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El poblado de Villaflores (Guadalajara), otro monumento abandonado objeto de vandalismo

16 junio, 2015 | Por | Categoría: Obra escogida | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

Villaflores 4La Asociación Hispania Nostra ha incluido al poblado de Villaflores, situado a 5 km. De Guadalajara, en su Lista Roja del Patrimonio por el riesgo de derrumbe que presenta. Con él, son 23 los monumentos de la provincia que se encuentran en grave peligro y 69 en toda la comunidad de Castilla-La Mancha.

Pese a que en abril de 2015 el poblado era catalogado como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico, su estado es de abandono total, sujeto a toda clase de actos vandálicos. Los interiores de los edificios se encuentran en completa ruina. En verano de 2008 se anunció la rehabilitación del poblado y la creación allí de una urbanización y un parque temático dedicado a la astronomía, pero el proyecto no se ha llevado a cabo.

El poblado de Villaflores se sitúa en el sureste de la ciudad de Guadalajara, a una distancia de unos 5 Km, en un paraje conocido como el Sotillo y colindante con la cañada Real Galiana. El lugar sobre el que se enclava el poblado perteneció al término municipal de Iriepal, denominado Villaflores durante los siglos XVII y XVIII. La construcción del poblado comenzó entre 1886 y 1887. Destaca por ser uno de los pocos ejemplos de colonia agrícola del siglo XIX que se pueden encontrar en la provincia de Guadalajara y uno de los más completos de Castilla-La Mancha.

Villaflores 2Su construcción fue encargada por María Diega Desmaissières y Sevillano, condesa de la Vega del Pozo y duquesa de Sevillano (1852-1916), personaje indispensable para comprender la evolución de la ciudad de Guadalajara a finales del siglo XIX, que dedicó su enorme fortuna a mejorar las condiciones sociales de los alcarreños pobres.

El palomar, las viviendas de los trabajadores, la capilla y el edificio principal son obra de Ricardo Velázquez Bosco, uno de los más conocidos arquitectos de su época. Se ignora quién fue el autor del resto de las construcciones. El poblado se inauguró en 1887. Siguiendo las inquietudes sociales de la condesa se dotó, aparte de los inmuebles propios de la explotación, con una escuela, una capilla y ocho viviendas para los trabajadores. A la muerte de la condesa, los nuevos propietarios perderán interés por el conjunto, que iniciará un progresivo declive.

Consta de una casona principal, un gran palomar en forma cilíndrica, cuatro edificios de viviendas, dos pozos con noria y una pequeña ermita rodeada de un cementerio. Para la construcción de todos sus edificios se usó la mampostería de piedra caliza reforzado con el ladrillo visto y decoración de cerámica.

El edificio principal o casa de labor es el edificio de mayores dimensiones. De planta cuadrada, consta de planta baja y bajo-cubierta, y contiene un gran patio interior en el que se levanta un gran cobertizo. En la fachada principal del mismo se sitúa el portalón de acceso sobre el que destaca un alto frontón con la denominación de lugar, el escudo del propietario, un reloj y un campanil. En su interior se situaban dos viviendas, unas oficinas y la escuela. En las naves laterales y trasera se encuentran los espacios destinados a pajar, granero y cuadra. En este último destaca una estructura de madera volada que se habría empleado para soportar los camastros de los arrieros

El palomar es el edificio más sobresaliente del conjunto

El palomar es el edificio más sobresaliente del conjunto. Tiene planta circular y dos alturas, se eleva sobre una amplia base de mampostería y cuenta con alrededor de diez mil nichos para palomas. Articulado en dos anillos concéntricos, se subdivide mediante muros radiales que contienen los habitáculos de las aves. En su parte superior sobresale un pequeño cuerpo que nace del anillo interior, rematado con una bóveda de media naranja. Esta bóveda sustituyó a una cubierta plana destruida en los años 40 del siglo XX por un rayo. El acceso se encuentra elevado para proteger el interior de la entrada de depredadores.

Villaflores 3La capilla del poblado se dedica a San Diego y está rodeada por una cerca de planta ovalada. Está divida en tres salas: un acceso, la capilla propiamente dicha cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos, y la sacristía. Es el único edificio del complejo cubierto con teja cerámica plana. El grupo de viviendas está dividido en cuatro bloques pareados de dos plantas cada uno. Se sitúan en un arco que se desarrolla hacia el suroeste, con los accesos orientados hacia la capilla y un patio trasero en la parte posterior.

Completan el conjunto un molino destinado a la extracción de agua, la vivienda principal, la bodega y el almacén. El más interesante es la bodega que se compone de una nave con grandes tinajas de almacenamiento y dos corredores subterráneos a lo largo de los que se disponen hornacinas con más tinajas.

La Asociación Hispania Nostra es una asociación no lucrativa, declarada de utilidad pública, constituida en 1976 con la finalidad de defender, salvaguardar y poner en valor el Patrimonio Cultural español, en el entorno de participación de la sociedad civil. Se trata de la única asociación que vela por el Patrimonio a nivel de todo el país.

La Lista Roja del Patrimonio completa se puede consultar en www.listarojapatrimonio.org

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Un comentario a “El poblado de Villaflores (Guadalajara), otro monumento abandonado objeto de vandalismo”

  1. MIGUEL ANGEL BALDELLOU dice:

    Una descripción de este conjunto, con fotografías y los planos correspondientes levantados exprofeso, así como noticia sobre el autor, fue publicada por mí hace ya bastante tiempo. En los dos títulos citados más abajo puede profundizar quien quiera. En cualquier caso, parece vergonzoso el abandono y la destrucción a los que están sometidas estas obras. Llamar la atención sobre el tema de “nuestro” patrimonio y “nuestras” obligaciones con él me parece necesario, aunque, al parecer, resulta infructuoso. ¿ Hasta cuando?
    Baldellou, Miguel Angel. “Tradición y cambio en la arquitectura de Guadalajara. 1850-1936”. Guadalajara, 1989.
    baldellou, Miguel Angel. “Ricardo Velázquez Bosco”. Ministerio de Cultura. Madrid, 1990.

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