representantes de los retratos de faltriquera son Bartolomé González, Juan Bautista Amainó, Carreño de Miranda, Eugenio de las Cuevas, Diego de Lucena, Tomás de Aguiar o Francisco Palacios.

En este panorama, Velázquez no constituye una excepción. Aunque no se haya conservado casi ninguna de las miniaturas del pintor de Felipe IV es posible rastrear por vía documental su producción desde la década de 1620 hasta prácticamente el final de la carrera del artista, aunque según se ha comprobado, también intervenían en estas tareas miembros de su taller sirviéndose de los modelos del maestro.

(Foto: Imagen izquierda: retratico del círculo de Alonso Sánchez Coello de hacia 1585 (Fundación Lázaro Galdiano). Imagen derecha: retratico de Felipe IV realizado por Bartolomé González hacia 1615 (Fundación Lázaro Galdiano)

Retraticos 2Art Decorum recomienda invertir en retratos de faltriquera de los siglos XVI y XVII a los coleccionistas o amantes de las miniaturas que busquen piezas singulares y con especial valor histórico. Rara vez se ven en el mercado español, y cuando se vende alguno atribuido a los miniaturistas más reconocidos de la época, que hemos mencionado, su precio podría oscilar en torno a los 6000 euros.

(Foto: Imagen izquierda: retratico de Juan de Austria realizado por Alonso Sánchez Coello hacia 1585 (Fundación Lázaro Galdiano). Imagen derecha: retratico de la Infanta Catalina Micaela atribuido a Alonso Sanchéz Coello).

Más información en :

Art Decorum
Telf.: (+34) 626 885 331
Telf.: (+34) 696 185 550
info@artdecorum.es
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