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Joaquín Costa o las garras al óleo del León de Graus

23 Octubre, 2011 | Por | Categoría: Obra escogida | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

 

Tras su paso por el edificio Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, la exposición “Joaquín Costa. El fabricante de ideas” ha sido presentada en la sala  Recoletos de la Biblioteca Nacional, en Madrid, donde permanecerá hasta el mes de noviembre. El primer centenario de la muerte del insigne político aragonés, uno de los máximos representantes del regeneracionismo, no sólo está siendo conmemorado con una intensa revisión de su perfil intelectual, sino iconográfico. La figura del jurista y erudito historiador, periodista y pedagogo, gran pensador de complejo perfil intelectual nacido en Monzón (Huesca) en 1846 fue recogida por sus coetáneos de manera verdaderamente peculiar. Apodado en sus últimos años como el León de Graus, la localidad también oscense en la que pasó sus últimos años hasta su muerte en 1911, su legado no son sólo miles de páginas con discursos, cartas y ensayos que constituyen un planteamiento ideológico aprovechado posteriormente por políticos de todo signo. La magnitud de su figura se trasladó, en simbólico mimetismo, a la propia iconografía con la que sus coetáneos quisieron recordarle. Por ello parece de especial interés, de entre las decenas de piezas reunidas en el recorrido comisariado por Ignacio Peiró y Rafael Bardají, pensar unos minutos ante el voluminoso retrato que realizó Victoriano Balasanz.

Costa aparece en pie, una estampa infrecuente. Es más habitual que los prohombres de finales del XIX prefiriesen posar sentados en un cómodo sillón, en una actitud cercana que huyese del retrato de aparato. Pero el lienzo fue encargado dos años después de la desaparición del protagonista, como homenaje del ayuntamiento zaragozano. Y la solemnidad de su actitud atraviesa la rotunda línea de lo mayestático. Si un chaqué quizá le hubiese estilizado, su humanidad queda subrayada con una levita negra que solo se quiebra con la camisa y dos impresionantes manos que lo dicen todo. Son las garras del León de Graus, como hemos referido. Esas manos que no dejaron de escribir discursos en el gabinete que se recrea en el cuadro, abierto a la vista de un campo en el que el labrador ara la tierra y prepara la siembra, metáfora sencilla y por tanto clara de la trayectoria política del protagonista y su proyecto regeneracionista. El cielo de Costa es atravesado por ramas de un almendro en flor, esperanzas de un mañana al que no renunciaba en sus discursos pero que los hechos se empeñaban en negar éxito. En la pared, al otro lado, en un mapa de Europa sobresale España, el centro de su pensamiento político. Más símbolos para quien navegó cientos, miles de veces, en discursos interminables, ante auditorios de todo tipo, entrela Españareal y la oficial, la que era, la que podía ser. Y un libro abierto sobre el sillón, en el que no había espacio para el descanso, sino para el ejercicio del intelecto, de la mente despierta para “fabricar” nuevas ideas.

No es precisamente el cuadro una explosión de luz. Ni siquiera la visión primaveral de la siembra que se ve tras la ventana. La expresión grave del rostro de Costa, un titán barbado, con dosis de seguridad de orgullo de quien cree en lo que piensa, nos revela la delicada situación del momento. Que la mirada se fije en un punto invisible a nosotros no significa que el aragonés esté distraído. La pluma en el tintero, el papel en blanco, nos indican sutilmente que debemos continuar nuestro recorrido, pues hay alguien que debe continuar su trabajo. Nuestra visita –quizá intromisión- ha terminado.

Andrés Merino Thomas

 

A mano alzada /// El autor del lienzo, Victoriano Balasanz, destacó en la pintura de cuadros de Historia, ganando en 1885 un premio en la Exposición Aragonesa por “El general Palafox revisando los puntos de defensa después del combate y sitio de Zaragoza”, así como en carteles de las fiestas del Pilar, un género muy popular en la capital del Ebro. Miembro de la masonería, huyó a Brasil en 1914, donde falleció en 1929.

 

 

“Joaquín Costa” (1913)
Victoriano Balasanz Sánchez (1854-1929)
Óleo sobre lienzo (237 x142 cm)
Ayuntamiento de Zaragoza
 
Exposición: “Joaquín Costa. El fabricante de ideas”
Organiza: Gobierno de Aragón. Departamento de Educación, Cultura y Deporte
Patrocina: Acción Cultural Española (AC/E)
Colaboran: Biblioteca Nacional de España y Universidad de Zaragoza
Sede: Biblioteca Nacional de España (P. Recoletos, 20-22. Madrid). Sala Recoletos
Comisarios: Ignacio Peiró Martín y Rafael Bardají Pérez
Madrid, 15 de septiembre a 6 de noviembre de 2011

www.centenariocosta.es/

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Un comentario a “Joaquín Costa o las garras al óleo del León de Graus”

  1. Gonzalo Cuesta Fernández dice:

    Simplemente, MUY BUENO! Nada más que añadir a la clara y erudita definición del personaje y su obra, y del
    cuadro representado.
    Gracias.

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