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“Enrique Ochoa, Pintor Portuense” en la Real Academia de Bellas Artes Santa Cecilia

21 Octubre, 2010 | Por | Categoría: Actualidad, Cursos y Seminarios, Exposiciones, Fundaciones | Imprime esta noticia Imprime esta noticia

La exposición rinde homenaje al pintor de El Puerto de Santa María

Entre otros cuadros que se podrán ver se encuentra el óleo que pintó por encargo de Eva Perón en Buenos Aires de “Nuestra Señora de Luján” que hoy se conserva en la Iglesia de la Macarena de Sevilla y cedido por su Cofradía para esta ocasión.

Se trata de la primera gran muestra organizada por el Ayuntamiento portuense y la Real Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia en su ciudad natal desde su fallecimiento en 1978.

El próximo viernes día 29 de octubre se inaugura en la sala de la Real Academia de Bellas Artes Santa Cecilia (El Puerto de Santa María, Cádiz) de la Calle Luna 17, la exposición “Enrique Ochoa, pintor portuense” en homenaje al artista. Una muestra en la que se podrán contemplar más de 40 obras de diferentes etapas y técnicas (desde ilustraciones hasta retratos al óleo, pasteles, acuarelas) de este portuense universal, contemporáneo y amigo de Picasso, García Lorca, Alberti, Rubén Darío o Andrés Segovia –entre otros- .

Por otra parte, el día 30 de octubre las 20 horas y en la misma sala, José Francisco Estévez, director de la Fundación Enrique Ochoa,  dará una conferencia bajo el título “Ochoa, precursor de las vanguardias” sobre la influencia del artista en las primeras vanguardias.

Ochoa fue un artista polifacético nacido en El Puerto de Santa María en 1891. Hijo Predilecto de la ciudad y autor de más de 2000 ilustraciones para las mejores revistas de la primera parte del siglo XX y novelas cortas fue conocido también como el pintor de la música.

La exposición que ahora llega a El Puerto, es un buen ejemplo de la obra de Enrique Ochoa y en la que cabe destacar la presencia de importantes y tan diferentes obras como “Nuestra Señora de Luján” o “Cosmopolita”. Esta última como un ejemplo de sutileza y belleza con la que retrató Ochoa a la mujer española de su tiempo.

En ella, podemos contemplar una rica parte de la intensa vida y trayectoria profesional del pintor. Desde el tremendismo de alguna de sus imágenes internas como es el caso de “El dolor y el poeta” o “El monje” hasta la maestría de sus retratos tan expresivos comenzando por su propio “Autorretrato con boina”, “El hombre con la boina roja” o “El enano costumbrista”.

Un artista con una sólida formación académica clásica, es sin embargo uno de los pintores de las vanguardias del XX y que supo ser en los años treinta un precursor e innovador de las tendencias del gestualismo y la Abstracción a través de su “plástica musical”. Entre sus obras destacan retratos como el de García Lorca de 1933 y su serie sobre la plástica musical especialmente en  “Strawinsky, pájaro de fuego”,  “El ángel rosa en la Pasión de San Mateo de Bach”, “La Catedral sumergida de Debussy” o la “Danza de fuego de Falla”.

Sobre la vida y obra de Enrique Ochoa
(El Puerto de Santa María 1891 – Palma de Mallorca 1978)

Enrique Estévez Ochoa,  más conocido por su firma “Enrique Ochoa” nació el 27 de abril de 1891 en El Puerto de Santa María (Cádiz). Tuvo una infancia difícil junto con su hermana María Felisa. Con tan sólo 5 años de edad embarca con su familia rumbo a las islas Filipinas -con escala en Singapur-, con motivo del alistamiento voluntario de su padre,  Teniente de Infantería, contra las insurrecciones en ultramar. En Filipinas el pequeño Enrique comienza a sentir su vocación artística. Pero en la batalla de Cavite de 1898 su madre fallece y un año más tarde los hermanos Ochoa son repatriados con su padre a España que morirá dos años después de una grave enfermedad.

Ingresa con ocho años en la Academia María Cristina, para la formación de los huérfanos de militares de Toledo, dónde marcado por la obra de El Greco comienza su formación artística. Ya siendo mayor de edad, el joven Ochoa, que había realizado varios cursos como cadete, tiene claro que prefiere los pinceles a las armas y se decide a ser pintor.

En 1907 se instala en Sevilla donde comienza a estudiar en la Escuela Superior de Bellas y se gana la vida pintando a los personajes de los típicos barrios sevillanos. En 1911 participa en la Exposición de Bellas Artes de Sevilla.  En 1914 se traslada a Madrid.

Inmerso en la bohemia de la capital, Ochoa comienza a destacar como abanderado del modernismo y el art decó e inicia su etapa como ilustrador de numerosas publicaciones de la época como “Por esos Mundos”, “La Esfera”, “Nuevo Mundo” “Estampa” o “Blanco y Negro” con las que colabora ininterrumpidamente entre 1917 y 1931.

Instalado en Madrid, participa activamente en la vida artística y cultural del periodo de entre guerras y de las vanguardias artísticas. Entabla amistad con Andrés Segovia, Lasso de la Vega, Jacinto Benavente, Ramón Gómez de la Serna o José Bergamín. También Enrique Ochoa comienza a ser popular por la ilustración de numerosas novelas cortas y otras piezas literarias entre las que sobresale su trabajo para de ornamentación de las Obras Completas de Rubén Darío y una edición especial de  “El Quijote”.

Contrae matrimonio con Julia Puertas González en 1919 en la Parroquia de San Antonio de la Florida y con la que tiene tres hijos (dos de ellos fallecen a corta edad). El matrimonio dura pocos años. Ochoa se establece a mitad de los años veinte en Barcelona y se une sentimentalmente a su alumna, la pintora bilbilitana, Carmen Osés Hidalgo, con la que vivió, pintó y viajó por el mundo hasta la muerte de ésta en 1961.

Desde su primera exposición de 1914, hasta estallar la guerra civil, Ochoa llegó a realizar una veintena de exposiciones en España, Francia e Italia además de concurrir a otros certámenes y exposiciones colectivas, como los Salones de Humoristas, la Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, los Salones de Otoño…

En esta época, caben destacar sus obras como el retrato de Gloria Ramírez “La tía Gloria”, “Gala Federova”, “La hija del Cónsul de Suecia”, la “Dama Chic” o la imagen de García Lorca de 1933.

En 1936, ganó el gran premio de la Bienal de Venecia y tras la Guerra Civil, que pasa en París, regresa a España estableciéndose  en Mallorca casi de forma permanente hasta su muerte. Allí comienza una nueva etapa artística. Entre 1940 y 1949, Ochoa se recluye en la celda número 4, de la Cartuja de Valldemosa, la misma en la que llegó a estar Federic Chopin. En este lugar místico plasma las imágenes que le sugerían las composiciones musicales principalmente de Chopin pero también de los grandes maestros como Beethoven, Debussy, Bach, Albéniz o Falla, entre otros.

Durante su estancia en la isla de Mallorca, Ochoa crea las “Imágenes internas” reflejo de un mundo onírico y da inicio a su etapa denominada “Plástica Musical”. Sus obras -pinturas y dibujos- se transforman mágicamente de la figuración a la abstracción, visualizando en ellas la plasticidad de la música y sus acordes como en “Strawinsky, pájaro de fuego”  “El ángel rosa en la Pasión de San Mateo de Bach”, “La Catedral sumergida de Debussy” o la “Danza de fuego de Falla”.

Su etapa, definida por algunos críticos, como la del precursor del gestualismo americano y abstracto queda reflejada en sus lienzos –entre otros-  como “Caras y cemento”, “Otoño 1971”, “El olivo del amor”, “Picasso, retrato imaginario” o “El demonio”.

Dirigió el Museo Menestralía, de Campanet, nombrado Hijo Predilecto de su ciudad natal, fue miembro de la Real Academia de San Sebastián de Palma de Mallorca, ocupando el sillón que al fallecer dejó el pintor Anglada Camarasa. Fue también miembro de la Real Academia de Málaga, condecorado con la Medalla Nacional de Pintura,  recibió el Premio de la Bienal de Venecia (1936) y el Premio Extraordinario Princesa Sofía (1969).

Enrique Ochoa muere en Palma de Mallorca en 1978 y sus restos mortales son trasladados a su ciudad natal en El Puerto de Santa María, dónde se le dedica una calle con su nombre. Tras su fallecimiento y en recuerdo de su obra se han celebrado las exposiciones conmemorativas sobre el pintor en el Circulo de Bellas Artes de Madrid (1981) y en la Fundación Barceló (2007) así como la muestra “La sombra de Chopin en Valldemossa” (2008) y “Enrique Ochoa, el pintor de la música” (2009) en la Obra Social Caja Madrid. La última gran muestra es la  exposición-homenaje a Enrique Ochoa que ahora se puede visitar en El Puerto de Santa María y que ha contado con el apoyo y colaboración de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia.

Datos de interés:

En la Real Academia de Bellas Artes Santa Cecilia

Del 29 de octubre al 14 de noviembre

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